I have been reflecting these past days about the word transformation.
We know that life’s engine is through transformation. Everything alive evolves to fulfil a specific purpose. A small seed can transform itself into a wondrous Oak tree, just as a small caterpillar transforms itself into a beautiful butterfly.
But what does that mean for us? How can we be aware of our own transformation?
Just the other day I heard a remarkable speech by Robert F. Kennedy Jr., which precisely talks about transformation. He shared his own experience with this phenomenon. What he said really stuck with me and made me think further about the topic.
He shared his own experience with transformation. During his youth, he used to be a drug addict and he even described himself as a “bundle of desires”. His life was completely driven by a total self-will. After a certain time, a life driven by self-will ends up becoming meaningless. He struggled to find meaning anymore to what he was actually accomplishing. The world seemed chaotic, dull and unbearable. Until one day, he decided to surrender, and turn his will to a Higher Power. Once he surrendered to serve a higher purpose, is when he understood the meaning of transformation.
Every decision in his daily life, whether small or big, had now a moral dimension, and he realised that by making the right choices his life started to change and rewards and blessings came very fast. He keeps on saying that when his life became fully rewarded he still tries to keep his humility in place because that’s the only way that you can keep connected to the Higher Source. It is particularly challenging when things are going well in your life, he says, because when things go well one hardly thinks about God or in asking for help.
Most people who are desperate and helpless tend to turn to God for help. But what happens when you are doing great? How do you keep finding meaning in your life despite your many blessings?
This explains maybe why so many people experience anxiety and depression, even though theoretically they have everything: a house, food on the table, and even family and friends who love them. Why do so many people fall into addictions and cravings of all types? Wouldn´t it be because they are lacking a life with real meaning?
When I examine my own life, I realize that what keeps me going is my desire to help. I have a deep desire to be of service and to share everything I know that can help people navigate through this dense, toxic World. I know that I have the moral responsibility to act in the service of what is right and what I regard as the truth. I wake up every day thinking I have to report to God for another day at His service.
To take decisions with a moral dimension is what psychologist Jordan Peterson would say is making your bed every day, tidying up your room and showing up at work even if you don’t feel like it- because it is not about you, but it is all about what you are offering to the World. Is to work towards becoming a much better person than what you are today. It is to explore the potential of being. It is in the limits of the unknown where we have the field play of becoming.
Eventually, how others see you means nothing. What is meaningful is how you see yourself. A superior man thinks about virtue; a petty man thinks about comfort.
How do you feel about the word transformation?
How would you transform yourself into someone who can live purposefully and plenty?
I would love to hear your experience.
To learn more about the topic, I invite you to read my book:
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-photo-18683943.jpeg13001612paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2023-10-26 20:58:392023-10-26 20:58:39The Meaning of Personal Transformation
Tal vez te sientas identificado: Lunes a las 6:00 A.M suena el despertador, y se siente como una tortura. Después de gozar del fin de semana, en donde puedes hacer lo que quieras con tu tiempo, llega el indeseable lunes a recordarte que no eres libre, que tienes un compromiso con el “trabajo”.
Con excepción de unos pocos, la gran mayoría de la gente puede identificarse con ese escenario. “Ni modo, cuando toca, toca” porque todos necesitamos comer, y la libertad no es duradera. Siempre me ha llamado la atención la asociación del trabajo con “ganarse la vida”. ¿Qué significa ganarse la vida? En el mundo moderno, ganarse la vida significa trabajar para poder pagar las cuentas, la comida, la vivienda… en fin, poder mantener un estilo digno de vida.
El sentido del trabajo ha perdido la su verdadera esencia: la dignificación humana, el poder darle sentido a la vida por medio de nuestras creaciones, y en el proceso, llegar a conocernos a nosotros mismos.
La única manera de sentirse digno de sí es cuando estás orgulloso de lo que haces, y lo haces con gusto. No tienes que ser un artista, poeta, escritor o cantante para sentir que con tu trabajo contribuyes a la capacidad creativa de la humanidad. Oficios como trabajar la tierra, construir algo con tus manos, servir a los demás a través de algún servicio son otras formas de encontrar un sentido más profundo y vivo al trabajo.
En mi libro “The Sucess Mindset”, enfatizo también que una vocación debería estar conectada a una visión más profunda de tu vida. Es importante hacerte las siguientes preguntas. ¿Qué es para mí el trabajo?, ¿Para qué trabajo?, ¿Cómo mi trabajo le da sentido a mi vida?
Si al intentar responder estas preguntas te das cuenta que no encuentras otro sentido o razón más que ganar dinero, entonces querido amigo, no estás trabajando libremente, si no que estás esclavizado.
Antes del siglo XX, los trabajos tenían un rol central en la vida de las personas. Confeccionar ropa, trabajar en el campo, construir muebles, y todo tipo de trabajo manual era indispensable para servir a la comunidad y al mismo tiempo, le daba un sentido especial a la persona que ejercía esa vocación. La satisfacción no venía del dinero ganado, si no del orgullo de la creación o de la acción.
