I have been reflecting these past days about the word transformation.
We know that life’s engine is through transformation. Everything alive evolves to fulfil a specific purpose. A small seed can transform itself into a wondrous Oak tree, just as a small caterpillar transforms itself into a beautiful butterfly.
But what does that mean for us? How can we be aware of our own transformation?
Just the other day I heard a remarkable speech by Robert F. Kennedy Jr., which precisely talks about transformation. He shared his own experience with this phenomenon. What he said really stuck with me and made me think further about the topic.
He shared his own experience with transformation. During his youth, he used to be a drug addict and he even described himself as a “bundle of desires”. His life was completely driven by a total self-will. After a certain time, a life driven by self-will ends up becoming meaningless. He struggled to find meaning anymore to what he was actually accomplishing. The world seemed chaotic, dull and unbearable. Until one day, he decided to surrender, and turn his will to a Higher Power. Once he surrendered to serve a higher purpose, is when he understood the meaning of transformation.
Every decision in his daily life, whether small or big, had now a moral dimension, and he realised that by making the right choices his life started to change and rewards and blessings came very fast. He keeps on saying that when his life became fully rewarded he still tries to keep his humility in place because that’s the only way that you can keep connected to the Higher Source. It is particularly challenging when things are going well in your life, he says, because when things go well one hardly thinks about God or in asking for help.
Most people who are desperate and helpless tend to turn to God for help. But what happens when you are doing great? How do you keep finding meaning in your life despite your many blessings?
This explains maybe why so many people experience anxiety and depression, even though theoretically they have everything: a house, food on the table, and even family and friends who love them. Why do so many people fall into addictions and cravings of all types? Wouldn´t it be because they are lacking a life with real meaning?
When I examine my own life, I realize that what keeps me going is my desire to help. I have a deep desire to be of service and to share everything I know that can help people navigate through this dense, toxic World. I know that I have the moral responsibility to act in the service of what is right and what I regard as the truth. I wake up every day thinking I have to report to God for another day at His service.
To take decisions with a moral dimension is what psychologist Jordan Peterson would say is making your bed every day, tidying up your room and showing up at work even if you don’t feel like it- because it is not about you, but it is all about what you are offering to the World. Is to work towards becoming a much better person than what you are today. It is to explore the potential of being. It is in the limits of the unknown where we have the field play of becoming.
Eventually, how others see you means nothing. What is meaningful is how you see yourself. A superior man thinks about virtue; a petty man thinks about comfort.
How do you feel about the word transformation?
How would you transform yourself into someone who can live purposefully and plenty?
I would love to hear your experience.
To learn more about the topic, I invite you to read my book:
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-photo-18683943.jpeg13001612paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2023-10-26 20:58:392023-10-26 20:58:39The Meaning of Personal Transformation
We are living at a critical point in our history, and our human civilization as we know it is on the verge of a radical transformation.
In our attempt to regain our lost paradise, we can become obsessed with recovering a sense of security, even if it is for just a brief moment. The problem is that we are often looking in the wrong places. It turns out, most things that society promises will bring us happiness never really live up to their expectations. The moral compass that defines our Western societies seems to be pointing us towards decadence; people are moving away from patriotism, religion, and family values, and are falling prey to ideologies that represent the antithesis of those values: intolerance, violence, anti-family agendas, and an overall lack of moral compass.
The shift in values has been a gradual process, it happens without us really noticing, as has been the case throughout history. After all, daily life for most of us is busy, it’s hard to pay attention to how our society has been transforming itself over the decades; most of us think that “Zeitgeist,” the spirit of our times, is defined by humanity itself. But what if that weren’t the case? What if we are falling prey to dark forces that are governing our lives from the shadows?
I INVITE YOU TO JOIN OUR REVOLUTION – the revolution of the awakening souls.
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2023/08/unnamed.jpg24001500paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2023-08-11 11:03:592023-08-11 11:03:59A World of Illusions: My new authored book!
En nuestra sociedad moderna, hemos normalizado el estrés y el tener siempre la agenda llena con cosas que hacer. Tenemos que estar entretenidos 24/7, si no es trabajando de lomo a lomo, es checando redes sociales, leyendo los últimos tweets, viendo lo último viral en Tik Tok o simplemente consumimos lo que nos pongan en la televisión o Netflix. El culto al éxito en nuestros tiempos se basa en un modelo de desarrollo personal que está enfocado en esclavizar la actividad humana para lograr el «éxito» según los estándares de moda del momento: fama, dinero, consumismo, hedonismo, atención, etcétera.
Soy una firme creyente del poder de fijarse metas y de desarrollar una disciplina sana que te ayude en la vida diaria a conseguir tus logros, de hecho, pienso que una de las causas más nobles de la humanidad es la capacidad de desarrollar una visión de tu proyecto de vida. Sin embargo, también he notado que el enfocarse únicamente en auto-exigirse continuamente sin poner atención a otras causas externas puede ser peligroso para nuestra salud mental. Como sociedad, estamos experimentando un estrés crónico a niveles nunca antes vistos; de acuerdo con el Banco Mundial, la OMS estima que al menos una de cada cuatro personas en el mundo padecen de algún tipo de trastorno mental y la cifra aumenta cuando hablamos de personas que viven en una situación económica vulnerable.
