¿Cómo prosperar en tiempos de crisis?

Sabemos que se vienen grandes cambios en la geopolítica y la economía mundial. La humanidad está viviendo una época de turbulencia sin precedentes, que muchos de hecho la comparan con las profecías bíblicas a la llegada del Anti-Cristo. Guerras, desastres climáticos, gobiernos totalitarios y sangrientos, la pérdida de la estructura moral y la ética en las sociedades y sobre todo, estamos experimentando una crisis profunda del sentido e identidad humanas.

¿Cómo es posible que la humanidad sea capaz de auto-destruirse así misma de esta manera? Se supone que somos la raza más inteligente del planeta- algunos arrogantes incluso piensan que somos la única inteligencia que existe en el universo- si fuese así, ¿cómo es posible que gestionemos tan horrorosamente mal nuestra vida en esta tierra? 

Para la humanidad más consciente, comienza a tener sentido que hay más en juego, y que este juego es más profundo y oscuro que la simple estupidez y avaricia humana. Hay energías negativas poderosas que están controlando el campo de juego. Tienen y controlan todas las piezas claves del tablero de la vida humana tridimensional.

Nosotros no somos más que simples marionetas bailando al son de esta batalla que se da en las sombras desde el inicio de nuestros tiempos: la batalla del bien contra el mal.

Una pregunta que tenemos que hacernos antes de querer rebelarnos ante este juego perverso es, ¿De qué lado jugamos? ¿Estoy a favor de la luz, de la verdad, de la belleza, la justicia, el amor, la fuerza y la creatividad? O ¿Estoy en el bando de la oscuridad, la envidia, la división, el miedo, la confusión y del caos?

Sin temor a equivocarme, creo que la mayoría de los humanos queremos pertenecer al primer bando. El problema es cuando no somos coherentes con lo que pensamos, sentimos y hacemos. Cuando no hay coherencia ni orden, entonces reina el caos. El caos es terreno fértil en donde nacen las mentiras, las manipulaciones y las divisiones en general.

Ser del bando de la luz significa decir (y aceptar) la verdad de uno mismo y actuar de forma coherente. La ética es el fundamento principal de cualquier sociedad funcional. La falta de ética y moral debilita el carácter y crea terreno fértil para el totalitarismo, donde reina la razón y la negación total de Dios como la fuerza y fuente única de la creación.

Estamos en tiempos difíciles, eso nos queda claro. Son justamente en estos momentos cuando tenemos que afilar los dientes y salir a defender lo que es nuestro. La humanidad sufre de múltiples ataques en todos los niveles de la existencia. Nuestras instituciones, religiones, creencias y tradiciones; absolutamente todo está sufriendo una batalla cultural. 

¿Es posible ganar la batalla y prosperar, a pesar de nuestro obscuro pronóstico? 

Como dice el dicho popular, “Dios les da las peores batallas a sus mejores guerreros”. Nosotros estamos aquí, en este tiempo especial en el mundo, por un propósito mayor y más profundo de lo que creemos. Tenemos la responsabilidad suprema de preservar lo más hermoso que se nos ha otorgado en este plano tridimensional: La vida y la preservación de nuestra especie.

Entonces, ¿Cómo asegurarnos de estar dando una buena batalla y salir victoriosos de esta guerra? A continuación, te doy 5 acciones que te pueden ayudar a mantenerte firme en esta batalla cultural:

  • Aléjate de las noticias “mainstream” y buscar fuentes de información alternativas

El único objetivo de los noticieros convencionales o “mainstream” es empujar una narrativa específica como instrumento de manipulación para fines ocultos de quienes los patrocinan. En lugar de ver el noticiero matutino de toda la vida, mejor busca fuentes alternativas como sitios de internet de expertos, libros, videos, artículos, y plataformas de información que ofrezcan diferentes opiniones y puntos de vista.

  • Busca cómo generar ingresos de forma independiente

La era del trabajo estable ha desaparecido o está en proceso de extinción. Nadie te asegura que ese puesto que tienes ahora te va a durar toda la vida hasta que te jubiles.  A medida que seguimos avanzando en la era digital, muchos de los trabajos de oficina y de manufactura de hoy van a desaparecer. Nuestra responsabilidad moral es buscar la  independencia total, y eso significa en términos materiales, ser financieramente libres. Vender tu tiempo por dinero a una empresa es una forma moderna de esclavitud.  Tiempo= Vida por lo cual, estás dando tu vida para cumplir los sueños de alguien más.

  • Busca decir la verdad en todo momento

        Se sabe que el diablo se alimenta de las mentiras. Decir la verdad es un acto revolucionario en una era en donde reina la opresión, la censura y los ataques contra la disidencia de la narrativa oficial de los gobiernos y medios de comunicación. Cada vez que mentimos ya sea por nuestro beneficio personal, conveniencia o miedo, estamos alimentando el sistema opresor. No es libre quien no puede expresarse con entera libertad. La verdadera batalla la lidiamos en nuestro interior. Engrandece tu YO SOY,  viviendo y expresando tu verdad.

  • Aprende a pensar críticamente

 En tiempos de redes sociales y noticias instantáneas, todo mundo parece tener una opinión sobre todo. En las redes sociales abundan los “expertos” en geopolítica, salud, historia, ciencia, mitología, sociología, religión y demás. Cada vez que ocurre un hecho de trascendencia mundial o que se vuelve viral, no se dejan esperar los cientos y miles  de comentarios, análisis, desacuerdos, peleas, conclusiones y demás de lo que creemos que fue lo que pasó, cómo pasó, cuáles fueron las causas y demás. 

Pero las opiniones no son conocimiento. El conocimiento sólo puede desarrollarse con el tiempo. Ahondar en un tema en específico por un determinado tiempo en donde vas formando conexiones de información y contexto, donde puedes cuestionar, analizar, probar y formular tus propios pensamientos. Vale la pena tomarse el tiempo para aprender a pensar. Cuestionarlo todo, buscar fuentes alternativas y formar nuestras propias conclusiones. El que es capaz de pensar críticamente no puede ser manipulable.