Hoy en día, con la modernización de casi todo tipo de trabajo manual, este honor a la creación humana se ha estado perdiendo, quizás para no volver. El confeccionar una pieza de ropa con muchas horas de dedicación y con materiales elaborados ha sido reemplazado por gigantescas fábricas maquiladoras que confeccionan ropa estándar en minutos.
El arte ser agricultor, el conocimiento de los ciclos de cosecha en base a las estaciones del año y las condiciones de la tierra, se van desvaneciendo ante los campos masivos de monocultivo que se auto- regulan con fertilizantes y otras tecnologías.
El escribir una carta con puño y letra, a consciencia y bien elaborada, se ha reemplazado por escribir en teléfonos móviles tres palabras y con “emojis”.
La fuerza cultural que define al humano en base a su trabajo y a la creatividad del mismo se está perdiendo, en esta nueva forma de “trabajar”.
Los trabajos de hoy en día, requieren de habilidades estandarizadas aprendidas desde la escuela. Tienes que aprender los temas actuales que ayuden a las empresas a producir bienes y servicios. Tienes que ser un buen administrador, contador, ingeniero, informático, y lo que sea necesario para servir bien a la economía de hoy, que está enfocada en producción y consumismos excesivos, en donde los que ganan son los que ponen las reglas del juego.
A las grandes empresas no sólo les compramos los bienes y servicios que ofrecen, sino que también les regalamos nuestro tiempo y nuestra alma al contribuir activamente a la construcción, automatización y dominancia de los mismos, trabajando para ellos.
Tal vez es momento de pararse un poco a reflexionar: ¿Porqué seguir apoyando este sistema de esclavitud? ¿Porqué seguir aceptando esta forma “moderna” de trabajar, donde todo tiene que ser rápido, eficiente, al más bajo costo?
¿Porqué tenemos tanta prisa? ¿Cuál es la obsesión de hacer todo más rápido y más barato?
Un trabajo hecho sin sentido es una vida mal gastada.
Volvamos a lo que hace grande a la humanidad: La capacidad de crear y de hacerlo en el ritmo natural, respetando sus tiempos y con ello disfrutando la maravilla de sentirse vivo, sin prisas.
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2023/06/pexels-photo-6461482.jpeg12551880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2023-06-21 20:10:392023-06-21 20:10:39El Verdadero Sentido del Trabajo
Es una pregunta muy subjetiva. Seguramente, algunos responderán que lo más importante es la familia, los hijos, la salud, o hacer lo que amas.
Para otros será el dinero, ser reconocida, llamar la atención o simplemente el poder y la fama.
Aunque no lo creas, todas esas motivaciones, aunque parezcan completamente distintas, tienen el mismo trasfondo: Conectar.
Los humanos lo que realmente queremos, es conectar con otros seres humanos. Después de todo, Aristóteles dijo alguna vez que somos en nuestra más pura naturaleza, animales sociales.
El sentirse desconectado de la sociedad y del mundo genera grandes trastornos psicológicos. Esto es un hecho probado por un gran número de médicos y científicos que han hecho estudios a miles de personas en las últimas décadas.
Algunos de los síntomas que las personas experimentan cuando se sienten “desconectadas” son:
Estrés crónico
Insomio
Pobres relaciones interpersonales- impresión de conocer a mucha gente pero sin tener “amigos verdaderos”
Impulsividad
Ansiedad
Problemas para enfocarse en hacer una tarea a la vez
Inflamaciones crónicas
Problemas de sobrepeso
Narcisismo
Sentimiento de soledad
Seguramente has sufrido uno o más de estos síntomas y desafortunadamente, tener múltiples síntomas se ha vuelto la regla más que la excepción.
Nuestro ritmo moderno de vida, en donde todo se exige al minuto, en donde la paciencia no existe, y en donde puedes saciarte de básicamente todo a manos llenas: Comer de todo y a todas horas, enterarte de lo último que pasa en el mundo a tan sólo unos clics, entretenerte al instante con los últimos videos de Tik tok, ordenar ropa, comida o hasta pareja en una App… en fin, puedes hacer todo hoy en día con tan sólo un teléfono móvil en la mano, cuando antes necesitabas realmente interactuar con muchas personas para poder lograr todo lo anterior.
La tecnología es una maravilla cuando se usa a favor de avanzar como sociedad. Pero le hemos dado el uso inadecuado y hemos terminado siendo víctimas de la tecnología, y producto- esclavos de los que controlan esas tecnologías.
También nos hemos desconectado de la naturaleza, y de nuestra sabiduría innata. Nuestros cerebros a través de los tiempos han sido interceptados por intereses comerciales que moldean nuestras decisiones de consumo y de vida y esto pasa sin que la mayoría se dé siquiera cuenta de ello.
La desconexión con el mundo y con los demás es lo que nos impide sentirnos sanos, felices, completos y en paz.