Lo alarmante del asunto es que a través de los años, se ha estado traspasando la responsabilidad del bienestar total al individuo mismo, sin tomar en cuenta cómo nuestras propias instituciones, empresas y gobiernos son los culpables de crear un medio ambiente más hostil en donde se convierte prácticamente imposible el conseguir algún tipo de bienestar. Gobiernos que mandan miles y millones de dólares a financiar guerras inútiles, pero no tienen dinero para apoyar a sus propios ciudadanos con sistemas de salud dignos o cubrir sus necesidades básicas; gente que tiene que pagar impuestos estratosféricos para mantener cientos de puestos políticos sin oficio ni beneficio más que engordarse sus carteras a merced de la población; soportar crisis financieras creadas por bancos que por incompetencia o por diseño, se colapsaron con “malas inversiones”. Tan solo el fin de semana pasado, quebraron dos de los bancos más grandes en Estados Unidos: Signature Bank, y Silicon Valley Bank. La inflación está en los más altos niveles históricos en muchos países del mundo; y para colmo, el mercado de bienes y raíces se ha vuelto imposible por las enormes tasas de interés y la subida el Euroíbor. Miles de familias tienen que rentar, vivir con sus padres o de plano vivir en la calle porque no les es posible adquirir una vivienda.
Puedes hacer todo el yoga que quieras, mentalizarte sobre el éxito, mantener una mente positiva, trabajar día y noche, y “adaptarte a las nuevas circunstancias”, o aceptar que el minimalismo y el “no tendrás nada y serás feliz” es lo de hoy- pero esa no es una solución sustentable. Hay una línea muy delgada entre demonizar el capitalismo y usarlo como excusa para quitarles a las personas el derecho a una vida digna; de acuerdo a sus necesidades y aspiraciones. Lo que en realidad hay que cuestionarnos es: ¿Hasta cuándo vamos a permitir que los gobiernos, las instituciones, las grandes empresas, etc. hagan lo que quieran con nosotros?
Si nos pagan salarios miserables, es porque lo hemos aceptado como sociedad. La competencia de ratas que se ha impuesto como modelo a seguir para “hacer carrera profesional” ha logrado que cada vez más gente acepte salarios o condiciones de trabajo mediocres por miedo a no conseguir nada mejor. Eso no solamente perjudica al que aceptó esas condiciones; nos perjudica a todos. El aceptar como sociedad que ahora padre y madre tengan que trabajar para poder llegar al fin de mes; para poder poner algo de pan en la mesa para sus hijos, no es empoderamiento… es empobrecimiento. Por mucho tiempo nos han vendido la idea que la “mujer empoderada” tiene que hacer carrera para ganarse un lugar en el mundo machista patriarcal. ¿A dónde nos ha llevado todo esto? A que la madre, que es el pilar de la familia, también esté lejos de casa, y los niños se tengan que criar solos en una guardería y ya sabemos que hijos que se crían sin padres = mayor tendencia a que los hijos se tornen violentos o sufran algún trastorno mental.
El culto al falso éxito nos dice que es nuestra entera responsabilidad, crear la vida de nuestros sueños, y esa vida de sueños equivale a: tener más, consumir más, hacer más, gastar más, dar más… es un culto que en mi punto de vista, se aleja mucho del verdadero éxito: El verdadero despertar; tomar consciencia espiritual; gozar de paz; disfrutar a la familia; desarrollar tus propios pensamientos ; desplegar tu creatividad y generar abundancia a tu propio ritmo; acumular conocimientos verdaderos; libertad de ser y expresarse; reflexionar sobre la naturaleza y sobre la realidad de la naturaleza humana. El ritmo de vida de hoy no permite esos lujos.
El mundo está cambiando demasiado rápido, tecnologías que creíamos sólo eran posibles en libros de ciencia ficción ahora forman parte del staff de las grandes industrias. Amazon pronto empleará a más robots que humanos en un futuro cercano (interestingengineering.com).
Si pronto los robots reemplazarán los trabajos clásicos del ser humano, ¿Qué nos queda por hacer? El gusto y el orgullo por hacer trabajo manual, que es algo que hemos tenido desde el inicio de los tiempos, está en peligro de extinción . No se trata simplemente de automatizar tareas simples y repetitivas como en la maquila o la manufactura. La IA viene también “con todo” para reemplazar médicos, cocineros, managers, choferes y hasta artistas, escritores y chefs. Eso es lo que tecnologías como ChatGBT están transformando en muchas industrias.
Con estas transformaciones tan drásticas y en tan poco tiempo, vale la pena observar y juzgar con sentido común si todo este cambio tan vertiginoso tiene sentido. ¿Tiene sentido apoyar el desarrollo de IA para objetivos que nadie conoce exactamente?; ¿Tiene sentido pagar más por un impuesto verde para supuestamente frenar el cambio climático?; ¿Tiene sentido poner más atención y presupuesto a leyes de igualdad de género y derechos trans en lugar de enfocar ese presupuesto a mejorar las escuelas, o que las familias reciban más incentivos para que los niños puedan crecer en condiciones más favorables?