  • Alégrate de tu existencia

Esta es un arma mortal para las energías oscuras y negativas. Cuando eres alegre, cuando rindes honor y respeto a la vida, cuando disfrutas de la naturaleza, cuando amas, cuando haces cosas por los demás, cuando exploras tu creatividad, cuando te maravillas ante el cielo y cuando eres agradecido, las fuerzas negativas huyen de ti avergonzadas. 

Las energías negativas y opresoras quieren ver a la humanidad arrodillada, humillada, con miedo, alejada de la divinidad, vibrando en lo más bajo posible, para hacernos por fin esclavos perpetuos. 

Esta batalla la ganaremos siendo alegres, solidarios, amando, respetando y defendiendo con coraje la virtud, la verdad, lo bello y lo sublime que representa nuestra existencia.

Alégrate de tu existencia, y ganaremos la batalla.

Si quieres leer más sobre el tema, consulta mi nuevo libro A World of Illusions

Trabaja en tus sueños

Hoy reflexiono sobre la importancia de tomar enserio nuestros sueños.  Parece ser que la norma moral por la que nos regimos los humanos es por seguir el estatus quo, lo que nos han enseñado a ser y a creer toda nuestra vida. De niños tenemos la noción – y la ilusión- de algún día poder manifestar ese sueño de SER, ese que se aparece de pronto durante el juego; la esencia escondida que se asoma tímidamente cada que bailamos frente al mar, o cuando cantamos en la ducha y dedicamos monólogos enteros al espejo cuando creemos que nadie nos ve.

El deber ser, se nos vende como algo colectivamente moral- debes ser alguien- alguien que es últil a la sociedad, alguien que puede ganarse la vida, y que puede contribuir al consumismo de la sociedad moderna. Aprendemos que el creer en nuestros sueños es algo absurdo, fuera de lo “normal”. Hemos normalizado la estandarización de las almas humanas. Si no eres una persona “normal” que no participa en la carrera colectiva de 9 a 5, entonces eres raro, inadaptado social, teórico de la conspiración (si criticas el gobierno o a cualquier institución de poder), y simplemente no tienes claras las reglas del juego.

Pero ¿Cuál es el precio que pagamos, cada vez que decides hacer algo que no es congruente con tus sueños y con quien realmente eres?

El precio a pagar suele ser muy caro, incluso impagable. En el intento de ganar esta carrera de consumo y de aparentar ser quien no se es, disfrazados de Louis Vuitton, o Chanel, creemos que una vez que estamos económicamente bien, ya hemos alcanzado el estatus quo aceptable para la sociedad. Pero hay algo siniestro detrás de todo esto. Cada vez que haces algo que te hace sentir presionado, humillado y débil, estás dándole el poder al opresor. Estás siendo parte de una tiranía en contra de ti mismo y de tu alma. 

Muy pocas personas toman realmente enserio las sensaciones que el cuerpo les manda cuando algo no está bien- el sentimiento de pesadez e irritabilidad cada Lunes por la mañana no viene de la “flojera” de ir a trabajar. Es una manifestación silenciosa pero real que algo no está bien, que algo no cuadra en tu interior. Tal vez ese trabajo que tienes no te gusta ni te satisface del todo- quizás es demasiado aburrido, o el ambiente de trabajo es opresivo y tóxico, al grado que el simple hecho de saber que tienes que lidiar con esas personas te causa nervios y ansiedad.

Tal vez estamos en un trabajo en donde lo que hacemos no nos llena el corazón de orgullo. Tal vez eres líder de un equipo de trabajo y aunque el título suene elegante como “Líder de proyectos estratégicos” o “Director de transformación digital”- en realidad no se trata más que de leer interminables emails, resolver dramas, pasarte todo el día atado a un escritorio- vendiendo tu alma por el saldo que recibes cada mes- ese es el valor de tu alma, comprada para producir y hacer un trabajo que de otra forma nadie haría.

Trabajar en tus sueños en el mundo actual, es algo revolucionario. Es ir en contra de la tiranía y la opresión. Trabajar en ese maravilloso pero desafiante camino de descubrir quién eres y tener el coraje de mostrarlo al mundo requiere de mucho trabajo interno. Tienes que aprender a discernir sobre las opiniones ajenas y encontrar tu propia opinión. Organizar tu mente y ser capaz de comunicar y transmitir lo que sientes de una manera en la que puedes ser capaz de responder con fuerza y determinación cuando la tiranía se impone y la mayoría calla.

Ser uno mismo es cuestión de amor, disciplina y Fé. El amor es la fuerza transformativa y creadora del universo- Ignorar su influencia en nuestra vida es ir en contra de las leyes naturales de la creación- de la inteligencia infinita y organizadora.

Es por eso que es nuestra responsabilidad ética y moral, tomar enserio nuestros sueños.  Darles la importancia y el lugar que realmente tienen en nuestra vida: Nuestros sueños representan el potencial humano – nuestra máxima capacidad de SER.

Trabaja en tus sueños… o terminarás siendo el actor secundario, el “extra” de la película, sin pena y sin gloria.

El Verdadero Sentido del Trabajo

Tal vez te sientas identificado: Lunes a las 6:00 A.M suena el despertador, y se siente como una tortura. Después de gozar del fin de semana, en donde puedes hacer lo que quieras con tu tiempo, llega el indeseable lunes a recordarte que no eres libre, que tienes un compromiso con el “trabajo”.

Con excepción de unos pocos, la gran mayoría de la gente puede identificarse con ese escenario. “Ni modo, cuando toca, toca” porque todos necesitamos comer, y la libertad no es duradera. Siempre me ha llamado la atención la asociación del trabajo con “ganarse la vida”. ¿Qué significa ganarse la vida? En el mundo moderno, ganarse la vida significa trabajar para poder pagar las cuentas, la comida, la vivienda… en fin, poder mantener un estilo digno de vida. 

