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¿Cómo prosperar en tiempos de crisis?

Sabemos que se vienen grandes cambios en la geopolítica y la economía mundial. La humanidad está viviendo una época de turbulencia sin precedentes, que muchos de hecho la comparan con las profecías bíblicas a la llegada del Anti-Cristo. Guerras, desastres climáticos, gobiernos totalitarios y sangrientos, la pérdida de la estructura moral y la ética en las sociedades y sobre todo, estamos experimentando una crisis profunda del sentido e identidad humanas.

¿Cómo es posible que la humanidad sea capaz de auto-destruirse así misma de esta manera? Se supone que somos la raza más inteligente del planeta- algunos arrogantes incluso piensan que somos la única inteligencia que existe en el universo- si fuese así, ¿cómo es posible que gestionemos tan horrorosamente mal nuestra vida en esta tierra? 

Para la humanidad más consciente, comienza a tener sentido que hay más en juego, y que este juego es más profundo y oscuro que la simple estupidez y avaricia humana. Hay energías negativas poderosas que están controlando el campo de juego. Tienen y controlan todas las piezas claves del tablero de la vida humana tridimensional.

Nosotros no somos más que simples marionetas bailando al son de esta batalla que se da en las sombras desde el inicio de nuestros tiempos: la batalla del bien contra el mal.

Una pregunta que tenemos que hacernos antes de querer rebelarnos ante este juego perverso es, ¿De qué lado jugamos? ¿Estoy a favor de la luz, de la verdad, de la belleza, la justicia, el amor, la fuerza y la creatividad? O ¿Estoy en el bando de la oscuridad, la envidia, la división, el miedo, la confusión y del caos?

Sin temor a equivocarme, creo que la mayoría de los humanos queremos pertenecer al primer bando. El problema es cuando no somos coherentes con lo que pensamos, sentimos y hacemos. Cuando no hay coherencia ni orden, entonces reina el caos. El caos es terreno fértil en donde nacen las mentiras, las manipulaciones y las divisiones en general.

Ser del bando de la luz significa decir (y aceptar) la verdad de uno mismo y actuar de forma coherente. La ética es el fundamento principal de cualquier sociedad funcional. La falta de ética y moral debilita el carácter y crea terreno fértil para el totalitarismo, donde reina la razón y la negación total de Dios como la fuerza y fuente única de la creación.

Estamos en tiempos difíciles, eso nos queda claro. Son justamente en estos momentos cuando tenemos que afilar los dientes y salir a defender lo que es nuestro. La humanidad sufre de múltiples ataques en todos los niveles de la existencia. Nuestras instituciones, religiones, creencias y tradiciones; absolutamente todo está sufriendo una batalla cultural. 

¿Es posible ganar la batalla y prosperar, a pesar de nuestro obscuro pronóstico? 

Como dice el dicho popular, “Dios les da las peores batallas a sus mejores guerreros”. Nosotros estamos aquí, en este tiempo especial en el mundo, por un propósito mayor y más profundo de lo que creemos. Tenemos la responsabilidad suprema de preservar lo más hermoso que se nos ha otorgado en este plano tridimensional: La vida y la preservación de nuestra especie.

Entonces, ¿Cómo asegurarnos de estar dando una buena batalla y salir victoriosos de esta guerra? A continuación, te doy 5 acciones que te pueden ayudar a mantenerte firme en esta batalla cultural:

  • Aléjate de las noticias “mainstream” y buscar fuentes de información alternativas

El único objetivo de los noticieros convencionales o “mainstream” es empujar una narrativa específica como instrumento de manipulación para fines ocultos de quienes los patrocinan. En lugar de ver el noticiero matutino de toda la vida, mejor busca fuentes alternativas como sitios de internet de expertos, libros, videos, artículos, y plataformas de información que ofrezcan diferentes opiniones y puntos de vista.

  • Busca cómo generar ingresos de forma independiente

La era del trabajo estable ha desaparecido o está en proceso de extinción. Nadie te asegura que ese puesto que tienes ahora te va a durar toda la vida hasta que te jubiles.  A medida que seguimos avanzando en la era digital, muchos de los trabajos de oficina y de manufactura de hoy van a desaparecer. Nuestra responsabilidad moral es buscar la  independencia total, y eso significa en términos materiales, ser financieramente libres. Vender tu tiempo por dinero a una empresa es una forma moderna de esclavitud.  Tiempo= Vida por lo cual, estás dando tu vida para cumplir los sueños de alguien más.

  • Busca decir la verdad en todo momento

        Se sabe que el diablo se alimenta de las mentiras. Decir la verdad es un acto revolucionario en una era en donde reina la opresión, la censura y los ataques contra la disidencia de la narrativa oficial de los gobiernos y medios de comunicación. Cada vez que mentimos ya sea por nuestro beneficio personal, conveniencia o miedo, estamos alimentando el sistema opresor. No es libre quien no puede expresarse con entera libertad. La verdadera batalla la lidiamos en nuestro interior. Engrandece tu YO SOY,  viviendo y expresando tu verdad.

  • Aprende a pensar críticamente

 En tiempos de redes sociales y noticias instantáneas, todo mundo parece tener una opinión sobre todo. En las redes sociales abundan los “expertos” en geopolítica, salud, historia, ciencia, mitología, sociología, religión y demás. Cada vez que ocurre un hecho de trascendencia mundial o que se vuelve viral, no se dejan esperar los cientos y miles  de comentarios, análisis, desacuerdos, peleas, conclusiones y demás de lo que creemos que fue lo que pasó, cómo pasó, cuáles fueron las causas y demás. 

Pero las opiniones no son conocimiento. El conocimiento sólo puede desarrollarse con el tiempo. Ahondar en un tema en específico por un determinado tiempo en donde vas formando conexiones de información y contexto, donde puedes cuestionar, analizar, probar y formular tus propios pensamientos. Vale la pena tomarse el tiempo para aprender a pensar. Cuestionarlo todo, buscar fuentes alternativas y formar nuestras propias conclusiones. El que es capaz de pensar críticamente no puede ser manipulable.