¿Qué tenemos que hacer para volver a conectar?
La respuesta más simple a la que pude llegar es esta: Volver a lo básico.
Buena alimentación:
Aprender de nuevo que lo que comemos tiene una influencia enorme en el estado de salud físico y psicológico de las personas. Si comes nutritivo y bien, te sientes bien y te sientes más motivado para interactuar con los demás. Si te sientes mal, lo último que quieres es interactuar con otros. Por eso, es importante mantener una dieta sana, libre de carbohidratos ultra-procesados, de comida con gluten, azúcares y cosas sintéticas.
Siempre apuesta por comida orgánica, proteína con grasas saludables como la carne, aceite de oliva, quesos (con excepción de los ultra-procesados o azules), nueces, huevos, aguacates y verduras. Limita el consumo de fructosa (e.g. jugos y frutas enteras con alto contenido de fructosa como los mangos, plátanos, etc.) una fruta entera al día siempre va perfecto.
Dormir bien:
Ser estricto con tu tiempo de dormir. Dormir al menos siete horas y evitar desvelarse sin sentido. La mente y tu cuerpo necesitan regenerarse y durante el tiempo de sueño es donde más se regenera.
Confiar en la inteligencia innata de tu cuerpo:
Tu cuerpo es parte de la inteligencia de la creación.
Tu cuerpo sabe perfectamente lo que necesita. Se auto-regula y se auto-regenera. Muchos piensan que los médicos que “operan” o “medican” hacen algo “milagroso”. Pero nada más lejos de la verdad. Los medicamentos y los doctores son simples instrumentos que intervienen cuando es necesario para dictaminar el curso de la “posible cura” tratando de atacar los síntomas y no la enfermedad. Pero es el cuerpo el que se auto-regenera. El consumo de medicamentos puede incluso ser contraproducente si altera la capacidad auto-regenerativa del cuerpo.
Mi consejo es: menos medicamentos, mejor alimentación, más ejercicio y dormir mejor.
El contacto con la naturaleza siempre, siempre, siempre será una de las gratificaciones más grandes de esta vida y no es algo especial, es simplemente porque la inmensidad del mundo es nuestro hogar desde siempre, y no paredes grises y mini cubículos con computadoras.
Usar menos las redes sociales y buscar más la compañía real:
El título se lee solo. Tener mil amigos en Facebook nunca se va a comparar con tener un amigo verdadero que realmente te escuche y esté ahí para ti en las buenas y en las malas.
Un “like” del Instagram no te va convertir en super estrella ni en super héroe. Pero la sonrisa de un hijo, el abrazo sincero de una amiga, o una conversación profunda con alguien cercano seguramente te hará sentir tan pleno que ni siquiera vas a sentir la necesidad de llamar la atención.
Conectar es simplemente volver a vivir como fuimos diseñados para hacerlo: en la inmensidad de los bosques, selvas, mares, desiertos… libres, con alimentos provenientes directamente de la tierra o los animales… interactuando constantemente frente a frente y no enclaustrados en mini pantallas con imágenes ilusorias mientras nuestro cuerpo y alma se degradan.
Conectar de nuevo, eso es lo que le da sentido a todo.
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2022/10/pexels-photo-612891.jpeg12551880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2022-10-14 21:23:152022-10-14 21:23:15¿Qué Es Lo Que Importa En La Vida?
Hablamos de «cambio climático», de reducir el «CO2» (La gran mayoría ni siquiera entiende la magnitud de fraude que existe en esa frase ) y de otros temas fashion del momento para creernos conscientes del mundo sustentable. Pero no nos hagamos tontos, aunque nos guste hablar de ser «green», nuestros hábitos nos muestran otra cara a la realidad:
México es el mayor consumidor de Coca-Cola en el mundo, con un promedio de 163 litros por personaal año de acuerdo a estudios de la Universidad Autónoma de México. Si pensamos que una lata de 355ml tiene 37 gramos de azúcar u -8 cucharadas- imagínate cuanta azúcar consumes al tomar una lata diaria al año … ¡nada más y nada menos que 3,700 aterradoras cucharadas ! Una vez intoxicado el cuerpo con montañas de azúcar que tiene efectos adictivos peores que la cocaína…pensemos ¿a dónde irán a parar los galones de plástico y latas después de haber injerido el veneno?
Estados Unidos es el mayor consumidor de comida chatarra en el mundo- siendo para el 36% de los Estadounidences adultos parte diaria de su dieta. No nos extraña que también sea uno de los países con mayor obesidad y peor salud a nivel mundial.
Una persona promedio pasa más de 7 horas enfrente de una pantalla, ya sea tablet, televisión, laptop o teléfono móvil, de acuerdo a una publicación de Forbes. Preciado tiempo perdido, que pudo haber sido aprovechado haciendo ejercicio, conectando con la familia, haciendo algo con las manos o paseando en la naturaleza.