El actual culto al éxito, el querer imitar a las celebridades, es en mi opinión, un sinsentido. Te pone desde el inicio en desventaja, porque nunca sabes cómo es que precisamente esos influencers lograron serlo en primer lugar. Tal vez miles de niñas sueñan con seguir el ejemplo de Greta Thunberg o alcanzar la fama de Shakira, sin saber que esas figuras seguramente fueron financiadas desde el inicio para un fin particular.
Nuestro éxito como civilización en los siguientes años dependerá de qué tanto estamos dispuestos a luchar colectivamente para desmantelar intereses de instituciones globales, gobiernos socialistas, populistas, izquierdistas o incluso derechistas que atenten contra los derechos fundamentales de los seres humanos: La libertad, la dignidad, la justicia, el libre albedrío, poseer propiedad, el derecho crear una familia, el trabajo bien remunerado y digno, el derecho a ejercer la religión de elección. La voluntad de un pueblo es la base de la autoridad del poder público; no al revés.
Está en nosotros, luchar para proteger esos derechos, o seguir colaborando ignorantemente contra nuestra propia auto-destrucción. ¿Tú qué eliges?
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-photo-164527.jpeg12531880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2023-03-13 21:43:012023-03-13 21:43:01El Lado Oscuro del Culto al Éxito
If you watch the mainstream media regularly, you might think that the world is on the verge to collapse. The third world war is about to take place, inflation is skyrocketing, and social unrest is high in most of the world.
Most decent people believe that inherently their governments are good. This is especially true in places like Europe, where you get raised with a strong influence to obey your superiors and trust the authorities. Europeans from the West brag about having an independent strong middle class, with low inequality in terms of income. But behind the scenes, the real manipulation happens already during childhood time. Fascist states like Germany for example could put parents in jail if they do not send their children to public schools. You get finger-pointed if your kid is crying in a public restaurant, because, how dare he?
There are very few awakened people in the world. People who can see beyond what is presented to them on fake screens. People that like to think for themselves, to question and challenge the status quo. But those people pay a high price for being authentic.
Societies today are very much hypocritical about almost any topic. Let’s pick one. These last few days, we have seen with quite some shock the huge manifestations in Iran of women against their religious rules (for example, wearing a hijab or showing more of their bodies publicly). From one day to the next, thousands of women organized to protest country-wide about their rights not to wear it and not to follow their religious beliefs in general.
Meanwhile, in Europe, there are hundreds of ads in different central spots in major European cities like Paris, Rome, Stockholm, etc. where the European Union openly supports the use of the hijab and even considers it as part of diversity and inclusion. This is a clear message: In Iran, you damage your culture the most if you go against religious beliefs and practices. In Europe, you damage your national heritage the most when you let all kinds of people come and impose their religious views and ways of living. It is clear that those manifestations are paid for and organized to reach social unrest.
Now you might ask, how would knowing this give me any peace?
I totally feel you. To stay calm and maintain a peaceful state of mind despite the many atrocities happening in the world today, is not an easy task. This might be one of those pieces of history in our civilization where we have been so distressed that it qualifies as a turning point in our times.
But even if it seems impossible, even if you might feel anxious and depressed about the future, there are ways to keep your peaceful state of mind. I can share with you a couple of tricks to gain back your peaceful mental state that has helped me and I hope they can help you too:
· Turn off the TV and social media channels for a while
If you are one of those who as soon as they wake up are already with your fingertips reaching that news app on your iPhone or going first thing in the morning to turn on the morning news channel, then my friend, you have to give up that habit.
If you do this for two days in a row, you will realize that most of the negativity about the state of the world is coming precisely from the news channels. We believe that watching the news keeps us informed about the world, but this is naïve thinking. Major media news are being paid to bring specific storylines which benefit the ones that pay for them to get streamed.
Look at who sponsors your favourite TV channels and social media apps and I tell you who is dictating to you what you should believe as the truth.
· Make exercise outdoors regularly
Doing sports outdoors is an antidepressant by excellence. Even if you just go for a 20 minute walk a day already puts you in a calmer mental state and makes you feel much better than laying around on the sofa or sitting at your desk.
· Eat a high- good quality fat diet. Reduce carbs
We have the wrong conception of high-fat diets. For many decades, doctors, nutritionists and society, in general, have demonized the consumption of foods with high cholesterol profiles like eggs, cheese, meat, olive oils and nuts. The food industry profits more making you believe that a diet mainly based on cereals is more nutritious and gives you more energy.