  • Alégrate de tu existencia

Esta es un arma mortal para las energías oscuras y negativas. Cuando eres alegre, cuando rindes honor y respeto a la vida, cuando disfrutas de la naturaleza, cuando amas, cuando haces cosas por los demás, cuando exploras tu creatividad, cuando te maravillas ante el cielo y cuando eres agradecido, las fuerzas negativas huyen de ti avergonzadas. 

Las energías negativas y opresoras quieren ver a la humanidad arrodillada, humillada, con miedo, alejada de la divinidad, vibrando en lo más bajo posible, para hacernos por fin esclavos perpetuos. 

Esta batalla la ganaremos siendo alegres, solidarios, amando, respetando y defendiendo con coraje la virtud, la verdad, lo bello y lo sublime que representa nuestra existencia.

Alégrate de tu existencia, y ganaremos la batalla.

Si quieres leer más sobre el tema, consulta mi nuevo libro A World of Illusions

¿Qué Es Lo Que Importa En La Vida?

Es una pregunta muy subjetiva. Seguramente, algunos responderán que lo más importante es la familia, los hijos, la salud, o hacer lo que amas. 

Para otros será el dinero, ser reconocida, llamar la atención o simplemente el poder y la fama.

Aunque no lo creas, todas esas motivaciones, aunque parezcan completamente distintas, tienen el mismo trasfondo:  Conectar.

Los humanos lo que realmente queremos, es conectar con otros seres humanos. Después de todo, Aristóteles dijo alguna vez que somos en nuestra más pura naturaleza, animales sociales. 

El sentirse desconectado de la sociedad y del mundo genera grandes trastornos psicológicos. Esto es un hecho probado por un gran número de médicos y científicos que han hecho estudios a miles de personas en las últimas décadas. 

Algunos de los síntomas que las personas experimentan cuando se sienten “desconectadas” son:

  • Estrés crónico
  • Insomio
  • Pobres relaciones interpersonales- impresión de conocer a mucha gente pero sin tener “amigos verdaderos”
  • Impulsividad
  • Ansiedad
  • Problemas para enfocarse en hacer una tarea a la vez
  • Inflamaciones crónicas
  • Problemas de sobrepeso
  • Narcisismo
  • Sentimiento de soledad

Seguramente has sufrido uno o más de estos síntomas y desafortunadamente, tener múltiples síntomas se ha vuelto la regla más que la excepción.

Nuestro ritmo moderno de vida, en donde todo se exige al minuto, en donde la paciencia no existe, y en donde puedes saciarte de básicamente todo a manos llenas: Comer de todo y a todas horas, enterarte de lo último que pasa en el mundo a tan sólo unos clics, entretenerte al instante con los últimos videos de Tik tok, ordenar ropa, comida o hasta pareja en una App… en fin, puedes hacer todo hoy en día con tan sólo un teléfono móvil en la mano, cuando antes necesitabas realmente interactuar con muchas personas para poder lograr todo lo anterior.

La tecnología es una maravilla cuando se usa a favor de avanzar como sociedad. Pero le hemos dado el uso inadecuado y hemos terminado siendo víctimas de la tecnología, y producto- esclavos de los que controlan esas tecnologías.

También nos hemos desconectado de la naturaleza, y de nuestra sabiduría innata. Nuestros cerebros a través de los tiempos han sido interceptados por intereses comerciales que moldean nuestras decisiones de consumo y de vida y esto pasa sin que la mayoría se dé siquiera cuenta de ello.

La desconexión con el mundo y con los demás es lo que nos impide sentirnos sanos, felices, completos y en paz.

¿Qué tenemos que hacer para volver a conectar? 

La respuesta más simple a la que pude llegar es esta: Volver a lo básico.

Buena alimentación:

Aprender de nuevo que lo que comemos tiene una influencia enorme en el estado de salud físico y psicológico de las personas. Si comes nutritivo y bien, te sientes bien y te sientes más motivado para interactuar con los demás. Si te sientes mal, lo último que quieres es interactuar con otros. Por eso, es importante mantener una dieta sana, libre de carbohidratos ultra-procesados, de comida con gluten, azúcares y cosas sintéticas.

Siempre apuesta por comida orgánica, proteína con grasas saludables como la carne, aceite de oliva, quesos (con excepción de los ultra-procesados o azules), nueces, huevos, aguacates y verduras. Limita el consumo de fructosa (e.g. jugos y frutas enteras con alto contenido de fructosa como los mangos, plátanos, etc.) una fruta entera al día siempre va perfecto.

Dormir bien:

Ser estricto con tu tiempo de dormir. Dormir al menos siete horas y evitar desvelarse sin sentido. La mente y tu cuerpo necesitan regenerarse y durante el tiempo de sueño es donde más se regenera. 

Confiar en la inteligencia innata de tu cuerpo:

Tu cuerpo es parte de la inteligencia de la creación.

Tu cuerpo sabe perfectamente lo que necesita. Se auto-regula y se auto-regenera. Muchos piensan que los médicos que “operan” o “medican” hacen algo “milagroso”. Pero nada más lejos de la verdad. Los medicamentos y los doctores son simples instrumentos que intervienen cuando es necesario para dictaminar el curso de la “posible cura” tratando de atacar los síntomas y no la enfermedad. Pero es el cuerpo el que se auto-regenera. El consumo de medicamentos puede incluso ser contraproducente si altera la capacidad auto-regenerativa del cuerpo.

Mi consejo es: menos medicamentos, mejor alimentación, más ejercicio y dormir mejor.

El contacto con la naturaleza siempre, siempre, siempre será una de las gratificaciones más grandes de esta vida y no es algo especial, es simplemente porque la inmensidad del mundo es nuestro hogar desde siempre, y no paredes grises y mini cubículos con computadoras.

Usar menos las redes sociales y buscar más la compañía real:

El título se lee solo. Tener mil amigos en Facebook nunca se va a comparar con tener un amigo verdadero que realmente te escuche y esté ahí para ti en las buenas y en las malas.

Un “like” del Instagram no te va convertir en super estrella ni en super héroe. Pero la sonrisa de un hijo, el abrazo sincero de una amiga, o una conversación profunda con alguien cercano seguramente te hará sentir tan pleno que ni siquiera vas a sentir la necesidad de llamar la atención.

