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¿Trabajo vs. Juego?

En los tiempos de mi niñez, solía salir a jugar todas las tardes con mis vecinos; explorábamos casas abandonadas, jugando a que habían tesoros escondidos, o a los casafantasmas. Trepábamos los árboles del parque y comíamos moras y manzanas. Nos montábamos en nuestras bicicletas, y recorríamos las calles de nuestro barrio con total libertad. En esos tiempos no recuerdo haber tenido ningún sentido del tiempo; era una alegría y una magia incomparable. Llegaba a casa llena contenta y llena de energía, y esperaba con ansias al siguiente día para volver a salir a jugar.

Las cosas en mi época adulta cambiaron radicalmente. Una vez que entré a la universidad y sobre todo al mundo laboral, me veía forzada a llevar una cuenta más formal y más densa del tiempo. Todo se estructuraba en interminables horarios, una materia tras otra… una junta tras otra. La cuenta del tiempo se volvió un cuenta gotas de mi existencia. Comencé a odiar a los lunes y amar a los viernes. Los viernes por la noche se sentían como en mis tiempos de niñez, como un escape de la realidad y del tiempo, y me enfocaba sólo en el disfrute. La pintura cambia cuando se llega el domingo por la noche y esa sensación de libertad se convierte en una prisión mental de saber que al día siguiente me esperaba otra jornada larga de trabajo.

Cuando trabajas en algo que no disfrutas, se vuelve un reverendo infierno. Al inicio no te das cuenta de ello, pero al pasar el tiempo y al seguir día tras días la misma rutina, si lo que haces no tiene una pasión intrínseca, o no se siente como un juego, se vuelve una tortura. Cuando haces algo que no amas no le encuentras ningún significado. Es uno de los estados máximos del sufrimiento. 

Alan Watts, famoso filósofo Americano dijo que uno de los errores más grandes de la humanidad es hacer una división entre el trabajo y el juego. ¿Cuál es el sentido de hacer esa separación? En nuestra vida adulta se nos enseña que primero tienes que trabajar, para ganarte un sustento que te pueda permitir en tu tiempo libre (si es que te queda algo), hacer lo que te gusta o tu hobbie. Sufrir para merecer, parece ser el legado que queremos seguir y el que seguimos pasando a nuestros hijos. Ve a la escuela, haz la tarea y después puedes salir a jugar, era lo que nos decían nuestros padres. Claro, ahora con la tecnología actual podemos reemplazar el “salir a jugar” con “jugar videojuegos o usar la Tablet”. En todo caso, en muchos aspectos de nuestra vida tendemos a quitar el placer de lo que consideramos trabajo.

Veamos el caso de las dietas. Si alguien quiere perder de peso, una fuente de motivación tiende a ser el decidir que entre semana te “sacrificas” siguiendo una dieta estricta, pero que los fines de semana te gratificas con comer lo que quieras… placer, libertad.

¿Qué pasaría si integráramos las dos cosas en nuestra existencia? ¿Porqué no hacer de nuestro trabajo un placer, y de nuestra comida una experiencia de disfrute?

Ese es el secreto de los grandes chefs, los grandes empresarios, los legendarios deportistas y artistas: los que realmente trascienden lo que conocemos como éxito tradicional; fama, dinero y reputación; la mayoría de estas personas ven la vida y su trabajo como un juego, un juego que pueden disfrutar plenamente; perderse en su actividad como si el tiempo no existiera, sin sentir ansiedad por el resultado y simplemente gozar del placer de la existencia mediante la expresión del juego. La vida es una ilusión, y nuestra mente es nuestra mayor prisión. 

Matiza tus actividades diarias con la chispa del juego. Volvamos a jugar con nuestra mente y alma de niños: el pasado y el futuro no existen y no importan. Sólo queda el presente y al sumergirse en el presente disfrutamos de la vida en total plenitud. 

¿Qué es lo que nos envejece en realidad?

¿Eres de los que piensas que envejeces con la edad?

Esta es una de las creencias más profundas y arraigadas que tenemos sobre nuestra vida y de cómo funciona el mundo. Aprendemos desde muy pequeños a relacionar las etapas de la vida con el paso del tiempo: naces, creces, te reproduces, envejeces y mueres. Suena lógico, ¿No?

¿Qué pasaría si nos libráramos por un momento de ese paradigma? 