El sentido del trabajo ha perdido la su verdadera esencia: la dignificación humana, el poder darle sentido a la vida por medio de nuestras creaciones, y en el proceso, llegar a conocernos a nosotros mismos.

La única manera de sentirse digno de sí es cuando estás orgulloso de lo que haces, y lo haces con gusto. No tienes que ser un artista, poeta, escritor o cantante para sentir que con tu trabajo contribuyes a la capacidad creativa de la humanidad. Oficios como trabajar la tierra, construir algo con tus manos, servir a los demás a través de algún servicio son otras formas de encontrar un sentido más profundo y vivo al trabajo.

En mi libro “The Sucess Mindset”, enfatizo también que una vocación debería estar conectada a una visión más profunda de tu vida.  Es importante hacerte las siguientes preguntas. ¿Qué es para mí el trabajo?, ¿Para qué trabajo?, ¿Cómo mi trabajo le da sentido a mi vida?

Si al intentar responder estas preguntas te das cuenta que no encuentras otro sentido o razón más que ganar dinero, entonces querido amigo, no estás trabajando libremente, si no que estás esclavizado. 

Antes del siglo XX, los trabajos tenían un rol central en la vida de las personas. Confeccionar ropa, trabajar en el campo, construir muebles, y todo tipo de trabajo manual era indispensable para servir a la comunidad y al mismo tiempo, le daba un sentido especial a la persona que ejercía esa vocación. La satisfacción no venía del dinero ganado, si no del orgullo de la creación o de la acción.

Hoy en día, con la modernización de casi todo tipo de trabajo manual, este honor a la creación humana se ha estado perdiendo, quizás para no volver. El confeccionar una pieza de ropa con muchas horas de dedicación y con materiales elaborados ha sido reemplazado por gigantescas fábricas maquiladoras que confeccionan ropa estándar en minutos.

El arte ser agricultor, el conocimiento de los ciclos de cosecha en base a las estaciones del año y las condiciones de la tierra, se van desvaneciendo ante los campos masivos de monocultivo que se auto- regulan con fertilizantes y otras tecnologías.

El escribir una carta con puño y letra, a consciencia y bien elaborada, se ha reemplazado por escribir en teléfonos móviles tres palabras y con “emojis”.

La fuerza cultural que define al humano en base a su trabajo y a la creatividad del mismo se está perdiendo, en esta nueva forma de “trabajar”.

Los trabajos de hoy en día, requieren de habilidades estandarizadas aprendidas desde la escuela. Tienes que aprender los temas actuales que ayuden a las empresas a producir bienes y servicios. Tienes que ser un buen administrador, contador, ingeniero, informático, y lo que sea necesario para servir bien a la economía de hoy, que está enfocada en producción y consumismos excesivos, en donde los que ganan son los que ponen las reglas del juego.

A las grandes empresas no sólo les compramos los bienes y servicios que ofrecen, sino que también les regalamos nuestro tiempo y nuestra alma al contribuir activamente a la construcción, automatización y dominancia de los mismos, trabajando para ellos.

Tal vez es momento de pararse un poco a reflexionar: ¿Porqué seguir apoyando este sistema de esclavitud? ¿Porqué seguir aceptando esta forma “moderna” de trabajar, donde todo tiene que ser rápido, eficiente, al más bajo costo? 

¿Porqué tenemos tanta prisa? ¿Cuál es la obsesión de hacer todo más rápido y más barato? 

Un trabajo hecho sin sentido es una vida mal gastada.

Volvamos a lo que hace grande a la humanidad: La capacidad de crear y de hacerlo en el ritmo natural, respetando sus tiempos y con ello disfrutando la maravilla de sentirse vivo, sin prisas.

¿Somos Realmente Libres?

La virtud más grande que se le ha otorgado a la humanidad, es el libre albedrío. La libertad de elegir un camino de vida el cual vaya de acuerdo a tus propios valores, creencias y pensamientos.

El libre albedrío es un tema que debatimos desde siempre; los filósofos de todas las épocas nos hablaban del determinismo, como una corriente ideológica que atribuye toda consecuencia a una causa; y por lo tanto todo lo que pasa en nuestra vida hoy es consecuencia de las acciones, pensamientos y comportamientos del pasado.

La verdadera cuestión es ¿Hasta qué punto el ser humano puede elegir libremente? ¿Cómo saber si la libertad de elección está restringida al momento de nacer, sin siquiera darnos cuenta de ello durante el transcurso de nuestras vidas?

Como una persona soberana, yo he asumido que soy libre porque he tomado mis propias decisiones en base a mi intuición y razonamiento. Pero aún así, creo que dentro de mi consciencia había algo que me limitaba- como un techo de cristal invisible- no sabía si impuesto por otros o por mí misma. Una prisión mental llena de creencias y visiones de vida basadas en el miedo a fracasar y el miedo a morir.

El techo de cristal nos impide saltar de la barrera donde la consciencia cómodamente se ha ajustado. Con tal de no salir de la molicie, tomamos decisiones «comodinas»- Trabajar en algo que no nos gusta pero nos hace ganar algo de dinero, suficiente para conservar el nivel comodín. Aceptar situaciones mediocres o evitar conflicto con tal de no esforzarse demasiado; estos son ejemplos clásicos con los que la gente común se conforma a vivir. Acostumbrarse a la siniestra rutina de trabajo; lamentándonos cada lunes y alegrándonos cada viernes, en un ciclo que parece nunca terminar; la dorada jubilación se ve cada vez más lejana; los gobiernos europeos están subiendo progresivamente la edad del retiro para alcanzar hasta los 67 años para el 2031.

Algunas personas siendo conscientes de ello, no se atreven a cambiar su realidad.¿Porqué decidimos quedarnos en nuestra situación cómoda, aunque no sea la ideal, y no explorar el verdadero libre albedrío? Hasta parece que muy pocos humanos son realmente capaces de hacerlo, ¿Diseño o manipulación? 