But this is entirely wrong. It has been proven by many doctors around the world, one of the most prominent being Dr. David Perlmutter, that one of the leading causes of neurodegenerative diseases, obesity and anxiety are mainly dietary. That means, what we are eating has much more impact on our health and our brain than we think. He found out after extensive research that numerous neurological afflictions are related to too much consumption of carbs and too few healthy fats. Fat has always been a fundamental pillar of our diets even from ancestral times. Try it out: Restrain your cereals and sugar consumption and increase your consumption of eggs, meat, fish, nuts, coconut and olive oil. You will gain more energy, feel better, sleep better and get a sharper memory. If you want to know more about this topic, I recommend you to get Dr. Perlmutter’s book Grain Brain.
· Keep focused on your own goals
In a world filled with terror, wars, crisis and instability, it is difficult not to feel depressed and frustrated about it. We feel incompetent and so small, and unable to solve the imminent third world war, the pandemics, the gas crisis and climate change, and whatever else new crisis gets announced on the TV.
It is true, we cannot change what the media, politicians and big industries want to impose on us. But we can do something about our own lives. We have the power of choice and free will. You can choose to ignore the media. You can choose to focus on your goals, despite the negative outlooks. You can choose to do everything you can to keep this world as a still livable place to be as we can. A place you would feel proud to leave to your children.
By ignoring the media and making your own conscious choices, you will realize that the world is not as bad as you think. You can still achieve your goals, realize your dreams and meet great people. We do not have to be politicized and divided. We can also act as a united community, striving to make our best, to the best of our capabilities, in this beautiful world.
The bigger spheres of “Power” might be led by lunatics and psychopaths, but we could take away that power from them: By ignoring them, and by developing our own thinking. Be the architect of your life and do not let them do that for you.
Believe me, once you take full ownership of your thoughts and actions, you will gain peace of mind as you had never before.
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2022/10/pexels-photo-1478685.jpeg12491880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2022-10-07 16:13:472022-10-07 16:13:47How to Keep Calm in Times of Chaos
Todos sabemos que es difícil concentrarse en algo últimamente. Es muy raro encontrar tiempos de quietud durante el día en donde puedas enfocarte simplemente en una cosa y no pensar en hacer otras. ¿No te ha pasado, que mientras estás trabajando en un proyecto, ya estás pensando en el que sigue? ¿O quién no está cocinando y al mismo tiempo viendo la televisión o checando las redes sociales?
Parece ser que el enfocarte a hacer una sola cosa por un largo e indeterminado tiempo es cosa del pasado. Sin embargo, ahora más que nunca es indispensable desarrollar de nuevo nuestra capacidad de enfocarnos y pensar profundamente en determinados problemas para poder encontrar soluciones que sean creativas y que realmente traigan consigo un cambio sustentable.
Cal Newport en su libro “Deep Work”, propone que el tipo de trabajo que requiere un nivel de enfoque más profundo, es el que va a sobresalir en la nueva economía. Con la automatización de casi cada actividad rutinaria y manual que era el típica del trabajo operativo, lo que trae más valor agregado a la economía hoy en día son aquellos trabajos en donde sobresalen las siguientes habilidades:
La habilidad de poder aprender cosas complicadas de forma rápida
La habilidad de producir en la categoría élite en términos de calidad y rapidez
Cuando nos distraemos del trabajo que estamos haciendo en un determinado momento, mantenemos nuestra actividad mental en el mínimo de su capacidad; simplemente nos quedamos en la superficie, sin ahondar demasiado en el tema o en la actividad en sí. Este nivel de enfoque es el adecuado cuando hacemos trabajo administrativo, rutinario o demasiado simple; pero no agrega ningún valor al resultado de ejercer la acción.
El trabajo que realmente trasciende y vale la pena es aquel que se realiza y se manifiesta a través de haber hecho un gran esfuerzo y haber invertido suficiente tiempo y dedicación para su solución. El trabajar de forma superficial y llegar a una solución superficial es como ponerle un parche al pantalón roto.
Pero, si es tan importante hacer un trabajo a consciencia y con la mayor concentración posible, ¿Porqué no se promueve tanto en los lugares de trabajo? Esta es una paradoja interesante. Por un lado, las empresas saben que la creatividad y la innovación son los elementos más importantes para poder ofrecer soluciones valiosas al mercado. Por otra parte, la cultura de trabajo de la mayoría de las organizaciones están diseñadas precisamente para provocar lo contrario: Construyen oficinas de espacios abiertos donde el ruido es insostenible, apoyan el “multitasking” y hasta se premia por ello, instalan tecnologías de mensajería instantánea como “chats” para ya ni siquiera esperar a que te contesten el email, si no tener la opción de mandar mensajes instantáneos para obtener respuestas más rápidas… la ya tan criticada cultura de los “meetings”, donde para todo se hacen juntas innecesarias; y la más peligrosa de todas: La cultura del e-mail.
De acuerdo a estadísticas recientes, un trabajador promedio recibe 120 e-mails al día. El número de emails que un negocio manda y recibe en promedio puede llegar hasta los 124.5 billones (¡!) en empresas trasnacionales. (techjury.net)
Imagínate la cantidad de horas productivas que se van al día simplemente manejando tu inbox. Incluso hay personas que estructuran su día en base a los emails que reciben y los que tienen que responder; con un par de distracciones en el camino (i.e. juntas).