En la biblia, haciendo énfasis al antiguo testamento, se hace alusión a profetas que vivieron cientos de años. Enoch, nieto de Adán y Eva, vivió 905 años. Noé llegó a los 950 años. Te acuerdas del dicho ¿Eres más viejo que Matusalén? Pues bueno, seguramente que no porque Matusalén vivió 969 años. ¿Fantasía o realidad? En este mundo de ilusiones, todo es posible.

En las sociedades “modernas” el promedio de vida está alrededor de los 85 años, dependiendo claro, del país y el particular estilo de vida. Se nos ha dicho que somos de las sociedades más longevas y que en nuestros antepasados, la gente moría incluso alrededor de los 40 años por cuestiones de salud, porque no existía la ciencia “moderna”. Ese cuento sinceramente no me lo trago más. Hay suficiente evidencia para llegar a la conclusión personal, que esta es una de las tantas historias de ciencia ficción que nos cuentan para hacernos creer que dependemos de la “ciencia” para nuestro salud, bienestar y larga vida.

He leído mucho sobre el tema, y he llegado a la conclusión que ni el tiempo ni la ciencia tienen nada que ver con el proceso de envejecimiento. El tiempo por sí mismo no causa las arrugas ni las canas. El tiempo como ya sabemos, es ilusorio y además bastante relativo. Nos basamos en los ciclos solares y lunares para calcular cuánto dura un día, una semana o un año.  Pero hay algo que no cuadra. ¿Cómo es que una persona de 20 años puede desarrollar canas y otros con 70 años apenas y tienen?; ¿Si las cremas “anti-arrugas” que promueven en la televisión realmente funcionaran, no estaríamos todos ya con una piel tersa, suave, sin un rastro de arrugas?

¿Cuál es el secreto de algunas personas que parece que se “roban años” y que el tiempo no les afecta en absoluto? Seguro que conoces a más de uno(a). 

El secreto, es más obvio y más cerca de lo que imaginamos. El secreto está en el sub-consciente. Nuestro sub-consciente es ese poderoso ordenador que contiene toda la información de nuestra existencia. No sólo procesa y ejecuta nuestros movimientos y procesos físicos; también se encarga de generar todos los pensamientos, ideas y sentimientos inconscientes. Todo es información y energía, por lo tanto, un pensamiento es una energía puntual dirigida hacia un punto de atención, hacia un grupo específico de información. 

Hay creencias muy arraigadas en nuestro sub-consciente que nos hace pensar que las arrugas son parte del proceso de envejecer, que el tiempo es el culpable del envejecimiento y ya está. Como eso es lo que piensas, eso es lo que se manifiesta. Pide y se te dará.

Los pensamientos tóxicos son otra de las causas de verse más viejo(a). La energía enfocada a la creación es energía positiva, es energía creadora. La energía negativa tiende a la destrucción. En mi libro The Success Mindset, doy el ejemplo del gran descubrimiento que hizo el Dr. Massaru Emoto.

Con una cámara de alta velocidad se dispuso a tomar fotografías de alta resolución a moléculas de agua que estaban en su punto óptimo de congelación. Descubrió que algunos patrones moleculares estaban formados en hermosas estructuras geométricas perfectamente simétricas. En cambio, otras mostraban figuras más irregulares y caóticas. En su libro The Hidden Messages in Water, el Dr. Massaru describe según sus observaciones, que había una relación entre la energía del pensamiento y del ambiente expuesta en el agua. En otras palabras, pensamientos, palabras y condiciones naturales positivas resultaban en estas hermosas figuras geométricas. Agua expuesta a químicos tóxicos, palabras y pensamientos negativos, resultaban en moléculas con patrones irregulares y antiestéticos. 

El poder de nuestros pensamientos tiene una influencia mucho más poderosa en nuestro bienestar que el que las personas realmente saben o se pueden imaginar.

El poder de tus pensamientos y palabras puede rejuvenecer tu cuerpo, con la ayuda de otras energías positivas que interactúan con tu cuerpo, como una alimentación sana, libre de azúcares y productos procesados. 

El poder de envejecer o rejuvenecer está en nuestras manos, es una decisión interna y congruente con tu verdadero ser. 

 

¿Cómo prosperar en tiempos de crisis?

Sabemos que se vienen grandes cambios en la geopolítica y la economía mundial. La humanidad está viviendo una época de turbulencia sin precedentes, que muchos de hecho la comparan con las profecías bíblicas a la llegada del Anti-Cristo. Guerras, desastres climáticos, gobiernos totalitarios y sangrientos, la pérdida de la estructura moral y la ética en las sociedades y sobre todo, estamos experimentando una crisis profunda del sentido e identidad humanas.