Conectar es simplemente volver a vivir como fuimos diseñados para hacerlo: en la inmensidad de los bosques, selvas, mares, desiertos… libres, con alimentos provenientes directamente de la tierra o los animales… interactuando constantemente frente a frente y no enclaustrados en mini pantallas con imágenes ilusorias mientras nuestro cuerpo y alma se degradan. 

Conectar de nuevo, eso es lo que le da sentido a todo.

¿Cuál es el Sentido de Ganar o Perder?

Recuerdo muy bien aquellos veranos, esas tardes de tráfico densas en mi ciudad natal de Monterrey, cuando mi madre manejaba de regreso a casa y me llevaba en el asiento de a lado. Lo único bueno de estar varado en tráfico era escuchar música. No sé porqué, pero hace poco me llegó este recuerdo a la mente, como un susurro al oído. De pronto, me visualicé de nuevo de niña; sentada alado de mi madre, esperando que el semáforo cambie a verde para por fin poder avanzar, mientras escuchaba mi estación de radio favorita. De pronto, una voz ronca interrumpe la canción del momento “Pies Descalzos” de Shakira (Sí, el hit de los 90’s!) esa voz comienza a decir: “Son las seis de la tarde. Este es un momento de reflexión…. ¿Dé qué le sirve al hombre ganarse al mundo entero, si se pierde a sí mismo?… Padre Nuestro, que estás en los cielos…Santificado sea tu Nombre”… Fin del comunicado. Prosigue Shakira… “Perteneciste a una raza antigua, de pies descalzos y de sueños blancos….Fuiste polvo, polvo eres….”

En aquellos entonces, no le ponía mucha atención a este pequeño pero significativo incidente. Todos los días a las seis de la tarde, todos los radios de Monterrey paraban la transmisión para darnos esa reflexión: ¿De qué le sirve al hombre ganarse al mundo entero, si se pierde a sí mismo?

Me pregunto cuánta gente realmente se ponía a reflexionar sobre ello. 

Después de todo, la mayoría de nosotros vivimos para “ganarnos el pan”. 

Muchos años después, es que he llegado a realmente pensar sobre el significado de esa frase. Viene de la Biblia, del pasaje de San Mateo 16:26-27 que dice: “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿Qué recompensa dará el hombre por su alma?”

A mi me parece que a estas alturas, en pleno siglo XXI, sabemos la repercusión de haber “ganado al mundo”. Nos creemos ganadores y merecedores de un mundo al que realmente, no conocemos. Hemos construido un mundo artificial sobre el verdadero, y hemos explotado al verdadero, para seguir construyendo nuestros castillos de arena (¿O más bien, de plástico?)

Pero, ¿Qué es lo que hemos ganado?

Aparentemente, hemos ganado más “Progreso”. Hemos avanzado en tecnología, en la ciencia y medicina; en el transporte; en la educación y en más confort. Para lograrlo, hemos tenido que explotar y desgastar nuestros verdaderos recursos naturales; los únicos que realmente nos proporcionan la verdadera vida: taladramos árboles indiscriminadamente y destruimos nuestros bosques para producir cosas secundarias como muebles, utensilios, o cosas industriales. ¿De qué te sirve tener una estúpida mesa nueva si no tienes oxígeno para respirar? (…) ¿Porqué contaminamos nuestras aguas con químicos industriales y desechos tóxicos? La misma agua que viaja por los subsuelos acuáticos, por el mar, los ríos… eventualmente termina en el aire que respiramos y en el agua que tomamos.

Vivimos en un mundo en donde si el hombre percibe que “gana”, la naturaleza pierde.

No hemos logrado conseguir un equilibrio óptimo, esta utopía de ganar- ganar. En este juego de la vida, los humanos nos hemos empeñado a querer conquistar la naturaleza y ser los ganadores del cuento; sin darnos cuenta que nuestra victoria, de seguirse llevando acabo como ahora, es la semilla de nuestra propia destrucción. 

Ahora entiendo mejor esa famosa frase de San Mateo, que todos los días las estaciones de radio de Monterrey nos hacían recordar. ¿De qué nos sirve ganar, si en realidad ganar, es perderlo todo? Perderse a uno mismo, es perderlo todo. Perder la propia identidad es un asesinato a la luz del día. 

¿Qué es lo que queremos ganar del mundo? ¿Sus recursos?, ¿La gente?, ¿El poder ?, ¿Qué es exactamente lo que ganamos si intentamos dominar a este mundo? 

Lo único que ganamos, es nuestra garantía de aniquilación. Atentar contra el mundo, contra nuestra naturaleza, contra otros seres, y contra otros humanos, es simplemente atentar contra uno mismo. Porque no vivimos en entidades separadas, ni somos seres auto- suficientes. Necesitamos que nuestro entorno, nuestro mundo, esté en armonía para sobrevivir. Un minúsculo cambio en el fino balance de nuestros procesos bioquímicos y fisiológicos, que cause un desequilibrio en nuestro sistema inmunológico, endócrino y en la producción óptima de células regenerativas y terminamos moribundos en el hospital.

Por eso la pregunta: ¿Ganar o Perder? Carece de todo sentido. No hay ganadores ni perdedores. O respetamos a las leyes de la naturaleza, y buscamos por fin la reunificación humana con los valores universales del amor, la tolerancia y el libre albedrío junto con nuestros compañeros de viaje (todos los seres vivos)…o nos vamos todos al fango.

Y como dice la famosa ley Newtoniana: “Todo lo que sube, también baja”.

Si realmente queremos ganar, tenemos que dejar de competir. Tenemos que abandonar la mentalidad de “ganar” y adoptar una nueva forma de ver a la vida: Ver la Interconexión, los múltiples procesos de vida que dependen uno del otro; vernos interdependientes y como parte del todo; cuidando celosamente nuestro hermoso hogar.

Seguir ignorando este hecho, es mentirse a uno mismo. 

 Y como dice Gandhi: “Siempre es mejor perder con la verdad, que ganar con la mentira”.