Conforme van pasando los años, me doy cuenta que no sólo no vivo en completa libertad, como era lo prometido, si no que todo el asunto se va asemejando más y más a una cárcel; claro, una cárcel disfrazada de “sociedad” o “bien común”, pero que a los únicos que beneficia son a los gobiernos, agencias y a los “demasiado grandes para fallar”, ya saben a quiénes me refiero.

Resulta que en un mundo en el que alguna vez pensé que las opciones eran ilimitadas, no lo son. Ir a la escuela no fue algo que yo deseaba, fue impuesto. Elegir una carrera y trabajar fue más una presión y manipulación social que un deseo innato. La carrera profesional ni siquiera se trata de realizarte en un oficio como resultado de una actividad humana que le da trascendencia al corazón, si no que se trata de aprender un currículum estandarizado para ser capaz de trabajar en las industrias dictadas como las “Económicamente viables”.

Hay pequeños lapsos en mi vida diaria, en donde contemplo la esencia de la libertad- cuando veo el cielo estrellado con cientos de miles de estrellas adornándolo en el firmamento. Cuando me maravillo ante el vasto y hermoso mar, lleno de fuerza y misterio; cuando veo la mirada de inocente de los niños, donde todavía vive la esencia de Dios. Cuando veo al glorioso sol cada mañana aparecer desde el horizonte- esos milagros diarios que hemos aprendido a ignorar, pero están ahí como testigos que la vida es mucho más que trabajar y comprar cosas.

No sé qué fuerzas nos encarcelaron en esta prisión mental de estudio-trabajo-consumo-morir en el que la mayoría de las sociedades actuales están metidas- lo que sí sé es que el elevar la consciencia hasta el punto de ver la prisión, me da un sentimiento de mucha esperanza. Si se puede ver la prisión, también se puede ver la salida- el mundo allá afuera- esperando nuestro regreso.

Pensar nos hace libres. El pensamiento es instrumento; la llave es la intuición y el acceso directo es CREER EN EL PLAN DIOS.

La mejor arma para la salud: Enamorarse de la vida

Uno de los anhelos más grandes de la humanidad, es contar con buena salud. Una buena salud significa tener energía abundante para poder vivir la vida a plenitud y sentir entusiasmo por nuestros proyectos de vida.

La verdad es que el cuerpo fue diseñado de forma perfecta. Dios hizo un trabajo sublime, de perfección inentendible para nuestro pobre y primitivo entendimiento. Pero la verdad siempre sale a la luz, y espero que todos nos demos cuenta que nuestro cuerpo se repara a sí mismo y lo único que tenemos que hacer es darle los “materiales correctos” para regenerarse, como decía el maravilloso doctor Frank Suárez.

Los materiales correctos son precisamente los alimentos. Pero para sentir entusiasmo y tener las ganas y determinación de comer las cosas correctas, se necesita en mi opinión, tener un amor profundo por la vida y el deseo de conocimiento de uno mismo.

Cuando sentimos apatía por la vida, cuando creemos que nuestro cuerpo es “ajeno” a nosotros y no entendemos lo que “pasa por dentro”, caemos víctimas de industrias mafiosas que se aprovechan de la ignorancia y la facilidad de manipulación de las personas para hacer sus negocios redondos. Persona sana= Cliente perdido. Persona enferma=Cliente de por vida. No necesito explicar más.

Tener entusiasmo por la vida, sentir que nuestro cuerpo es perfecto tal y como es, nos motiva a buscar opciones más acordes con nuestra naturaleza para poder mantenernos sanos y vigorosos. Si realmente amas tu cuerpo, vas a buscar incansablemente el alimento y los hábitos que lo hagan mantenerse de forma óptima. Vas consumir menos o eliminar totalmente comidas chatarra como los panes, cereales procesados, azúcares procesados, pastas, la coca-cola… y vas a optar por más proteínas sanas, magnesio, potasio y colesteroles sanos.

Cuando amas tu cuerpo vas a cuidarlo bien, y vas a evitar caer en excesos. Vas a procurar no sobre-estresarlo, ni excitar el sistema nervioso de tal manera que cause un estrés irremediable. 

Recuerda que no hay nada ni nadie por encima de tu salud. Ningún trabajo, ninguna persona, ninguna circunstancia tiene más peso o valor que la salud, que es la vida misma. Yo como madre de dos pequeños sé que es difícil darse prioridad, piensas que primero es la salud de tus hijos antes que tu propia salud, por ejemplo. Es verdad que amamos a nuestros hijos por sobre todas las cosas, pero si te descuidas, caes en enfermedad y una mamá enferma no va a dar el mismo desempeño y atención a sus hijos que una mamá sana, vital y tranquila.

La vida es movimiento, un cuerpo sano se mueve con energía. Una vida sedentaria, sin mucha actividad es muy parecido a la muerte. Cuando estás enamorado de la vida, quieres vivirla a plenitud, hacer muchas cosas, conocer las verdades del mundo, viajar, experimentar… la curiosidad no tiene límites.

Una de las capacidades más increíbles que tenemos los humanos es justamente la capacidad de convertir energía en vida, en movimiento. Cuando cumplimos nuestras metas, estamos materializando nuestro amor y entusiasmo por la vida, convirtiendo esa energía mental en algo tangible.

Por eso es tan importante mantenerse en un estado de alta vibración positiva lo más posible: El que vibra alto y positivamente construye una realidad acorde con esa energía- construyes tus sueños, logras tus metas, te sientes en paz y en armonía con el mundo.

Cuando piensas negativo, toda esa frecuencia pesada de la negatividad te hunde y te bloquea- la energía se bloquea, flota densa y entonces se materializa en problemas, falta de salud, falta de motivación, flojera, desgane.

Reflexionemos un poco. Enamorémonos de la vida.  El mundo no es una escuela fácil y está llena de trampas, de falsas ilusiones. Pero el amor es la mejor guía. El amor nos conduce a la verdad… y la verdad siempre triunfa.

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PAOLA KNECHT es una coach certificada en liderazgo, transformación y desarrollo personal,  autora de The Success Mindset: Take Back the Leadership of Your Mind y Un Mundo de Ilusiones. Puedes obtener más información en my-mindpower.com.