¿Cómo es posible que la humanidad sea capaz de auto-destruirse así misma de esta manera? Se supone que somos la raza más inteligente del planeta- algunos arrogantes incluso piensan que somos la única inteligencia que existe en el universo- si fuese así, ¿cómo es posible que gestionemos tan horrorosamente mal nuestra vida en esta tierra? 

Para la humanidad más consciente, comienza a tener sentido que hay más en juego, y que este juego es más profundo y oscuro que la simple estupidez y avaricia humana. Hay energías negativas poderosas que están controlando el campo de juego. Tienen y controlan todas las piezas claves del tablero de la vida humana tridimensional.

Nosotros no somos más que simples marionetas bailando al son de esta batalla que se da en las sombras desde el inicio de nuestros tiempos: la batalla del bien contra el mal.

Una pregunta que tenemos que hacernos antes de querer rebelarnos ante este juego perverso es, ¿De qué lado jugamos? ¿Estoy a favor de la luz, de la verdad, de la belleza, la justicia, el amor, la fuerza y la creatividad? O ¿Estoy en el bando de la oscuridad, la envidia, la división, el miedo, la confusión y del caos?

Sin temor a equivocarme, creo que la mayoría de los humanos queremos pertenecer al primer bando. El problema es cuando no somos coherentes con lo que pensamos, sentimos y hacemos. Cuando no hay coherencia ni orden, entonces reina el caos. El caos es terreno fértil en donde nacen las mentiras, las manipulaciones y las divisiones en general.

Ser del bando de la luz significa decir (y aceptar) la verdad de uno mismo y actuar de forma coherente. La ética es el fundamento principal de cualquier sociedad funcional. La falta de ética y moral debilita el carácter y crea terreno fértil para el totalitarismo, donde reina la razón y la negación total de Dios como la fuerza y fuente única de la creación.

Estamos en tiempos difíciles, eso nos queda claro. Son justamente en estos momentos cuando tenemos que afilar los dientes y salir a defender lo que es nuestro. La humanidad sufre de múltiples ataques en todos los niveles de la existencia. Nuestras instituciones, religiones, creencias y tradiciones; absolutamente todo está sufriendo una batalla cultural. 

¿Es posible ganar la batalla y prosperar, a pesar de nuestro obscuro pronóstico? 

Como dice el dicho popular, “Dios les da las peores batallas a sus mejores guerreros”. Nosotros estamos aquí, en este tiempo especial en el mundo, por un propósito mayor y más profundo de lo que creemos. Tenemos la responsabilidad suprema de preservar lo más hermoso que se nos ha otorgado en este plano tridimensional: La vida y la preservación de nuestra especie.

Entonces, ¿Cómo asegurarnos de estar dando una buena batalla y salir victoriosos de esta guerra? A continuación, te doy 5 acciones que te pueden ayudar a mantenerte firme en esta batalla cultural:

  • Aléjate de las noticias “mainstream” y buscar fuentes de información alternativas

El único objetivo de los noticieros convencionales o “mainstream” es empujar una narrativa específica como instrumento de manipulación para fines ocultos de quienes los patrocinan. En lugar de ver el noticiero matutino de toda la vida, mejor busca fuentes alternativas como sitios de internet de expertos, libros, videos, artículos, y plataformas de información que ofrezcan diferentes opiniones y puntos de vista.

  • Busca cómo generar ingresos de forma independiente

La era del trabajo estable ha desaparecido o está en proceso de extinción. Nadie te asegura que ese puesto que tienes ahora te va a durar toda la vida hasta que te jubiles.  A medida que seguimos avanzando en la era digital, muchos de los trabajos de oficina y de manufactura de hoy van a desaparecer. Nuestra responsabilidad moral es buscar la  independencia total, y eso significa en términos materiales, ser financieramente libres. Vender tu tiempo por dinero a una empresa es una forma moderna de esclavitud.  Tiempo= Vida por lo cual, estás dando tu vida para cumplir los sueños de alguien más.

  • Busca decir la verdad en todo momento

        Se sabe que el diablo se alimenta de las mentiras. Decir la verdad es un acto revolucionario en una era en donde reina la opresión, la censura y los ataques contra la disidencia de la narrativa oficial de los gobiernos y medios de comunicación. Cada vez que mentimos ya sea por nuestro beneficio personal, conveniencia o miedo, estamos alimentando el sistema opresor. No es libre quien no puede expresarse con entera libertad. La verdadera batalla la lidiamos en nuestro interior. Engrandece tu YO SOY,  viviendo y expresando tu verdad.