El 5% de la población mundial es adicta al shopping – es decir, adictos a comprar cosas innecesarias, que terminan en la basura o arrumbados en un cajón olvidado la mayor parte de la vida útil de ese producto.
Podría seguir citando 40,000 estadísticas más, y las tendencias son las mismas: Cada vez hay más personas que abusan de todo lo que es nocivo para la salud. Cada vez hay más personas atrapadas en algún tipo de vicio- redes sociales, pensamientos negativos, dinero, atención, poder, depresión, miedo, consumismo chatarra, alcoholismo, hedonismo… la lista es interminable.
El tema de adicción a la chatarra es tan profundo como los hoyos negros- no nos damos cuenta cuando entramos al “ojo del huracán” y una vez dentro, no vemos la manera de salir.
Todas estas trágicas estadísticas y hechos se prestan para hacernos algunas preguntas.
Por ejemplo: ¿Porqué nos empeñamos a desarrollar adicciones destructivas para nuestra salud, poniendo en riesgo el bienestar propio, de nuestro entorno y nuestras familias? ¿Realmente somos culpables directos de la adicción al consumo chatarra, o hay alguien o algo detrás de este trágico capítulo en la humanidad?
Si observo al mundo, con los ojos bien abiertos, despierto a una realidad espeluznante:
Todos somos co-creadores de este mundo basura. Los pseudo artistas e influencers que promueven marcas basura tienen más dinero que los escritores o filósofos. Los carteles médicos que venden fármacos y tratamientos con tóxicos cuestionables sin demostrar suficientes pruebas clínicas- y las grandes multinacionales de comida chatarra- ganan más dinero que los pequeños negocios que buscan sostenerse con alimentos orgánicos o productos naturistas. Lo sabemos, pero a pesar de ello, seguimos apoyando a la industria chatarra e ignorando a la naturaleza y a la verdad.
Los políticos y empresarios corruptos son alabados mientras que los honestos y los que se atreven a hablar con la verdad son silenciados y hasta segregados de la “sociedad”.
Este es el mundo de locos, o el famoso “reino del revés”- el progreso es retroceso, lo bueno es malo y lo malo es bueno…
La verdad es lo que te dicen los políticos, la televisión, los tecnócratas y millonarios- y todo lo demás es “des-información”.
La salud son las vacunas y las medicinas- la no salud es aceptar la propiedad auto-curativa del cuerpo y los medios naturales.
Ciencia es censura, hermetismo y una narrativa única; la pseudo-ciencia es el cuestionarse todo y hacer pruebas rigurosas para probar o rechazar teorías y siempre mantener el debate abierto.
Las mujeres pueden declararse hombres y los hombres mujeres, si así lo “deciden”. La biología ya no es la verdad irrefutable de la definición básica del sexo.
Los virus se vuelven pandemias cuando los medios, el cartel médico y los políticos lo deciden. Y también se acaban una vez cerrado el negocio para pasar a la próxima calamidad.
Definitivamente, en este mundo del revés, reina la basura.
La humanidad es adicta a la chatarra.
Por eso es que cada vez estamos más enfermos, más sumisos, más perdidos y más alejados de nuestra naturaleza real.
Pero… no todo está perdido. Tengo esperanza que esto va a cambiar. Cada vez más vamos a ir despertando de este sueño (o más bien pesadilla) y vamos a empezar a ver lo que realmente es sublime e incalculablemente valioso en la vida: El amor, la naturaleza y todo lo que de ella proviene de forma pura y perfecta; la inteligencia infinita que mantiene nuestro entorno, la familia, las tradiciones de los pueblos, las pequeñas comunidades, el trabajo duro y la búsqueda incesante de la verdad.
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2022/05/pexels-photo-3181030.jpeg12521880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2022-05-24 19:25:372022-05-24 19:25:37¿Somos Adictos a la Basura?
Cada quién tendremos una respuesta diferente, si es que alguna vez la podemos responder.
Hace algunos años, pensaba que cualquier lugar puede ser tu hogar. Que el mundo y su vasto espacio es nuestra casa; que el ser humano tiene la capacidad de moldearse a las nuevas circunstancias de su entorno, aunque al inicio cueste trabajo; es cuestión de determinación y voluntad. Ahora pienso diferente. Ahora pienso que al único lugar al que realmente puedes llamarle hogar, es a ese pedazo de tierra en el que viviste tu infancia.
Cuando llegué a Suiza, pensé que el adaptarme sería pan comido. Cuando pisas estas tierras por primera vez, te enamoras de los hermosos paisajes, de la limpieza, el glamour y el perfecto orden… del aire de tranquilidad que se respira. Pensé, ¿Quién no puede sentirse en casa en el paraíso? Y sí te adaptas por un tiempo. Pero después, me di cuenta que como dice el dicho “Podéis arrancar al hombre de su país, pero no podéis arrancar el país del corazón del hombre”…
Para mí, México es la madre patria,
con sus colores vivos;
sus olores exóticos y vulnerables,
bendecida por los rayos de sol.