Declutter Your Mind…Declutter Your Life

I’m sitting right now in my favorite place in the living room: At my writing desk, gazing at the wonderful forest that happen to be right in front of my house. I took a small break to observe my surroundings: I like to see my living space tidy, clean, organized… nothing should be out of place. That gives me a good feeling, you know? Like a feeling that things are going well.

Disclaimer: You don´t want to see the same living space I am describing now when my kids are home; that would give you a complete different picture; more like a war room, a place that just got hit by a hurricane…. but that’s another story.

I think everybody can get inspired and motivated when surrounded by harmony, cleanliness and good distributed space.

The practice of decluttering or also known as minimalism, is a movement that started back in the 1950s in the Arts but only became a popular lifestyle trend a couple of years ago in the western world, when our friend Marie Kondo became worldwide famous with her book “The magic of order”. I could see the Youtube channel exploding with new Youtubers trying to get their share of the pie of fame by showing off the implementation of the “Konmari methods” in their own closets and living spaces.

Marie Kondo’s promise behind motivating you to get organized and throw off your old stuff, is that if you live in a tidy place, you will have more time to do the things you really love and also you will achieve peace of mind. In other words, her philosophy is: Tidy up your place so you can tidy up your life.

I actually loved the idea and as many others, I happily went on to try her methods to see if it worked for me…. until it didn’t.

Turns out, I struggled to even make time for the suggested decluttering rituals; First of all, the KonMari method suggest that you take at least four to five complete days of your life to perform the radical decluttering exercise. I read the book a couple of years ago, but I still recall the fundamentals: First of all, you have to classify all your stuff in five categories: Books, clothes, documents, miscellaneous (here can get as wide as the wind…) and sentimental objects.

The second step is to dedicate a day for each category to actually start the decluttering process. Let’s say today is the book day (would be a hard one for me). I have to collect all books I have in all the rooms and once I have all piled up, then I have to start the Konmari ritual: Take one by one and ask them… do you spark me joy? For practical reasons, you should be able to respond with a quick “yes” or “no”; but I know myself… for every book I recalled a story starting when I bought it, or who gave it to me… how I was feeling that day, and if the book was a great read or mainly shitty….by the time I end my evaluation, already twenty good minutes passed by. Next one… another 230 to go… good luck!

There were other easy days for sure. Like when I had to get rid of “miscellaneous”. It was not that hard to say goodbye to those extra pair of napkins, or those old computer cables from old laptops that I kept for no reason. Those things definitely do not spark me joy…

After my own KonMari experiment, I felt really great. The house was tidy, it had a more minimalistic look, and I felt compelled to keep it that way forever and ever. But then like an alcoholic fall back on the bad habit, after one day being sober he says to himself “this feels great, never again” and the next day someone offers a beer and basically until there came the good intention.

The days passed and the usual chaos started to come back. The beautifully arranged, rolled up clothes organized by colors started to mix again following happily the second law of thermodynamics (basically following the law of mess). The minimalistic feeling started vanishing as we got new(!) stuff, hey, don’t judge me so quickly, who can say no to summer sales?

I saw with my own eyes how the hard five days of work spent in applying the Konmari method vanished like those sand grains diluting in the vast ocean.

So, what happened?

Clearly, a lack of discipline. The commitment to keep everything orderly and spotless.

It didn’t work out, because I applied an external solution to an internal problem. The issue was not with the Konmari method, or any other method I could have adapted. The real thing is that I had to do the decluttering inside first.

Is a well-known fact: Life as we see it with our own eyes in the physical world, is nothing but the manifestation of our life as it is inside of us: our thoughts, our mindset, our consciousness of life.

My house cannot look permanently organized, clean and in well shape if inside of me I am a chaos. If my thoughts run from one side to the next; if I cannot even finish a sentence when I am jumping out to the next thing; when I say I will go jogging for 20 minutes and I end up sitting at the sofa eating nachos and watching tv.

So, I decided to challenge the KonMari method and start the other way around: First I took care to declutter my mind, my thoughts… and that alone will make the work “in the outside”. I trusted that if I manage to keep my thinking straight and clear, it will be reflected automatically in my environment.

This time the method didn´t disappointed me. I can happily report a great improvement on my home and my life in general, the moment I became self-conscious of my own thinking pattern.

Here is the Paola’s method of minimalism and decluttering (from the inside out):

  1. Understand who you are. Not just superficially, but profoundly.
  2. Observe your thinking pattern; Are your thoughts in chaos?
  3. Decide to think the minimalistic way: One thought after the other. It takes effort and conscious decision, but it can be done
  4. Get rid of endless sources of information and focus in getting your information from few specific places; for the rest, make the conscious decision to discard it.
  5. When a thought manifest itself as a serious command of action, do it
  6. Be consistent with what you think and what you do
  7. Repeat … many times over
  8. Build the discipline of having an orderly life
  9. Do small steps, but everyday

Voilá! Maybe you will not see results the first days, but I assure you, if you can manage to bring order in your thoughts, recognize your intrinsic values and live in a coherent and harmonious way with yourself, the rest (ehem…the chaos in da house…) will solve by itself, because you will no longer accept that kind of living style in your life.

And what happens if you prefer to live life the chaotic way?

¡Nada mi amigo! as long as you keep having fun 🙂 besides, everybody needs a bit of chaos once in a while, right?

***

PAOLA KNECHT es una coach certificada en liderazgo, transformación y desarrollo personal,  autora de The Success Mindset: Take Back the Leadership of Your Mind y Un Mundo de Ilusiones.Puedes obtener más información en my-mindpower.com.

The Compounding Effect

Doing small actions everyday have a compounding effect. This term is widely used in the financial sector to describe what happens to every dollar you put as investment at a certain interest rate which keeps being reinvested and accumulating earnings over every dollar invested over time. We can apply the same concept to the small actions we are investing everyday in the fulfillment of our goals. Derren Hardy, author of the book “ The Compound Effect” defines it as a strategy to reaping big rewards from small, seemingly insignificant actions performed consistently over a period of time.