¿Somos Adictos a la Basura?

Hablamos de «cambio climático», de reducir el «CO2» (La gran mayoría ni siquiera entiende la magnitud de fraude que existe en esa frase ) y de otros temas fashion del momento para creernos conscientes del mundo sustentable. Pero no nos hagamos tontos, aunque nos guste hablar de ser «green», nuestros hábitos nos muestran otra cara a la realidad:

  • México es el mayor consumidor de Coca-Cola en el mundo, con un promedio de 163 litros por personaal año de acuerdo a estudios de la Universidad Autónoma de México. Si pensamos que una lata de 355ml tiene 37 gramos de azúcar u -8 cucharadas- imagínate cuanta azúcar consumes al tomar una lata diaria al año … ¡nada más y nada menos que 3,700 aterradoras cucharadas ! Una vez intoxicado el cuerpo con montañas de azúcar que tiene efectos adictivos peores que la cocaína…pensemos ¿a dónde irán a parar los galones de plástico y latas después de haber injerido el veneno?
  • Estados Unidos es el mayor consumidor de comida chatarra en el mundo- siendo para el 36% de los Estadounidences adultos parte diaria de su dieta. No nos extraña que también sea uno de los países con mayor obesidad y peor salud a nivel mundial.
  • Una persona promedio pasa más de 7 horas enfrente de una pantalla, ya sea tablet, televisión, laptop o teléfono móvil, de acuerdo a una publicación de Forbes. Preciado tiempo perdido, que pudo haber sido aprovechado haciendo ejercicio, conectando con la familia, haciendo algo con las manos o paseando en la naturaleza.
  • El 5% de la población mundial es adicta al shopping – es decir, adictos a comprar cosas innecesarias, que terminan en la basura o arrumbados en un cajón olvidado la mayor parte de la vida útil de ese producto.

Podría seguir citando 40,000 estadísticas más, y las tendencias son las mismas: Cada vez hay más personas que abusan de todo lo que es nocivo para la salud. Cada vez hay más personas atrapadas en algún tipo de vicio- redes sociales, pensamientos negativos, dinero, atención, poder, depresión, miedo, consumismo chatarra, alcoholismo, hedonismo… la lista es interminable.

El tema de adicción a la chatarra es tan profundo como los hoyos negros- no nos damos cuenta cuando entramos al “ojo del huracán” y una vez dentro, no vemos la manera de salir.

Todas estas trágicas estadísticas y hechos se prestan para hacernos algunas preguntas.

Por ejemplo: ¿Porqué nos empeñamos a desarrollar adicciones destructivas para nuestra salud, poniendo en riesgo el bienestar propio, de nuestro entorno y nuestras familias? ¿Realmente somos culpables directos de la adicción al consumo chatarra, o hay alguien o algo detrás de este trágico capítulo en la humanidad?

Si observo al mundo, con los ojos bien abiertos, despierto a una realidad espeluznante:

Todos somos co-creadores de este mundo basura. Los pseudo artistas e influencers que promueven marcas basura tienen más dinero que los escritores o filósofos. Los carteles médicos que venden fármacos y tratamientos con tóxicos cuestionables sin demostrar suficientes pruebas clínicas- y las grandes multinacionales de comida chatarra- ganan más dinero que los pequeños negocios que buscan sostenerse con alimentos orgánicos o productos naturistas. Lo sabemos, pero a pesar de ello, seguimos apoyando a la industria chatarra e ignorando a la naturaleza y a la verdad.

Los políticos y empresarios corruptos son alabados mientras que los honestos y los que se atreven a hablar con la verdad son silenciados y hasta segregados de la “sociedad”.

Este es el mundo de locos, o el famoso “reino del revés”- el progreso es retroceso, lo bueno es malo y lo malo es bueno…

La verdad es lo que te dicen los políticos, la televisión, los tecnócratas y millonarios- y todo lo demás es “des-información”.

La salud son las vacunas y las medicinas- la no salud es aceptar la propiedad auto-curativa del cuerpo y los medios naturales.

Ciencia es censura, hermetismo y una narrativa única; la pseudo-ciencia es el cuestionarse todo y hacer pruebas rigurosas para probar o rechazar teorías y siempre mantener el debate abierto.

Las mujeres pueden declararse hombres y los hombres mujeres, si así lo “deciden”. La biología ya no es la verdad irrefutable de la definición básica del sexo.

Los virus se vuelven pandemias cuando los medios, el cartel médico y los políticos lo deciden. Y también se acaban una vez cerrado el negocio para pasar a la próxima calamidad.

Definitivamente, en este mundo del revés, reina la basura.

La humanidad es adicta a la chatarra.

Por eso es que cada vez estamos más enfermos, más sumisos, más perdidos y más alejados de nuestra naturaleza real.

Pero… no todo está perdido. Tengo esperanza que esto va a cambiar. Cada vez más vamos a ir despertando de este sueño (o más bien pesadilla) y vamos a empezar a ver lo que realmente es sublime e incalculablemente valioso en la vida: El amor, la naturaleza y todo lo que de ella proviene de forma pura y perfecta; la inteligencia infinita que mantiene nuestro entorno, la familia, las tradiciones de los pueblos, las pequeñas comunidades, el trabajo duro y la búsqueda incesante de la verdad. 

La Fuerza de la Verdad

Lao Tzu dijo que no hay nada más flexible que el agua, y sin embargo ninguna fuerza en este mundo puede derrotarla. La verdad es así.

En este mundo nos hemos dedicado a mistificar la verdad. La hemos ignorado y después la hemos santificado y la hemos puesto en un pedestal, como algo que tenemos que buscar, alcanzar… el fin ideal. Basándonos en esa absurda idea, vivimos después en una mentira y la convertimos en ley, reglas, principios, moralidades y creencias. La verdad entonces permanece inalcanzable, misteriosa, divina y por lo tanto, no accesible a las masas comunes.

Al menos, así nos lo pintan nuestros gobiernos e instituciones desde hace siglos. 