Bendita mi patria
de cielo siempre azul,
con su magia y su música,
sus miserias y mi amor.
El que niega su patria
no se conoce a sí mismo;
no sabe que sus raíces son lo único real.
Cuando cierro los ojos,
veo su caos, sus tormentos y huracanes;
mis sueños rotos de adolecente,
y mis realidades de vida adulta.
A veces, hay que ver a la patria desde lejos, para darse cuenta que realmente uno nunca se fué. Es como llevar a tu madre a todas partes, aunque no la soportas la mayor parte del tiempo, tampoco puedes vivir sin ella.
Algunas personas me dicen que no sienten amor por su patria, o que no se sienten orgullosos de sus raíces. Que se sienten más identificados con su país adoptivo o incluso, otras culturas que nunca han experimentado. A esas personas les digo: Tienes una tarea, y esa tarea es mirarte fijamente al espejo y descubrir quién eres.
Una persona sin amor a su propia patria, en mi opinión, no ha terminado de amarse y conocerse así misma.
A veces, las vidas humanas van en círculos. Empiezas en un punto de partida; piensas que una vez que partas, nunca volverás; vuelas lejos… y de pronto, llegas a un límite… no es un límite físico, un pedazo de tierra o una valla metálica; es un soplo en el corazón, un zumbido tímido en el pecho; un desgane inexplicable al momento de levantarte cada mañana y no saber de dónde viene.
Heimweh?
Homesick?
Heimweh… interesante palabra. Traducida del alemán sería “Hogar-dolor” y Homesick en inglés “Enfermo-Hogar”
¿Se puede enfermar uno de dolor de patria?
En español, le llamamos nostalgia.
Cuando se vive lejos, hay que darse cuenta cuando una pequeña depresión de días se convierte en una señal clara de que llegaste al límite; que el círculo sigue la línea en circunferencia… y es momento del regreso.
¿Volver?
Sí, volver.
Justo a dónde empezaste, y cerrar el círculo.
Si vives fuera de tu país cuéntame, ¿Has sentido “Heimweh”?
It was a warm summer morning, the day I woke up and saw everything very different. From the outside, it all kind of looked the same: The birds were signing, the sun was shining, and the routinely activities of daily life were right there, waiting for me to take action: The kids were hungry and demanded breakfast; my husband was getting ready for work; the endless to -do list was staring at me with no sympathy. But I felt something inside of me was not the same anymore.
I turned the TV on to listen to the usual morning news. All the same: At the time of writing (July 2021) the headlines remain focused on new Coronavirus cases, new variants coming in despite highly vaccinated rates. It turns out, the danger is now with the young people. Old people are not of concern anymore. They are all vaccinated by now or at the worst, dead. The “problem” is with the young: Corona cases are increasing. The newspaper “The Independent” in England comes with a headline: “Exponential Rise in Covid cases in England driven by younger people”. In another site you read:“Covid doesn´t discriminate by age” (npr.org); Another headline from Spain: “Spain reports new rise in coronavirus infection rate as cases among young people continue to spike” (El pais.com).
Now, just as curiosity I checked another country, let´s pick Brasil. A news headline says: “The Covid-19 cases in young people are steadily increasing, according to reports” (CNN Español) (…which reports? They never mentioned). Okay, last attempt to find another storyline. I checked the news from “The Economist” in Mexico. Let’s see; first headline: “Increment in Covid-19 cases among young people, according to OPS” (Pan-American Health Association). Same storyline everywhere around the same month.
In the same article from the OPS, I read the following statement: “The hospitality rates among people below 39 year-old have increased more than 70% in Chile, and in some areas of the United States, more 20 year-old people are being hospitalized due to Covid-19 than 70 year-old people”.
Talking about Chile. I saw a video recently, were President Sebastian Piñera tells the Chilean citizens that everything is going according to budget. He said, “we have budgeted 12.000 millions of pesos for handling the covid crisis, approved in June 2019”…wait a minute. They guy is a genius or has visualization powers and predicts the future. In June 2019, the virus was not even around in Wuhan. How did he budgeted for a crisis that does not exist? That’s leadership my friends!
A year ago, the headlines were looking very different. Here is one from July 2020 in Australia: “Melbourne aged care is facing a coronavirus catastrophe…” Mr. Premier Daniel Andrews alarmingly mentioned that “we will see more people die, particularly in aged care . The consequences could not be graver” (abc.net.au). The World Economic Forum, a leading voice in all economic matters surrounding the pandemic showed a very interesting graph in early 2020 signalizing that “The fatality rate for people over 80 from COVID-19 is almost 15% according to data from China” (…again, which data? The report fails to give those details).
Curiously the fatality rate percentages looked like this back in February 2020:
So, let me try to understand this. According to the graph above, all people above 60 had a higher risk of getting the virus and dying from it in 2020. In July 2021, is all about young people. How is it possible that the virus could “discriminate” younger people, which had apparently a nearly zero risk (with 0.2%) in 2020 and just the next year, suddenly revert the graph so that all the risk is with the young people? If “Covid doesn´t discriminate by age” how did it manage to discriminate young people for an entire year? And what does it mean being at risk now? Risk to get the disease? To die?