Every day we are confronted with the choice of what to do with our 24-hours we have at our disposition. Most people do not go consciously choosing what to do at every moment in their waking time. Sadly, some people just pass through the day without ever noticing in which activities they are investing their precious time and where is it taking them to.

But what if you knew that those little, apparently insignificant things that you do everyday accumulate over time and end up being the result about who you are at the present moment? And who you will be in the future? What we call our past, is nothing more than the result of the accumulation of all the small choices we have been doing up to now.

Taking advantage of the compounding effect, we could plan our day in a way that every activity that we perform goes in relation to fulfil our goals and the kind of life we want for ourselves. Success is not a result of one single action, or a lucky event that happens randomly. Success is the result of a consistent set of actions performed over time in a way that keeps you moving forward.

Think about the endless hours of training that elite athletes invest everyday for years, to prepare for a single event, like the Olympic games or a world championship. Think about the mother who invest restless nights over several months in order to keep breastfeeding their babies as long as possible so they can grow healthy and strong. Every great effort and achievement comes from the seeds of action, consistency, perseverance and a unwavering focus on what is being done in the present.

Observing the nature can also give you great insights of the wonderful way the compound effect works. An Oak tree takes around 30-40 years to grow. At the time of planting the seed, several weeks and months can pass by without noticing any apparent movement on the soil. Suddenly, a small stem will eventually show out of the ground “out of the blue”. This small stem over time will convert itself into a full grown mature tree that can reach up to three meters high and can produce fruit and acorn for the next forty years. Oak trees can last as long as 300 years! Who would have thought, that such a tiny seed planted in the soil, will convert itself from a tiny oval into a majestic Oak tree?

Nature is a majestic teacher full of wisdom. Observe the works of nature and you will get very valuable insights about how life works. If you have a goal, but feel lost and do not know to start, do it like nature, start small. Start doing small and humble actions that bring order into your life and give you a sense of accomplishment. Get up early, do your bed, maintain order in your living space. Write down your dreams, fantasize and write down how to get there. Then decide what will you do today to reach them. It can be a small thing like writing an email, get subscribed into a course, call a friend, go out and do some sport.; read some books and invest in getting yourself as much educated as possible.

Do all those small things repeatedly and consistently and after 15 years you will be unbeatable!

¿Vale la Pena Pagar el Precio de Ser Coherente?

Hoy quiero compartir una pequeña reflexión sobre una palabra que no escuchamos muy a menudo últimamente, pero que es muy poderosa cuando nos decidimos a aplicarla en nuestra vida: La coherencia.

Tener coherencia en la vida, conlleva al acto de pensar, sentir, hablar y hacer lo que nos dicta nuestra guía interior, nuestro corazón. Es dejar al compás interno direccionarnos en cada una de nuestras acciones. Es el ser honestos con nosotros mismos y con los demás en nuestras intenciones.

Es muy fácil darse cuenta cuando no estás siendo coherente en tu vida: Las cosas no fluyen, los problemas parecen salir tan pronto levantas una piedra, como si fueran una plaga de cucarachas; las enfermedades aparecen, y tienes la impresión de que tan pronto sales de un hoyo, te estás metiendo en otro. Te sientes frustrado, cansado y de mal humor más días de la semana de lo que quisieras admitir.

Si nos va tan mal con la incoherencia, ¿Porqué a tantas personas les cuesta más ser coherentes con su vida que no serlo?

Muy fácil, porque no les gusta pagar el precio de ser coherentes.

Ser coherente tiene su precio, y es caro.

Es el armarte de coraje y hacer lo que realmente quieres hacer, sin tener garantías de éxito.

Es ser congruente con tus valores más intrínsecos y no dejarse arrastrar por las expectativas o presiones de otros.

Es trabajar incesablemente en lo que amas, es tener paciencia, hacer sacrificios y enfrentar los rechazos y fracasos que aparezcan en el camino.

Es aceptar y asumir la responsabilidad de los errores y fracasos, en lugar de tratar de esconderlos o culpar a otros.

Es muy fácil hablar y prometer cosas; lo difícil es cumplirlas. Tristemente la persona con la que menos nos comprometemos, es con nosotros mismos.

Con otras personas con las que sentimos una obligación podemos cumplir nuestras promesas, pero nos parece fácil engañarnos a nosotros mismos y sabotearnos sin ninguna consideración.

Yo lo he vivido. Sé lo que es el autoengaño. Pagas un precio barato a corto plazo, pero a largo plazo termina saliendo bastante más caro de lo que pensamos.

Autoengañarse es querer comerse el pastel de chocolate en plena dieta porque piensas que “mañana empiezas de nuevo”.

Es intercambiar una hora de estudio y escritura por ver una serie de Netflix porque “te mereces un descanso”.

Es trabajar en algo que no te gusta porque tienes un salario “seguro” en lugar de armarte de valor y emprender algo por tu cuenta o buscar trabajar en algo que realmente te gusta.

Son las mil y una excusas que nos ponemos para no vivir la vida que realmente merecemos.

No tiene nada de malo recompensarse de vez en cuando; no estoy en contra de los pasteles de chocolate, ni de las series de Netflix. De hecho, me encantan ambas cosas. El mensaje es más bien reflexionar hasta qué punto un placer del momento nos aleja o acerca de los objetivos que queremos alcanzar. Por ejemplo, comerse un trozo de pastel de chocolate una vez por semana, no tiene nada de malo e incluso puede ser una recompensa inspiradora por toda una semana de estar en régimen estricto de dieta. O si haz trabajado más de 8 horas al día durante la semana y un sábado por la tarde prefieres pasarlo viendo películas de Netflix, ¿Porqué no?

El punto es que las «recompensas» sirvan de catapulta para regresar hacia las acciones que nos llevan a ser coherentes con nuestros objetivos.

Yo he aprendido con el tiempo que prefiero pagar el precio de la coherencia, y disfrutar el proceso de lo difícil pero valioso, a estar regateando con la vida por lo fácil.

El precio de lo fácil es barato. Por eso a tanta gente le gusta lo barato, porque no hay que esforzarse mucho para obtenerlo. La incoherencia es fácil, y por lo tanto barata; y lo que obtienes a cambio obviamente es lo equivalente a lo que pagaste.