¿Cuánto tiempo le dedicas a sentarte pensar sobre cómo resolver un problema en específico?, ¿Cuánto porcentaje de ese tiempo lo has podido hacer de forma aislada e ininterrumpida por llamadas, mensajes, etc.?
Me imagino que muy poco, si es que nulo.
Todo esto tiene una explicación. Daniel Kahneman en su ya muy discutido libro “Thinking Fast and Slow” lo proyecta de una forma muy clara: Los seres humanos preferimos mantenernos en el camino de la menor resistencia. En otras palabras, es mucho más fácil pasar el día contestando emails y dejar que los emails y las juntas determinen nuestro día de trabajo, en lugar de hacer un esfuerzo por planear el día de forma estratégica en donde decidas conscientemente qué tipo de trabajo harás y cuánto le dedicarás a cada cosa.
En el caso del trabajo de oficina, en donde no existe una métrica específica de eficiencia, mucha gente cree que la mejor manera de demostrar su valor es mostrarse “Super ocupados”; el acrónimo en inglés es “Busyness”: Son esas personas que se la pasan contestando e-mails día y noche; atendiendo todas las juntas; organizando juntas extras, en fin, haciendo muchas cosas de forma visible para los demás.
Visto desde la perspectiva de hacer, pareciera que estas personas sobresalen en “la cantidad de cosas que hacen”, pero si ves el trasfondo del valor agregado que generan, este es casi nulo. El trabajo que realmente agrega valor y que trae resultados sustentables, es el trabajo hecho con la mayor concentración posible, e invirtiendo el mayor tiempo posible en buscar una solución que tenga resultados a largo plazo.
Ahora, si sabemos que este tipo de comportamiento y de método de trabajo no trae consigo algo de verdadero valor, ¿Porqué las empresas siguen apoyando este tipo de cultura?
Newport nos ofrece una explicación interesante: Para la mayoría de las empresas, es imposible establecer un indicador individual de eficiencia y cuál es el impacto en el “bottom-line”. En otras palabras, no se ha hecho un estudio que pruebe que el uso de email y otros distractores tenga un impacto negativo significativo en las ganancias o pérdidas de una empresa; y el hacerlo es extremadamente complicado, porque se tendrían que comparar los salarios de los trabajadores, la cantidad, rapidez y eficacia con la que responden emails, el tipo de trabajo que tienen que hacer, etc.
Como este tipo de comportamientos son fáciles de adaptar y difíciles de comprobar en su eficacia, la mayoría de las empresas, simplemente lo aceptan como parte de la cultura laboral.
Ahora, la pregunta es: Si quieres realmente sobresalir en tu profesión y ser capaz de crear trabajo que realmente agrega valor y no sólo eso, si no la posibilidad de ser pionero(a), creador, artista… una persona que trascienda del típico trabajo y se convierta en alguien digno de emular… ¿Qué es lo que hay que hacer? ¿Cómo escapar de los distractores diarios y de la cultura de hacer mucho, pero lograr poco?
Hay un par de técnicas, usadas por científicos, escritores, ingenieros y personas que se dedican a generar trabajos de alto valor y son considerados personas élite en sus profesiones. Algunas de las técnicas son:
Bloquea lotes grandes de tiempo (mínimo 2 horas) para trabajar en una sola cosa
La mayoría de las personas prefieren agendar su día de forma en la que le dedican a lo máximo una hora a cada cosa y después quieren saltar a la siguiente. Eso normalmente no funciona cuando quieres hacer un trabajo que tiene cierto grado de complejidad, como preparar una estrategia exitosa de Marketing, o desarrollar un código de software. Hay un término famoso que lo justifica: “la atención residual”. Cuando estamos trabajando en un proyecto de forma concentrada, y de pronto algo en tu horario te distrae, por ejemplo, suena el teléfono, o el reminder que tienes la siguiente junta, al momento de parar y tratar de trabajar en la siguiente cosa, tu mente sigue pensando en el problema o tema anterior; por lo que toma un buen tiempo (aproximadamente 20 minutos) en hacer la transición efectiva de un tema al siguiente. Es por ello que, si fracturas tu agenda con diferentes cosas qué hacer cada vez, resulta más difícil enfocarte en la tarea en cuestión y terminas haciendo las cosas de manera superficial.
Lo más eficiente es dedicar espacios de bloque grandes (de dos horas o más) a la resolución de problemas complejos. Cabe mencionar que esos bloques deben estar diseñados de forma que ningún tipo de distracción pueda destruir el proceso de pensamiento creativo. ¡Así que no celulares, no laptops ni ningún tipo de distractor!
Lo que nos lleva al segundo consejo:
Aléjate del internet lo más posible durante el momento del proceso creativo
Mientras estés trabajando en un tema que requiere de máxima concentración, como por ejemplo estudiar para un examen, desarrollar la temática de un nuevo libro, buscar tema para una tesis o un trabajo de investigación, desarrollar una estrategia para ganar nuevos clientes, etc. es muy útil sentarse en un lugar aislado con sólo lápiz y papel.