Lo más trágico del asunto es que generaciones y generaciones de personas han vivido así, y se han muerto en búsqueda de la verdad, o pensando que vivían en la verdad de sus tiempos, impuestas por toda clase de gente que siempre se cree superior y busca el poder: Expertos, políticos, religiosos y demás “autoridades” (¿De qué diablos?)- pero eso sí… autoridades.

Generaciones van y vienen y muy poca gente se da cuenta que la verdad está en la punta de los dedos. La verdad es simple y en términos generales-el contacto directo y perceptual con la vida y el entorno- La verdad es tu corazón que late. El aire que respiras. Los brazos que te asisten. La calidez perfecta de tu cuerpo. Las personas a tu alrededor. Los árboles enfrente de tu ventana. Me dirás: Pues obvio, ¿Qué otra cosa puede ser? – y aún así, aún sabiendo lo obvio nos perdemos en el mar de las mentiras, de ideologías baratas que destruyen nuestra visión pura y simple de las cosas.

Por ejemplo, nos creemos la babosada que nuestros cuerpos no son capaces de auto-regenerarse así mismos y que necesitamos de sustancias químicas nocivas para “curarnos”.  Vamos y gastamos todo nuestro dinero en pastillas, recetas, y cualquier menjurje que nos recomienden.  Damos como atestado a la realidad cualquier historia por más ridícula que nos presenten en las noticias; el discurso y la politiquería. En la “realidad de hoy” los hombres pueden creerse mujeres y las mujeres hombres. Los niños pueden elegir su propio sexo según sus sentimientos.

La biología pura y simple ya no tiene lugar en este nuevo mundo, donde las realidades son maleables de acuerdo a las ideologías y las opresiones del momento.

Hasta la misma historia es borrada, negada y modificada al antojo para poder sustentar las mentiras de hoy. 

La crisis social que estamos viviendo en nuestros tiempos es básicamente fruto de la incapacidad de la gente en general de poder gobernar sus propias vidas. Nos han quitado la capacidad de pensar libremente y de poder llegar a nuestras propias conclusiones sobre las cosas, atacando la libertad de expresión y oprimiendo a la gente que piensa diferente al Status Quo.

Pero como dice el sabio Lao Tzu, la opresión y la mentira nunca alcanzan los resultados deseados. Al final del camino, la fuerza de la verdad- sutil, silenciosa, omnipresente- siempre reinará y siempre triunfará. Las civilizaciones que se pierden a sí mismas caerán, y la verdad seguirá ahí- con sus dulces bondades, su esplendor y belleza- lista para ser vivida a plenitud.

Busca tu propia verdad. La verdad del mundo y lo que es realmente universal, es la unión y la convivencia entre una infinidad de seres únicos e irrepetibles. Simplemente observa la naturaleza: Ninguna flor es exactamente igual a otra; ni siquiera un grano minúsculo de arena es igual a otro- por más semejantes que parezcan, sus estructuras biológicas están diseñadas para dar y mantener vida a esa particular expresión de vida.

Las raíces de un árbol de manzanas no pueden ser las mismas que las raíces de los árboles que dan limones. Tu verdad nunca será exactamente igual a la de otra persona. Y en eso reside tu belleza infinita y define tu lugar en el mundo. Presérvala por sobre todas las cosas!

“Aquellos que saben de los demás son inteligentes; Aquellos que se entienden a sí mismos son iluminados”- Lao Tzu

¿Estamos Perdiendo Nuestra Humanidad?

Cada día se me dificulta más ver las noticias, tener pláticas decentes con la gente. Parece que el menú de la semana siempre es el mismo: Pandemia, guerras, política e ideologías varias, élites mundiales que se juntan en lugares de lujo para hablar sobre “mejorar el planeta”, cambio climático, crisis energética, crisis económicas, en fin. Pan con lo mismo. Hace tiempo que dejé de ver televisión para evitarme la indigestión.

En realidad, me preocupa, que tantos millones de personas confíen en los noticieros como “el ministerio de la verdad”- e ignoren la verdadera realidad: La que se presenta ante nuestros ojos, si nos quitamos las gafas del dogma y dejamos de participar en el teatro en donde nos tratan como marionetas. En mi mundo, yo sólo veo gente que, como yo, prefieren la paz. Gente de buen corazón, que quiere ayudar a los demás. Me cuesta mucho trabajo creer que en realidad seamos una especie que le guste estar en conflicto y en el miedo constante, y que necesitemos de “gobiernos paternales” para mantener el orden y la paz. 

Algo en mí me hace pensar que nuestra situación en la actualidad no tiene que ver con que seamos conflictivos por naturaleza, ni que seamos los culpables absolutos de todas nuestras calamidades. Más bien creo que se trata de una crisis de identidad. Estamos perdiendo nuestra identidad real- la conexión más sagrada, que es el sentimiento de pertenencia con todo nuestro entorno; con los árboles que nos permiten respirar, con el sol que nos da energía para vivir, con la tierra que nos regala alimento y un hogar. Con el agua, ese misterioso líquido, el líquido de Dios- el verdadero elixir de vida. 

Nos estamos perdiendo en un mundo paralelo construido de materiales sintéticos- castillos de arena, mundos falsos, ideologías tenebrosas. Estar pegados a unas pantallas para sentir que “pertenecemos” al mundo se ha vuelto nuestro día a día. ¿Cuándo fue la última vez que te atreviste a salir de tu casa sin tu móvil? ¿Todavía sabes encontrar direcciones sin la ayuda del GPS? ¿Marcar a un amigo sin buscar su número en el teléfono o usar el WhatsApp? ¿Hacer amigos “a la antigua” sin usar Facebook, Instagram o Twitter?

¿Cuántas horas al día nos la pasamos en frente de pantallas? 

La tecnología puede ser muy útil en muchos sentidos, pero entre más pienso en ello, más siento que el uso indiscriminado que le estamos dando nos está aventando a un agujero negro, sin punto de retorno. Estamos cambiando nuestro estado psíquico, psicológico y fisiológico. Estamos regalando nuestra identidad a los dueños de la tecnología.