¿Porqué es fácil ser incoherente?

Porque así siempre puedes cambiar tu forma de pensar y actuar de manera en la que te beneficies de una situación o una persona.

La incoherencia es barata porque no requiere compromiso, ni sacrificio; no se necesita mucha inversión y se obtienen recompensas rápidas. Son los placeres instantáneos los que rigen a los incoherentes. Son las ganas de obtener toda la recompensa en el presente, sin trabajar para construir algo sólido en el futuro.

En lo personal, después de experimentar con los dos mundos, prefiero la coherencia, y pago con gusto su precio. A largo plazo, tiene su recompensa: Las cosas fluyen, todo se sincroniza en tu vida, recibes más de lo que pides, y pareciera que la vida te bendice entre más coherente actúas.

Cuando llevas una vida coherente, no existen realmente los problemas como tal porque la persona que tiene una coherencia sólida sabe qué hacer en cada situación. No hay dudas, sólo certezas. Eso no significa que no haya dificultades; esas siempre aparecerán, pero tu actitud y tu certeza en la acción te darán un poder personal que sólo es posible acceder cuando estas en sincronía total con el entorno, con la divinidad.

El amor se demuestra con hechos, y ser coherente contigo mismo es uno de los actos más grandes de amor que te puedes dar.

“La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, dice y hace están en armonía”-  Mathama Ghandi

The Myth of Work-Life Balance

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Ohh yes! come to me, work-life balance. The mantra we hear over and over again. Everybody that has corporate, industrious kind of job, knows that this is some sort of aspiring living style… a promised land of balance, prosperity and well-being.

Where does this idea came from? Although it appears to be New Age, the reality is that it is a concept that already was used as back as in the late 1800s. At the time, this movement was mainly targeted for women as a way to integrate them into the labor force. Women’s role as primary caretakers of children and home was still the norm, and so in order for them to join the workforce more flexible schedules and maternity leave schemes were needed (ncbi.gov).

Nowadays, the work-life balance concept is applied by professional men and women in general, with exception of some “critical” professions like doctors, nurses and other jobs which need constant permanence due to it’s life critical nature. The idea to have a work-life balance holds the key belief that working only a limited permissible amount of hours and not more, will allow you to have more time for family and leisure; at the same time, it will increase productivity, job satisfaction, and an overall reach of higher levels of well-being.

In the late 20th century, the so-called work-life balance transformed itself from a nice intended concept to gain more “flexible” work hours, to a multi-million dollar industry. Now you can have all kinds of services that help you reach this goal: consulting companies, coaches, online programs, health courses, and all other sorts of products.

But what is really behind the idea of having a balanced work-life? Why to separate the “work” and the “life” as if they were different entities? If you are working, then you are not living?

Something behind this idea is a bit bogus.

I believe that when you have a job that you enjoy, that you love, you are living it. Our life is a continuous stream of decisions, and one can decide at every moment what to do and how to spend your valuable -and limited- time on this earth.

If you have a soul-destroying job that gives you zero satisfaction, or the only reward you get is a paycheck, then I can imagine you need a “scape” from this dreadful job. You need a check -in, check out card and when the time comes to check-out you basically numb yourself out of it. You go home, have dinner, play with your kids, watch TV, read the news, go for a drink…. you do all the things people do when you have some “free time”. No wonder why Sundays are so scary to most people. You come from the wonderful free weekend time, spent on hobbies, family and leisure… back to the draining week routine of the 9 to 5.

But let´s imagine for a moment, that work-life balance would not exist. Let’s assume you enjoy and have passion for what you do. How would your life look like? Would you still want to work on your life project only limited hours? Would you still fear the Sunday evenings?

I imagine a world without work-life balance like this: You wake up every morning cheerfully and full of energy, because you know it is another day you will work on what you consider your life-duty. You don’t need specific hours to start or to end. You merge your family time, your leisure time, sport time and work time into one harmonic life-event. There are no week- days and week-ends, just days. And when it comes to perform your job, you enjoy it so much that you could even think this is really your hobby time. There is no work-life balance needed, there is just life.

Now let´s imagine you have no such thing as work-life balance, and you don´t really love what you do, but you do it for a paycheck. You are obliged to work endless hours in exchange of some coins. Isn´t that a form of slavery anyway? No wonder industries had to come up with something smart as work-life balance to give some incentives for people to take such jobs.

If you are a parent, you might agree with me, that our parent job is a 24-hour duty. As a parent, there is no fixed schedule to follow. Raising kids is a life-long shift, 24 hours a day, every single day. There are no holidays, no paychecks, no rewards, and no visible material benefit. So why on earth do you decide to become a parent?

We do it because of Love. Love is our metaphysical metric. Love is something you cannot quantify as a material value (at least, not yet) and try to obtain a benefit from. It is a life- giving energy. We are parents because we commit and decide to bring offspring to the world to love them and take care of them; because is also a way to leave a mark in the world. Every person wants to leave a legacy whether with his work or his descendance… or both!

I want to live in a world where work (i.e the action of doing, creating…) becomes my primary reason of living. Why do I want to live for, if it is not to pursue some meaningful and creative work that fulfills my soul? Whether I decide to become a successful business woman, a mom and home administrator, a writer, a painter, a cooker, a plumber, or a teacher. I don’t want to be afraid to be labelled as “workaholic” or “not caring about my family” because I spend more than the “standard” 8 hours a day in my work.

When I stayed home to take care of my kids and was looking after them day and night, nobody called me a “momaholic”, but if I decided to stay a few hours more working on a personal or business project, I was suddenly a workaholic. Like if being a mom is not really a job and everything else that produces something is.What a joke!

Everybody that has a dream, and has enough work-ethic to follow it, will find the way to pursue his or her life integrating everything that is important for them.

I consider my life as a daily 24- hour mission. In this mission, I schedule work, family, exercise and everything that makes my life complete. I don’t believe in separating work and life. I believe in a complete, integrated, fulfilling life where you do meaningful activities that are in line with your center, with your heart. Life doesn’t need to be easy, but definitely needs to be worth living.