El uso del internet es peligroso por las siguientes razones:
La tentación de checar páginas no relacionadas con el trabajo que se quiere llevar a cabo es más difícil de controlar;
Las fuentes que uses en internet son superficiales y corres el peligro de llegar a conclusiones prematuras o terminar copiando algo que leíste en la red para evitar pensar por ti mismo;
Terminar checando email o redes sociales;
La exposición a la radiación electromagnética de las pantallas de las computadoras, teléfonos móviles, tabletas, etc. por un largo periodo de tiempo tiene efectos negativos en nuestra capacidad de concentración y agilidad mental, además de otros efectos negativos en la salud a largo plazo (ncbi.org)
Delega actividades administrativas para dedicar más tiempo al trabajo profundo y creativo:
El gran físico y ganador del premio nobel Richard Feynman, ha mencionado en diferentes ocasiones lo que a él le funciona para mantenerse productivo en sus descubrimientos e investigaciones científicas:
“Para hacer un buen trabajo en el campo de la física, necesitas tener grandes periodos de tiempo disponibles para trabajar en el tema en sí… necesitas mucha concentración… si tienes un trabajo donde además tienes que hacer trabajo administrativo, entonces no vas a tener suficiente tiempo. Así que me inventé un mito sobre mi mismo: Soy irresponsable. Soy activamente irresponsable. Le digo a todo el mundo que no voy a hacer nada. Si alguien me invita a juntas o comités para formar parte de algo les digo: No, soy un irresponsable”.
El último consejo y el mas importante de todos: Tomar la decisión consciente de hacer menos cosas, pero que agregan más valor a tu vida. Porque como dice Newport: “Una vida profunda es una buena vida”.
Trata de cultivar de nuevo los valores de calidad, del trabajo artesanal y maestría. No caigas en el culto del internet: de lo rápido, de lo fácil y de lo cómodo. Eso sería la antesis del trabajo de valor.
No te conviertas en uno más del montón. Haz un trabajo profundo, de calidad, de alto valor… sé único y valioso en un mundo de mediocridades. ¡Vale la pena!
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2021/07/pexels-photo-7014332.jpeg1300867paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2021-07-23 14:20:232021-07-23 14:20:23¿Cómo Mejorar la Concentración en un Mundo Lleno de Distracciones?
That was the thought that crossed my mind while I passed by a bus stop and observed how people were looking at me in a sort of disbelief: It was snowing, minus two degrees, very early in the morning and this lady is running and smiling like crazy in her jogger pants, with just a small sweater and no wearing any hand-gloves, no mask, no scarf. I passed them, feeling like a flake of snow, all light and easy, while they were all heavily covered up, from head to toes, umbrella included, mask on, all squeezed under the small glass ceiling of the bus stop cabinet.
I know, maybe I am a little crazy. But I am a hard-core jogger and I love to go out for a jog regardless of the weather. It just makes my heart sing.
The whole experience made me reflect of how blessed crazy people is. They are beyond any sort of judgment. They freely express themselves; they dance in the rain, scream in the forest, laugh until it hurts, display the life latent inside of them.
“Normal” people follow rules. They are afraid of getting wet. They don’t smile to strangers. They prefer to be quiet and behave well. Seems like you need to shake them to take out a bit of life. … “hey life, are you there??”
Normal nowadays is the life sentence of boredom.
In our attempt to be civilized, we forget to enjoy.
I sometimes wonder, how would this world look like, if everybody would just be themselves, plain and simple? No wannabes or wannahaves. No titles to defend; no image to protect.
I think it would be a fantastic world. A world worth living.
We think we are a free society, but maybe we don´t have any idea of what real freedom is.
I don´t remember having a single day where I do not have to think about being myself without breaking any “rule”. Here in Europe, the word “forbidden” is the most common you see on the streets. Oh boy, how governments love that phrase.
“Forbidden to pass this street. Forbidden to smoke here. Forbidden to sit there. Forbidden to not wear a mask. Forbidden the access to pets. Forbidden to…. breathe? I think we are close to that.
Civilization and it’s obsession with law and order had converted people in domesticated pets.
Don’t get me wrong; I do believe a civilized behavior is necessary to keep peace; but not at the expense of suppressing the joy of the self; the joy of living.
We call people “crazy” when they behave “not in line” with an expected behavior. Maybe that person does not follow the rules; shows too much emotion in public; maybe they act more euphorically, they do not follow any expectations. Crazy people live in their own world; their happiness is generated in the inside.
Many people confuse “crazy” with mentally “ill”. Mentally-ill people cannot control their emotions. They act in a “primitive” fashion. They are dangerous for society. Or so they claim.
I think we do not have yet an understanding of what makes people “mentally-ill”. Researchers, doctors and the medical institutions often refer the mentally illness problem as a “genetical disorder”- a failure of your genes. An error of nature.
Wait a minute… can nature be mistaken? Can nature have errors?
I’m not so sure about that. I think we “humans” create the errors. We produce all sorts of trash like synthetic chemicals, all sorts of pollutants and alter nature modifying our food and our genes in our attempt to “understand” and “improve” nature, and our arrogance makes us believe that nature can be wrong and we can correct it.