Sin la ayuda de nuestros aparatitos, nos sentimos más lentos, más impacientes, más ansiosos, más nerviosos. También creo que más tristes.

Yo crecí todavía en los últimos años gloriosos a finales de los 90’s, cuando tener una computadora era un lujo y ni se diga un celular. Todos mis amigos del alma, los conocí en la escuela o en la calle, sin móviles de por medio. Platicábamos por horas sobre nuestras vidas. Íbamos a fiestas y conocíamos a más amigos simplemente estableciendo contacto visual y sonriendo. Esa es la verdadera conexión humana- la mirada, la sonrisa. 

Ahora, no podemos ver sonrisas- sin antes someterse a vacunas o mandatos del gobierno. No podemos ver miradas- todas están atrapadas en los móviles. Ahora, cuando salgo a caminar, simplemente veo sobras. Las sobras de lo que fuimos.

Pero no pierdo la esperanza. Sé que no nos pueden dejar tanto tiempo atrapados, sin nuestra humanidad. Confío en que nuestros espíritus están comenzando una revolución, para manifestarse como debe ser. Tengo la Fe absoluta que, aunque estemos perdidos en este momento, vamos a retomar nuestro camino. Vamos a volver a abrazarnos, a confiar los unos a los otros. Sueño en ese día que nos quitemos las máscaras falsas de raza, ideología, clases divisorias de todo tipo, y simplemente nos reconozcamos como lo que somos: Uno, al unísono, uno con el mundo y con todas sus maravillas. Expresiones únicas del todo. La chispa de lo único, de lo hermoso y de lo divino lo encontramos en nuestra forma humana en dos lugares: Nuestra sonrisa y nuestra mirada.

Quítate ya la mascarilla. Apaga tu teléfono. Mírame, Mirémonos.

Hoy lo necesitamos más que nunca.

¿Cuál es el Sentido de Ganar o Perder?

Recuerdo muy bien aquellos veranos, esas tardes de tráfico densas en mi ciudad natal de Monterrey, cuando mi madre manejaba de regreso a casa y me llevaba en el asiento de a lado. Lo único bueno de estar varado en tráfico era escuchar música. No sé porqué, pero hace poco me llegó este recuerdo a la mente, como un susurro al oído. De pronto, me visualicé de nuevo de niña; sentada alado de mi madre, esperando que el semáforo cambie a verde para por fin poder avanzar, mientras escuchaba mi estación de radio favorita. De pronto, una voz ronca interrumpe la canción del momento “Pies Descalzos” de Shakira (Sí, el hit de los 90’s!) esa voz comienza a decir: “Son las seis de la tarde. Este es un momento de reflexión…. ¿Dé qué le sirve al hombre ganarse al mundo entero, si se pierde a sí mismo?… Padre Nuestro, que estás en los cielos…Santificado sea tu Nombre”… Fin del comunicado. Prosigue Shakira… “Perteneciste a una raza antigua, de pies descalzos y de sueños blancos….Fuiste polvo, polvo eres….”

En aquellos entonces, no le ponía mucha atención a este pequeño pero significativo incidente. Todos los días a las seis de la tarde, todos los radios de Monterrey paraban la transmisión para darnos esa reflexión: ¿De qué le sirve al hombre ganarse al mundo entero, si se pierde a sí mismo?

Me pregunto cuánta gente realmente se ponía a reflexionar sobre ello. 

Después de todo, la mayoría de nosotros vivimos para “ganarnos el pan”. 

Muchos años después, es que he llegado a realmente pensar sobre el significado de esa frase. Viene de la Biblia, del pasaje de San Mateo 16:26-27 que dice: “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿Qué recompensa dará el hombre por su alma?”

A mi me parece que a estas alturas, en pleno siglo XXI, sabemos la repercusión de haber “ganado al mundo”. Nos creemos ganadores y merecedores de un mundo al que realmente, no conocemos. Hemos construido un mundo artificial sobre el verdadero, y hemos explotado al verdadero, para seguir construyendo nuestros castillos de arena (¿O más bien, de plástico?)

Pero, ¿Qué es lo que hemos ganado?

Aparentemente, hemos ganado más “Progreso”. Hemos avanzado en tecnología, en la ciencia y medicina; en el transporte; en la educación y en más confort. Para lograrlo, hemos tenido que explotar y desgastar nuestros verdaderos recursos naturales; los únicos que realmente nos proporcionan la verdadera vida: taladramos árboles indiscriminadamente y destruimos nuestros bosques para producir cosas secundarias como muebles, utensilios, o cosas industriales. ¿De qué te sirve tener una estúpida mesa nueva si no tienes oxígeno para respirar? (…) ¿Porqué contaminamos nuestras aguas con químicos industriales y desechos tóxicos? La misma agua que viaja por los subsuelos acuáticos, por el mar, los ríos… eventualmente termina en el aire que respiramos y en el agua que tomamos.

Vivimos en un mundo en donde si el hombre percibe que “gana”, la naturaleza pierde.

No hemos logrado conseguir un equilibrio óptimo, esta utopía de ganar- ganar. En este juego de la vida, los humanos nos hemos empeñado a querer conquistar la naturaleza y ser los ganadores del cuento; sin darnos cuenta que nuestra victoria, de seguirse llevando acabo como ahora, es la semilla de nuestra propia destrucción. 

Ahora entiendo mejor esa famosa frase de San Mateo, que todos los días las estaciones de radio de Monterrey nos hacían recordar. ¿De qué nos sirve ganar, si en realidad ganar, es perderlo todo? Perderse a uno mismo, es perderlo todo. Perder la propia identidad es un asesinato a la luz del día. 

¿Qué es lo que queremos ganar del mundo? ¿Sus recursos?, ¿La gente?, ¿El poder ?, ¿Qué es exactamente lo que ganamos si intentamos dominar a este mundo? 