It is a God given right. Work-life balance is in my opinion, a deception invented by big industries as a way to keep people productive and a little bit happier in what we know is normally a soulless dreadful factory, a boring office job.

Don’t aspire just to have a work-life mediocre balance. Aspire for more!  Aspire to take back your whole life, aspire to be a whole person, and not just the half!

“It’s in responsibility that most people find the meaning that sustains them through life. It’s not happiness. It’s not impulsive pleasure”. – Jordan Petersen

El Club de los Optimistas

Ser optimista es una forma de vida.

Ver las cosas positivas de la vida y alegrarse de corazón por las cosas buenas y malas que nos suceden, es un acto de valentía. Es aceptar el dolor de la derrota, ver con amor a personas que te han herido. Es saber levantarse después de sufrir numerosas caídas. Es no tener miedo a vivir, y atreverse a ser felíz tal y como eres.

Christian D. Larson, uno de los primeros autores y fundadores del “new thought” creó un credo para los optimistas que, confieso, leo cada noche antes de dormir, por la hermosa y gran influencia que ha traído a mi vida.

Prueba leer el siguiente credo cada día y descubre lo que puede hacer por ti:

Hoy, prométete a tí mismo….

Ser tan fuerte que nada pueda perturbar tu paz mental.

Hablar de salud, de felicidad y prosperidad con cada persona que te encuentres.

Hacer sentir a todos tus amigos que hay algo en ellos de valor.

Contemplar el lado iluminado de las cosas y hacer que su optimismo sea cierto.

Pensar sólo lo mejor, trabajar sólo para lo mejor y esperar sólo lo mejor.

Ser tan entusiasta con el éxito de los demás como lo es acerca del propio.

Olvidar los errores del pasado y presionar para alcanzar los mayores logros en el futuro.

Mostrar un aporte alegre en cada momento y dirigir una sonrisa a todas las personas que conozcas.

Dedicar tanto tiempo a la mejora de tí mismo, que no te quede tiempo para criticar a los demás.

Ser demasiado espléndido para preocuparse, demasiado noble para enfadarse, demasiado fuerte para sentir amor y demasiado feliz para permitir la presencia de problemas.

¡Despierta al gran optimista que hay en ti!

La Belleza está en lo Pequeño

En un mundo que está obsesionado con el crecimiento indiscriminado y la acumulación material, yo me mantengo en la creencia fiel de que menos, es más. No seré la voz más popular, pero soy una voz de todas formas.

Hace unos días, leí en un artículo de economía acerca de los países “ganadores” y “perdedores” que ha dejado la pandemia del “Covid” y las predicciones sobre crecimiento para el 2021. El artículo señalaba a China como el gran ganador, por mantener a los supuestos contagios de la población “bajo control” y al mismo tiempo aprovecharon las restricciones de confinamiento de otros países para importar una mayor cantidad de productos, en su mayoría productos médicos y de consumo doméstico.

Según el artículo, China espera un crecimiento de más del 8% este año de seguir continuando la situación actual a nivel global (spglobal.com). Los países “perdedores” son los tal llamados “en desarrollo” que están al borde del colapso por los miles de negocios que han tenido que cerrar y por lo consiguiente, miles de personas que se han quedado sin empleo no pueden contribuir activamente a la economía local; representando así una amenaza para los gobiernos que tendrán que endeudarse con el Fondo Monetario Internacional para sacar a flote a sus respectivos países. No hay que ser muy listos para ver la fórmula destinada al desastre: confinamiento + cierres de negocios = colapso de economías locales.

Por cierto, me parece una aberración, que se siga usando el término “en desarrollo” a países como Brasil, Sudáfrica, India…grandes países con una riqueza cultural impresionante, sabiduría milenaria y con vastos recursos naturales, e incluso en algunos sectores con conocimientos y tecnologías más avanzadas que en países “desarrollados” como Alemania o Estados Unidos, pero esa es otra historia.

A la luz de “pandemias globales” y calamidades, seguimos midiendo nuestro éxito como humanidad en la cantidad de dinero y bienes materiales en volúmen que acumulamos; en el crecimiento exacerbado de las economías. No hay una sola visión de empresa global actual que no aspire a ser “la líder del mercado”, “suministrar a todo el mundo con sus bienes y servicios”, penetrar cada hogar, cada persona y cada pensamiento. Hablamos de un deseo de crecimiento sin límites.

Para muestra un botón. Sólo falta ver los imperios de Amazon, Google… y los daños colaterales que han causado a pequeñas y medianas empresas que no cuentan con una plataforma tan vasta para sobrevivir cierres masivos y prolongados. Quién lo diría. Naciones quiebran, corporaciones globales se enriquecen. Los mismos ciudadanos que se quedaron sin empleo, y tuvieron que cerrar sus propios negocios, son los que ahora dan su poco dinero a comprar en línea por Amazon y a pagar mensualidades a Netflix para seguir viendo sus series favoritas. Si esto fuera un partido de futbol así queda el marcador humano: Avaricia 1- Sabiduría 0

Todos estos hechos me hacen reflexionar sobre qué tan lejos estamos de volver a conectar con la verdadera sabiduría que siempre nos ha caracterizado desde nuestros tiempos ancestrales. Esa conexión con las cosas pequeñas y hermosas de la vida; dar más valor a los pequeños detalles como oler las flores frescas del campo, disfrutar del tacto singular de la tierra; experimentar nuevas formas de hacer las cosas en las pequeñas actividades cotidianas y explotar nuestra creatividad inspirados en nuestros alrededores, en nuestra localidad.

Aspirar a una vida simple, a un pensamiento independiente, apreciando la belleza intrínseca de la naturaleza. En lugar de ello, hemos decidido vivir en un circo acumulando plásticos y metales coloridos perfumados. Comiendo chatarra químicamente procesada en lugar de fruta y verdura fresca. Ponemos más valor a lo producido sintéticamente que a lo que la naturaleza nos provee de forma gratis y natural y de paso, destruir lo poco que queda de ella. En eso ha convertido nuestro hogar.