Maybe the genetical malfunctions have anything to do with it?
Call me crazy, but I believe that nature is perfect, is marvelous, sublime and supreme beyond our comprehension. God is a perfect designer.
I recognize the technological and scientific advances that have enabled our civilizations to flourish, but do we really understand at the extent of what? What is the price we are paying?
Are we happier, healthier, and mentally stronger?
If a small viral flu created such a worldwide drama, shutting down our life as we knew it, for the sake of saving a few lives…. I don´t think so.
Just look at this world statistics: as of today:
Ca. 137,000 people died of a seasonal flu this year
Ca. 780,485,000 people are obese and ca. 1.8 billion people have overweight
Ca, 3,000,000 tons of toxic chemicals are released this year
Ca. 12 billion cigarretes are being smoked (today!)
I’m not a fan of statistics because I don’t believe, as a scientist myself, that there is a trustable base to count with clear rules. But at least statistics help us a little bit to put the world into context, parting from the belief that the rules are defined with the best possible knowledge we have.
We have for sure far bigger problems to solve as humanity than a seasonal flu pandemic, but we, the “normal people”, either decide to consciously ignore it and go with the flow, or maybe is just plain and simple ignorance?
I wonder who is really mentally ill now…
In a world full of normal people, I prefer to be the crazy one. I prefer to question, to challenge the status quo, to go out there and live fully.
I chose to trust nature, to trust my body and it’s self-healing capabilities… to trust LIFE.
This is the only chance we have to live it… so why to deny it’s right?
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2021/04/pexels-photo-287240.jpeg13001735paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2021-04-12 16:05:262021-04-12 16:05:26I’d rather be crazy….
No puedo imaginarme, que en estos tiempos exista alguien que no aspire al comfort como estilo de vida.
¿Para qué nos esforzamos tanto en obtener tanta riqueza material, si no es para poder vivir con más comodidad?
¿Para qué inventar tantas industrias que producen cosas o proveen servicios, si no es porque queremos vivir una vida más fácil, con más lujos y excentricidades?
Creo que toda nuestra estructura social y mentalidad colectiva en el siglo XXI está enfundada en esta obsesión por el alcanzar los más altos grados de comfort, facilidad y accesibilidad 24/7.
No niego que es un privilegio vivir cómodamente y sin tener que preocuparme si voy a poder comer en las próximas horas o no; o dónde voy a vivir. Cosas fundamentales, que, tristemente aún para millones de personas siguen siendo esas mismas preguntas su cuestionamiento diario de supervivencia.
Así de loco está nuestro mundo; una sociedad en el occidente puede darse el lujo de pedir su comida online, dos “clicks” en su smartphone y minutos más tarde reciben su pizza caliente hecha de ingredientes orgánicos (o así lo quieren creer); mientras que en otra parte del planeta, en comunidades indígenas remotas, la gente aún tiene que viajar más de diez kilómetros a pie con sus cubetas de plástico rancio para abastecerse de un poco de agua medio potable del río más cercano.
Más allá de estas tristes distinciones entre los niveles de comodidad, hay una pregunta que acecha mi cabeza desde hace un rato y que hoy decidí bajarla al mundo “real” de las letras para buscarle un sentido:
¿Hasta qué punto el comfort termina siendo dañino para las personas?
Hace un tiempo, leí la única autobiografía escrita por Mathama Ghandi. Su libro se llama “La historia de mis experimentos con la verdad”. Su verdad.
Ghandi fue un hombre extraordinario que dedicó su vida a honrar a su patria de la forma más sublime que podemos aspirar en esta existencia humana. Su capacidad de compasión, amor, entrega y servicio; aunado con sus extraordinarias capacidades como abogado, activista político y líder por la paz; han dejado una huella que trasciende tiempos y generaciones.
Tal vez no muchas personas lo saben, pero Ghandi era una persona que vivía de forma muy austera por elección propia y además, era una persona que se imponía a sí mismo sus propias reglas y atacaba sus más estrictas disciplinas.
Sólo por mencionar algunas de las disciplinas a las que se sometía puedo nombrar las siguientes:
Ghandi comía sólo tres tipos de alimentos: Frutas, verduras y granos. La carne y productos derivados de origen animal eran estrictamente prohibidos. Por una parte, por su religión; y en segunda, por su propia convicción. Él consideraba completamente anti-humano tomar leche de vaca, comer carne de otro ser vivo o cualquiera de sus derivados. El hecho de que el hombre tenga el pensamiento de comer carne por satisfacción y no por necesidad, lo consideraba como tener una mente de consciencia inferior.
Entendió que el ser auto suficiente en todos los ámbitos lo acercaba más su vocación de servicio. Por ello, él mismo se confeccionaba su ropa, preparaba su comida, limpiaba sus zapatos, limpiaba su casa y hasta se cortaba él mismo el cabello.
Caminaba varios kilómetros al día y lo consideraba como una de sus tácticas para mantenerse sano y activo.
Practicó el celibato aún y estando casado por convicción propia.