What I have learned from this short part of the story is this: First, the virus is very disciplined worldwide. Last year it only affected old people. This year is affecting only the non-vaccinated, young people. Although last year, young people were anyway not vaccinated. Somehow, this virus is extremely precise in the target group it attacks globally. New variants are flying “instantly” to new countries, despite travel restrictions, lockdowns, masks, social distancing and all those measures applied globally.
Second, another curiosity: For the first three quarters of the year 2020, we just had the “Coronavirus” plain and simple. Towards the last quarter, we started hearing about new “variants”: The Brazilian variant, the UK variant…now the trend is with the Indian (or Delta) variant. I start to feel a bit discriminated. Why is there no Mexican variant? And what about a Swiss variant? Why not a Japanese? I tried to find some information that describes what is exactly the difference between the variants, but nothing really useful is available as “scientist are still finding out about them” (Center of Disease and prevention US Gov) and it seems like nothing we do really has an influence. The “virus” has its own agenda. It spreads at the rate it wants, infects the age group it pleases at any given moment, and it kills depending on vaccination rates. The miraculous vaccines seem to be the solution to all our problems. It will save us from dying of a cold (Covid, remember, it used to be a cold?)
Some days ago, while driving in my car, I heard a radio advertisement in Swiss German (the native “slang” in the German part of Switzerland, where I live) that went more or less like this: “Hey, do you need more reasons to get vaccinated? What about this? <sounds of friends gathering and laughing>… or this? <the sound of the waves crashing, resembling holidays>… of what about that? <the sound of music from a night club and people making cheers>…«
Third learning: So, it is not about getting back our health anymore, but also, the vaccine will give us back our freedom; we will be able to travel, to meet our friends, and to even enter to restaurants and bars, just by showing your Covid pass.
It sounds like taken out from a science-fiction movie. Unfortunately, it isn´t. This is our harsh reality in the middle of the 21st century.
How am I supposed to go on with my day? Should I be happy, because the Covid seems to be here to stay? Should I be worried? Should I be scared? Please people from the media, tell me what I have to feel now.
I turned off the TV. I kept doing my activities as usual. When the TV is off and I don´t check the social media, the reality looks actually quite different. I live in front of a beautiful forest. From my windows, I can see the beautiful and omnipresent trees. I decide to take a walk. During my walk, I saw a deer. He seemed to be particularly cheerful, walking around, unimpressed by my presence. At the same time, an elderly woman was walking her dog as well, wearing a big blue facemask. I could not avoid feeling a bit sorry for our human race. Here is the deer, walking freely in the forest, unpreoccupied by anything. He gets his food, he can walk in peace, with no timetable to follow, and he does not need to wear a mask, and worry about any sickness.
The dog seemed as well quite relaxed, just smelling everything around. Why aren´t dogs wearing a mask, by the way? They are as closest as humans as they can be. Some dogs even sleep in the same bed as their owners. From science, we know that all animals, plants, and other living organisms share the same ADN patterns as humans. We also know, that we all share 99.9% of the same genetic structure, and all living things are made of the same four basic elements: carbon, oxygen, nitrogen and hydrogen (biologyonline.org) So, why only us and not the vastly rest of the living species are affected by this virus? (except for bats that are supposedly the “carriers”, although no clear evidence yet).
So, here we are. Homo Sapiens, the “smartest species” in the planet. Wearing facemasks on the open air, afraid of spreading “viruses” that are so minuscule that the pores of the mask can transfer millions of it. But anyway, is not about science, or health anymore, isn´t it? It is about doing the “right thing”. Is a fashion statement, the Status Quo. If you don´t wear a mask, you don´t belong. You “don´t care” about spreading your viruses to other people. How dare you?
Keep walking. You have a job to attend. Bills to pay. Responsibilities to do. You cannot walk free in the nature, like the deer. Can you? Can we?
We live in a world of illusions, after all.
“Who controls the past, controls the future: who controls the present controls the past.”- George Orwell
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2021/07/pexels-photo-3951355.jpeg12531880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2021-07-07 19:44:172021-07-07 19:44:17Chronicles of a Pandemic
Muchos años de mi vida, me he partido la cabeza cuestionándome, ¿Porqué nos complicamos tanto la vida en las relaciones humanas?
A pesar de que somos una raza de origen social, y que estamos acostumbrados a vivir en comunidad desde el inicio de nuestros tiempos, aún no me queda claro porqué no hemos hecho ningún progreso significativo en la forma de relacionarnos. ¿Porqué entramos en conflicto una y otra vez?
Algo que me parece muy curioso, es que entre más cercana la relación, mayores los conflictos. Parece bastante normal salir por la calle y tener un trato cordial con extraños en cuestiones transaccionales y superficiales (aunque en algunos casos, a veces, ni eso).