El tema de crecimiento siempre me ha parecido muy interesante. La ciencia y tecnología en nuestra actualidad, apoya el crecimiento desmedido de ciertas industrias que monopolizan el mercado y relacionan este crecimiento con prosperidad. Pero si observamos la naturaleza, podemos ver que la mayoría de nuestros co-habitantes como las plantas y los animales, crecen de una forma orgánica, controlada, que entona con el ambiente.

Un árbol nunca crece más de lo que debería crecer ni consume más energía de la que debería consumir de acuerdo a su hábitat. Y sin embargo, nosotros vivimos con la ilusión de crecer ilimitadamente en un mundo que tiene reglas de crecimiento limitadas. Como dijo sabiamente el famoso germano-británico estadista y economista E.F Schumacher: “Una actitud de vida que se enfoca en la mera búsqueda de la riqueza material como propósito último no encaja en este mundo, porque el deseo de acumulación material no contiene en sí mismo un principio limitador, mientras que la naturaleza en la que vivimos opera con límites controlados de crecimiento”.

Valdría la pena cuestionarnos cómo podríamos mantener un crecimiento orgánico, gentil con el medio ambiente, que nos brinde prosperidad pero no sea tan violento como el de estas últimas décadas. Yo pienso que los pasos pequeños y conscientes de crecimiento aportan belleza y elegancia a la vida. Las cosas que se desarrollan a su propio tiempo, mantienen su balance y su fluidez.

La grandeza está en los pequeños detalles. En observar que hasta la más pequeña flor y el más diminuto grano de arena, tienen su razón de ser y están hechos a la perfección y medidas exactas que necesitan para manifestarse de forma perfecta en este mundo.

De igual manera creo que nuestro crecimiento humano se debe dar de una forma más orgánica y natural: Crecer espiritualmente, a nuestro propio tiempo y espacio, haciendo lo que nos llena y lo que amamos, sin perder nuestro centro, es como vamos a descubrir nuestro propio ritmo; es la manera en la que vamos a entonar armónicamente con el compás de crecimiento de nuestro mundo. La grandeza del mundo espiritual, contrarrestará el desbalance de la excesiva necesidad de acumulación material en el mundo exterior.

Volver a lo simple, es lo que nos puede salvar de este laberinto sin salida de acumulación material. Recuerda, lo pequeño es hermoso.

“Cualquier estúpido que se cree inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complicadas y más violentas. Toma un toque de genialidad- y mucho coraje, moverse en la dirección contraria”- E.F Schumacher

Photo by Engin Akyurt on Pexels.com

Vulnerability: Confronting The Fear of Failure

Have you heard the saying “Tell me what you fear and I will tell you who you are?”

Believe or not, your fears could be the gate which conducts you to your real passion, to your real nature.

Have you asked yourself, what fear really is? If we look at the standard definition, you find things like “Fear is an emotion that is characterized by an intense sensation of discomfort caused by a potential danger- real or imaginary. It can be manifested in the present or it can even be triggered by something that happened in the past or for what will happen in the future” (Oxford Dictionary)

In scientific terms, researches that study the effects of fear focus on the biological and physical effects that we experiment once the fear sensation dominates the human mind: First the object of fear is decoded by the brain; the information goes through the limbic system, which then starts to trigger survival reactions like the fighting mode and scape mechanisms. At all moments, the limbic system is registering perceptions and keeps adjusting the reactions to maintain the alert state even during our sleep.

Once our limbic system detects and registers the potential danger, the amigdala triggers a series of answers which travel through our body and alerts it to react against the potential danger. Some reactions our body experiment are as follows:

  • Increase of blood pressure,
  • Increase of muscular tension,
  • Increase of adrenaline,
  • Increase of glucose levels on the blood,
  • Cohibition of non-essential body functions

The reaction to fear can be so intense, that it could even turn us into panic mode, which is a very intense fear sensation, where you could lose partially or completely the control over your mind and body.

The imminent fear experienced when you are directly confronted by a dangerous situation is a natural and healthy reaction which is inherent as a mechanism for our survival.

However, we as humans experiment fear not only on the physical plane but also on the psychological one: We can experience fear about thoughts that happened already in the past or invented situations that do not exist yet.

This sensation of incapability or paralysis towards a potential fear is what make us feel vulnerable. Vulnerability is nothing more than the feeling of being uncapable of dealing with difficult or risky situations, uncertainty and physical and/or emotional exposure.

Psychologist Jordan Petersen, argues that there is inherently nothing wrong with experiencing fear; the problem is when the sensation of fear overcomes the desire to strive and act in direction to your goals.

The feeling of vulnerability is the responsible that thousands of people are not capable of developing their own talents or to live the life they desire, because they are paralyzed by the fear of failure… to what other people say, or not to be accepted by a social group.

In reality, fear can be the consequence of the lack of identification with your true Self.When the perception of who you are is just linked with what you see outside, with your past and present experiences… you start to lose contact with the inside.

Like Brené Brown says: “Shame keep us small, resentful and afraid. In shame-prone cultures, where parents, leaders, and administrators consciously or unconsciously encourage people to connect their self-worth to what they produce externally, I see disengagement, blame, gossip, stagnation, favoritism and a total dearth of creativity and innovation”.

So, we can go as far as to say that is not failure but fear, the real killer of creativity.

Knowing that, I wonder, what is the motivation to keep ourselves surrendering to our emotions of fear? Why not to give us an opportunity to overcome the feeling of fear and strive?

We all have the capability to overcome our fears by making the conscious decision to stand for ourselves and our values. Those are the primal foundations that are indestructible. If you know who you are and what you are after, the fear of failure cannot stop you from moving forward.

I would like to leave you with a poem from Vincent Peale, which summarizes the message beautifully:

It is the tenacity that will make you triumph someday, do not tire, old leopard! Keep firm;
It is so easy to give up.
It is to continue with the chin up which is difficult.
It’s easy to shout that you’re beaten … and die.
It is easy to walk like a crab and crawl.
But fight and fight when hope does not show itself…
That’s the best fight of all!
And to think that you will resist every strenuous attack,
All broken, all defeated, bleeding.
Try one more time;
It is deathly easy to die.
It is to continue living what is difficult.