Tomó la verdad como su absoluta forma de vivir; por lo que mentir para él era como negar la existencia de Dios.
Consideraba que el único poder legítimo radicaba en la capacidad de servir. Él enfocó su servicio a India y a la liberación de la nación de la dominación Británica por medio de un movimiento pacifico, sin incitar la violencia.
La lección que me dejó leer su autobiografía y descubrir su forma de pensar y actuar en búsqueda de la verdad y del verdadero servicio a Dios a través de sus actos, es que una persona con tanta capacidad de abandono de sí misma sólo puede desarrollarse si esa persona decide someterse a las más estrictas disciplinas.
Ghandi, y muchos otros líderes que han trascendido a lo largo de nuestra historia, se han vuelto inmortales porque pagaron el precio de renunciar al ego, sacrificando el comfort en sus vidas a cambio de austeridad, y disciplina absoluta, para de esta manera alcanzar metas más sublimes que van más allá de su propio beneficio personal.
No me extraña que, a estas alturas, ya no conozcamos líderes que sean capaces de cometer tales actos de amor.
Los líderes actuales, son considerados “líderes” por su capacidad de acumular riqueza e influencia. Ya no hay Ghandis a quienes admirar; ahora sólo están los Zuckenbergs, Bezos, y Gates del mundo, los cuales son admirados por no por sus bondades del alma, si no por su capacidad de generar riqueza y poder.
Ser un líder en estos días ya no se trata de querer sacrificar la comodidad – y mucho menos la vida- para el beneficio y las libertades de los demás; ahora se trata de acumular recursos y poder para desequilibrar a las poblaciones mundiales, y acrecentar la brecha de desigualdad. Todo por monopolizar productos y servicios para nuestra “comodidad” y “bienestar”.
¿Debemos estar agradecidos con ellos, por hacernos la vida más fácil?
No lo sé. Yo soy de la opinión que buscar la comodidad es un arma de dos filos.
Por una parte, creo profundamente que todos merecemos vivir de forma digna, con las herramientas y recursos necesarios para poder disfrutar plenamente de la vida. No se trata de tener que ser siempre mártires del mundo y vivir en escasez por el puro hecho de sufrir.
Pero creo también que hay límites, y que la comodidad puede meterte en un hoyo sin salida.
Por ejemplo, herramientas como el Facebook han ayudado a conectar a millones de personas; te ahorra el trabajo de escribir emails, cartas o de hablar por teléfono. Si alguien cumple años, ya no necesitas ni memorizar la fecha; Facebook te lo recuerda. Encima te propone qué tipo de felicitación puedes mandar. Eliges un “template” escribes feliz cumpleaños y listo. Ya cumpliste. Ahora puedes pasarte las siguientes dos horas revisando el resto del newsfeed.
Mientras más uses el servicio, más poder tiene Facebook. Más comfort para ti, pero menos poder. La atención, que es tu fuente de poder, se la regalas a Facebook de a gratis. Qué lindo, ¿No?
Si la vida se vuelve demasiado cómoda, ponemos en peligro nuestra capacidad creativa, y nuestros talentos en la resolución de problemas. Caemos en el riesgo de estancar nuestro crecimiento humano.
En un mundo donde la vida parece darnos demasiadas comodidades, creo que vale la pena preguntarnos: ¿Cómo revalorar el sacrificio auto-impuesto y la austeridad, como una herramienta para el crecimiento humano?
Yo creo que una sociedad que se ha vuelto floja, es una sociedad dependiente y que termina tomando rol de víctima. Una sociedad débil, que no es auto-suficiente por sí misma, por el valor de sus hombres si no que depende de sólo un par de individuos en el poder, puede hasta estar en peligro de colapso, en mi punto de vista.
No se trata de demonizar el progreso. Se trata de preguntarnos si este progreso nos está haciendo más sabios, más sanos mental y físicamente; más conscientes de nuestro mundo y sus realidades; mejores personas, con mayor capacidad de amar; si realmente estamos advocando por más unión, más belleza, más justicia y más verdad.
La persona que tiene la virtud de la austeridad y disciplina, conoce muy bien las profundidades de su ser. Conoce sus límites. Sabe quién es. No podemos conocernos a nosotros mismos, si no experimentamos con nuestros propios límites. y ¿Cómo hacerlo en un mundo que pretende servirte todo en bandeja de plata?
Mi reflexión y propuesta en este tema es: Retomemos la virtud de la austeridad y la disciplina en su justa medida. No sacrifiquemos nuestra naturaleza de crecimiento humano por tener más comodidad.
La comodidad en exceso nos hace flojos, conformistas y mediocres.
Busquemos lo superior. La única manera es adentrándote en tu ser, probando los límites de lo que crees que puedes llegar a ser. Autodisciplina; austeridad; humildad; y búsqueda de la verdad.
Yo espero, que busques una vida con menos comfort y con más desafíos.
¿Te atreves?
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2021/03/img_0925-scaled.jpg19202560paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2021-03-31 11:18:192021-03-31 11:18:19En Los Límites de la Comodidad…