Pero tan pronto las relaciones se vuelven más cercanas, digamos, relación madre-hijo, esposos, parejas, amigos cercanos… pareciera que se intensifican las emociones, y somos más propensos a sentir ataques de coraje, de enojo, de agresividad, en contra de ellos.
Me parece que el problema es el miedo a sentirse expuesto: Una persona que te conoce bien, puede ver detrás de la <<máscara>> ese ego que te construyes para protegerte del mundo, y esa vulnerabilidad, el terror de la desnudez, es la que después ataca en contra de la supuesta exposición para proteger su estatus quo.
¿Porqué entrar en la necedad de siempre tener la razón? En la lógica del ganar-perder, todos pierden.
Otro de los problemitas que no hemos podido resolver, es la obsesión que tenemos de querer simplificar la dimensión de nuestras relaciones. En lo que a nuestro ego le concierne, las relaciones se pueden medir de forma lineal y binaria: Lineal en el sentido que una relación siempre tiene que ir de bien a mejor, o va de bien a mal… y binaria en el sentido de juzgar entre dos polos opuestos: me tratas bien, o me tratas mal; cumples mis expectativas o no las cumples.
Cuando juzgas de manera binaria, es decir bueno o malo, gordo o flaco, blanco o negro, indudablemente conducirá a una forma de conflicto con la otra persona. Tenemos la necia costumbre de querer clasificarlo todo, pero la naturaleza de una persona está muy lejos de ser binaria y lineal. No vamos por la vida juntando ceros y unos.
Yo creo que, así como la vida no puede explicarse ni encontrar su trascendencia en forma lineal y binaria, lo mismo pasa con las relaciones humanas. No es posible poder clasificar la multidimensionalidad humana en un par de parámetros matemáticos para niños de primaria.
No existe nadie completamente bueno ni completamente malo. Nadie jamás se ajustará con precisión a las expectativas de tu ilusión y tu ego. Por eso al entrar en una relación y esperar resultados binarios y lineales, terminamos sufriendo y pensando que el amor no es para nosotros, o que nunca seremos entendidos.
Lo único que considero realmente una ley fundamental es que todas las relaciones tienen dos bases primarias: Hay relaciones basadas en amor, y otras en miedo. Cuando se decide amar, no se espera un comportamiento lineal en una persona. Tu lista interminable de expectativas nunca se cumplirá, y lo aceptas. Aceptas que tu pareja ronque al dormir, que le huelan los pies y que coma sonando la boca.
También aceptas que las relaciones son más bien <<una galería de espejos>> como lo propone el autor Raimon Samsó. Cada relación en realidad, es una proyección de tus carencias o de tus excesos.
Las relaciones son un aprendizaje de amor. Con cada relación que vives, hay una oportunidad de descubrir lo que el amor verdadero tiene que ofrecer.
El amor verdadero viene de una aceptación más profunda, que no tiene que ver con dualidades. Sería interesante plantearnos la siguiente cuestión: Somos seres multidimensionales. Una persona es buena y es mala a la vez. Todos tenemos momentos en donde nos sentimos felices y encantadores; pero está al mismo tiempo la semilla potencial de arrancar de ira o sentir una profunda tristeza. Es como la física cuántica: Una onda es partícula, y es onda al mismo tiempo, depende del momento de la observación. En un determinado momento, tu pareja puede ser la más dulce del mundo y tres minutos después estallar en enojo y llanto. No es que tu pareja tenga problemas bipolares. Es simplemente parte de la multidimensionalidad del ser humano.
Amar de verdad significa aceptar el todo de una persona. Eliges amar, a pesar de las cosas que no te gustan de la persona o de las expectativas que no cumple. Obviamente, como todo, cumpliendo con los límites propios del amor sano que se basa en no lastimar a una persona física ni psicológicamente y respetando su individualidad.
El amor basado en el miedo viene de la creencia que tenemos de tener que clasificar y juzgar de acuerdo a nuestras expectativas. Toda acción que se realice en contra del ego, es candidata a ser rechazada y por lo tanto, entrar en conflicto con la persona que supuestamente la originó. Por lo tanto, se ama en condiciones: Dando y dando, pajarito volando. Te amo, sólo si cumples con todos mis requisitos: Invitarme a cenar cada viernes, regalarme flores, atenderme cuando me siento mal, estar siempre de buen humor, tener siempre pláticas interesantes, si te vistes bien, si caminas bien…. y así ad infinitum.
Y tan pronto algo no se cumple, mi amor se estrella… es posible que me cuestione si todavía te quiero, o a lo mejor ya no. El romanticismo del amor ilusorio es una necesidad. La necesidad es la falta de amor verdadero.
Entre mayor sea el ego, menor es la paz, y mayor el sufrimiento.
Por eso, la idea del amor romántico ha hecho mucho daño a miles de parejas que han sido víctimas de historias fantasiosas estilo película de Hollywood. Muchas personas deciden abandonar una relación cuando la ecuación binaria no resulta, porque su miedo a perder es mayor que el deseo de amar.