Lo único que ganamos, es nuestra garantía de aniquilación. Atentar contra el mundo, contra nuestra naturaleza, contra otros seres, y contra otros humanos, es simplemente atentar contra uno mismo. Porque no vivimos en entidades separadas, ni somos seres auto- suficientes. Necesitamos que nuestro entorno, nuestro mundo, esté en armonía para sobrevivir. Un minúsculo cambio en el fino balance de nuestros procesos bioquímicos y fisiológicos, que cause un desequilibrio en nuestro sistema inmunológico, endócrino y en la producción óptima de células regenerativas y terminamos moribundos en el hospital.

Por eso la pregunta: ¿Ganar o Perder? Carece de todo sentido. No hay ganadores ni perdedores. O respetamos a las leyes de la naturaleza, y buscamos por fin la reunificación humana con los valores universales del amor, la tolerancia y el libre albedrío junto con nuestros compañeros de viaje (todos los seres vivos)…o nos vamos todos al fango.

Y como dice la famosa ley Newtoniana: “Todo lo que sube, también baja”.

Si realmente queremos ganar, tenemos que dejar de competir. Tenemos que abandonar la mentalidad de “ganar” y adoptar una nueva forma de ver a la vida: Ver la Interconexión, los múltiples procesos de vida que dependen uno del otro; vernos interdependientes y como parte del todo; cuidando celosamente nuestro hermoso hogar.

Seguir ignorando este hecho, es mentirse a uno mismo. 

 Y como dice Gandhi: “Siempre es mejor perder con la verdad, que ganar con la mentira”.

I’d rather be crazy….

and happy, than being normal and boring.

That was the thought that crossed my mind while I passed by a bus stop and observed how people were looking at me in a sort of disbelief: It was snowing, minus two degrees, very early in the morning and this lady is running and smiling like crazy in her jogger pants, with just a small sweater and no wearing any hand-gloves, no mask, no scarf. I passed them, feeling like a flake of snow, all light and easy, while they were all heavily covered up, from head to toes, umbrella included, mask on, all squeezed under the small glass ceiling of the bus stop cabinet.

I know, maybe I am a little crazy. But I am a hard-core jogger and I love to go out for a jog regardless of the weather. It just makes my heart sing.

The whole experience made me reflect of how blessed crazy people is. They are beyond any sort of judgment. They freely express themselves; they dance in the rain, scream in the forest, laugh until it hurts, display the life latent inside of them.

“Normal” people follow rules. They are afraid of getting wet. They don’t smile to strangers. They prefer to be quiet and behave well. Seems like you need to shake them to take out a bit of life. … “hey life, are you there??”

Normal nowadays is the life sentence of boredom.

In our attempt to be civilized, we forget to enjoy.

I sometimes wonder, how would this world look like, if everybody would just be themselves, plain and simple? No wannabes or wannahaves. No titles to defend; no image to protect.

I think it would be a fantastic world. A world worth living.

We think we are a free society, but maybe we don´t have any idea of what real freedom is.

I don´t remember having a single day where I do not have to think about being myself without breaking any “rule”. Here in Europe, the word “forbidden” is the most common you see on the streets. Oh boy, how governments love that phrase.

“Forbidden to pass this street. Forbidden to smoke here. Forbidden to sit there. Forbidden to not wear a mask. Forbidden the access to pets. Forbidden to…. breathe? I think we are close to that.

Civilization and it’s obsession with law and order had converted people in domesticated pets.

Don’t get me wrong; I do believe a civilized behavior is necessary to keep peace; but not at the expense of suppressing the joy of the self; the joy of living.

We call people “crazy” when they behave “not in line” with an expected behavior. Maybe that person does not follow the rules; shows too much emotion in public; maybe they act more euphorically, they do not follow any expectations. Crazy people live in their own world; their happiness is generated in the inside.

Many people confuse “crazy” with mentally “ill”. Mentally-ill people cannot control their emotions. They act in a “primitive” fashion. They are dangerous for society. Or so they claim.

I think we do not have yet an understanding of what makes people “mentally-ill”. Researchers, doctors and the medical institutions often refer the mentally illness problem as a “genetical disorder”- a failure of your genes. An error of nature.

Wait a minute… can nature be mistaken? Can nature have errors?

I’m not so sure about that. I think we “humans” create the errors. We produce all sorts of trash like synthetic chemicals, all sorts of pollutants and alter nature modifying our food and our genes in our attempt to “understand” and “improve” nature, and our arrogance makes us believe that nature can be wrong and we can correct it.

Maybe the genetical malfunctions have anything to do with it?

Call me crazy, but I believe that nature is perfect, is marvelous, sublime and supreme beyond our comprehension. God is a perfect designer.

I recognize the technological and scientific advances that have enabled our civilizations to flourish, but do we really understand at the extent of what? What is the price we are paying?

Are we happier, healthier, and mentally stronger?

If a small viral flu created such a worldwide drama, shutting down our life as we knew it, for the sake of saving a few lives…. I don´t think so.

Just look at this world statistics: as of today:

Ca. 137,000 people died of a seasonal flu this year

Ca. 780,485,000 people are obese and ca. 1.8 billion people have overweight

Ca, 3,000,000 tons of toxic chemicals are released this year

Ca. 12 billion cigarretes are being smoked (today!)

Ca. 3,000,000 people died of cancer this year

(…)

Source: https://www.worldometers.info

I’m not a fan of statistics because I don’t believe, as a scientist myself, that there is a trustable base to count with clear rules. But at least statistics help us a little bit to put the world into context, parting from the belief that the rules are defined with the best possible knowledge we have.

We have for sure far bigger problems to solve as humanity than a seasonal flu pandemic, but we, the “normal people”, either decide to consciously ignore it and go with the flow, or maybe is just plain and simple ignorance?

I wonder who is really mentally ill now…

In a world full of normal people, I prefer to be the crazy one. I prefer to question, to challenge the status quo, to go out there and live fully.

I chose to trust nature, to trust my body and it’s self-healing capabilities… to trust LIFE.

This is the only chance we have to live it… so why to deny it’s right?