Las relaciones no tienen que ser complicadas, si tan sólo comprendiéramos lo siguiente: La acción de amar, es la que atrae al sentimiento. Por lo tanto, el amor es el resultado de decidir primero amar. El creer que el amor llega antes de que tú hayas decidido amar, es una fantasía.
Decídete a amar.
Yo creo que vale la pena arriesgarse.
<<Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida>>- Pablo Neruda
https://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2021/01/pexels-photo-1767434.jpeg12541880paolahttps://www.paolaknecht.com/wp-content/uploads/2024/07/logo.pngpaola2021-01-18 00:17:522021-01-18 00:17:52¿Porqué son tan Difíciles las Relaciones Humanas?
In our society, we praise perfectionism. We think of being perfect as the highest aim: We must have a perfect body, a perfect intelligence. A perfect house, a perfect family and perfect experiences. We long for perfection, although we do not fully understand the forms. What does it mean to be perfect? Who or what defines perfection?
You don´t need to look very far: As soon as you get into social media, you see the effects perfectionism has on people. Everybody wants to show their best image, their perfect side.
At the same time, odd enough, we also accept as humans that perfection doesn´t exist, that it is an unattainable goal. “Nobody is perfect”, is what people tell us. You might agree with me, that the whole idea about perfectionism is confusing. On one side, we venerate perfectionism even if we have no idea what does it really means. But because we don´t understand it, we justify our mediocrity by accepting that perfection does not exist.
When we say: “I am a perfectionist”, what we are really saying is: “I am afraid to fail, therefore I do not want to act right away until I feel safe enough to do so”.
We also tend to associate perfectionism with success. If we do things perfectly, then we should be rewarded, we should be successful in our endeavors. I believe this association is very dangerous to our mental health. First of all, we cannot aim for perfection when we don´t understand what being perfect means. You might have an idea about what it means to you to be perfect, but perfection per se is an impossibility, something unattainable. When you set yourself unattainable goals with no real foundation but a mere abstract belief of perfection, you will most likely crash yourself on the wall.
The thing is, perfectionism is actually an imaginary place coming from the ego. It comes from our intense fear of being judged and our internal insecurity of not feeling good enough. It is an attempt to procrastinate action; it blocks creativity and the possibility to use your intuition.
You might argue that some degree of perfectionism is good; that there is nothing bad in wanting to do the things the best possible way we are able to do it. I fully agree with that, however, we are not talking here about trying to be perfect or do things perfectly; we are saying we want to do them “The best possible way”- This involves your heart, your focus, your effort… your willingness to do what it takes, to perform the best that is possible. There is a difference between perfectionism and striving for excellence.
So, you might wonder, what is the difference between perfectionism and striving for excellence?
According to the Cambridge dictionary, Excellence means excelling at something. It means greatness… to be the very best. It’s possessing high qualities in a high degree. It requires practice, dedication, devotion… it is something that only through intense practice and hard work you can attain. Excellence in my opinion, is connected to Love. It is a quality you develop from the inside.
Perfectionism is not something that comes from you. It comes from the external expectations of other people, of societies or entities, whether you consciously know it or not. It has a set of unrealistic expectations and predetermined definitions. It comes from the need to be accepted and liked, to belong. It fulfills the collective Ego, and not your inner nature. That´s why it is unattainable: It is nearly impossible to please everybody all the time.
If you really want to be successful, then aiming at excellence is the way to go. To become excellent in what you do, in what you want to offer to the society and the world, is something that is aligned with your vision and with your passion. You wouldn´t want to become excellent at something you are not passionate about, do you?
How do we know that we are being a perfectionist instead of aiming for excellence?
In short, an easy way to detect if you are aiming at perfectionism instead of excellence is if:
You feel very anxious about the results;
You are afraid of how other people will judge you and see you;
The idea of perfection comes from an external source: Your family, coworkers, the media, your friends, society;
No matter how much you work, it seems never good enough;
You think more on the final reward than the process of getting there: Money, success, fame, etc;
You feel afraid to act; you always doubt before doing the next steps;
You get very frustrated and angry if things do not go as expected.
Now on the other side, when you are aiming to be excellent in your actions, you will most likely:
Feel energized every time you are doing the activity;
Have an inner motivation to act the best way you possibly can; regardless of the result;
Feel that what you are aiming at is connected with your vision;
Feel like this is a continuous learning process, with no real end;
Have a sense that you are contributing to build something greater than yourself;
Feel that you are learning a lot about yourself- your strengths and weaknesses.
In summary: Perfectionism is not self-improvement. It comes from the primary thought of trying to get approval from external sources. The main question you ask yourself is: What will they think? A healthy action of striving for excellence involves the question: What can I do better, how can I keep improving?
“We are what we repeatedly do. Excellence, Therefore, is not an act, but an habit”- Aristotle
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