  • Aprende a pensar críticamente

 En tiempos de redes sociales y noticias instantáneas, todo mundo parece tener una opinión sobre todo. En las redes sociales abundan los “expertos” en geopolítica, salud, historia, ciencia, mitología, sociología, religión y demás. Cada vez que ocurre un hecho de trascendencia mundial o que se vuelve viral, no se dejan esperar los cientos y miles  de comentarios, análisis, desacuerdos, peleas, conclusiones y demás de lo que creemos que fue lo que pasó, cómo pasó, cuáles fueron las causas y demás. 

Pero las opiniones no son conocimiento. El conocimiento sólo puede desarrollarse con el tiempo. Ahondar en un tema en específico por un determinado tiempo en donde vas formando conexiones de información y contexto, donde puedes cuestionar, analizar, probar y formular tus propios pensamientos. Vale la pena tomarse el tiempo para aprender a pensar. Cuestionarlo todo, buscar fuentes alternativas y formar nuestras propias conclusiones. El que es capaz de pensar críticamente no puede ser manipulable.

  • Alégrate de tu existencia

Esta es un arma mortal para las energías oscuras y negativas. Cuando eres alegre, cuando rindes honor y respeto a la vida, cuando disfrutas de la naturaleza, cuando amas, cuando haces cosas por los demás, cuando exploras tu creatividad, cuando te maravillas ante el cielo y cuando eres agradecido, las fuerzas negativas huyen de ti avergonzadas. 

Las energías negativas y opresoras quieren ver a la humanidad arrodillada, humillada, con miedo, alejada de la divinidad, vibrando en lo más bajo posible, para hacernos por fin esclavos perpetuos. 

Esta batalla la ganaremos siendo alegres, solidarios, amando, respetando y defendiendo con coraje la virtud, la verdad, lo bello y lo sublime que representa nuestra existencia.

Alégrate de tu existencia, y ganaremos la batalla.

Si quieres leer más sobre el tema, consulta mi nuevo libro A World of Illusions

Trabaja en tus sueños

Hoy reflexiono sobre la importancia de tomar enserio nuestros sueños.  Parece ser que la norma moral por la que nos regimos los humanos es por seguir el estatus quo, lo que nos han enseñado a ser y a creer toda nuestra vida. De niños tenemos la noción – y la ilusión- de algún día poder manifestar ese sueño de SER, ese que se aparece de pronto durante el juego; la esencia escondida que se asoma tímidamente cada que bailamos frente al mar, o cuando cantamos en la ducha y dedicamos monólogos enteros al espejo cuando creemos que nadie nos ve.

El deber ser, se nos vende como algo colectivamente moral- debes ser alguien- alguien que es últil a la sociedad, alguien que puede ganarse la vida, y que puede contribuir al consumismo de la sociedad moderna. Aprendemos que el creer en nuestros sueños es algo absurdo, fuera de lo “normal”. Hemos normalizado la estandarización de las almas humanas. Si no eres una persona “normal” que no participa en la carrera colectiva de 9 a 5, entonces eres raro, inadaptado social, teórico de la conspiración (si criticas el gobierno o a cualquier institución de poder), y simplemente no tienes claras las reglas del juego.

Pero ¿Cuál es el precio que pagamos, cada vez que decides hacer algo que no es congruente con tus sueños y con quien realmente eres?

El precio a pagar suele ser muy caro, incluso impagable. En el intento de ganar esta carrera de consumo y de aparentar ser quien no se es, disfrazados de Louis Vuitton, o Chanel, creemos que una vez que estamos económicamente bien, ya hemos alcanzado el estatus quo aceptable para la sociedad. Pero hay algo siniestro detrás de todo esto. Cada vez que haces algo que te hace sentir presionado, humillado y débil, estás dándole el poder al opresor. Estás siendo parte de una tiranía en contra de ti mismo y de tu alma. 

Muy pocas personas toman realmente enserio las sensaciones que el cuerpo les manda cuando algo no está bien- el sentimiento de pesadez e irritabilidad cada Lunes por la mañana no viene de la “flojera” de ir a trabajar. Es una manifestación silenciosa pero real que algo no está bien, que algo no cuadra en tu interior. Tal vez ese trabajo que tienes no te gusta ni te satisface del todo- quizás es demasiado aburrido, o el ambiente de trabajo es opresivo y tóxico, al grado que el simple hecho de saber que tienes que lidiar con esas personas te causa nervios y ansiedad.

Tal vez estamos en un trabajo en donde lo que hacemos no nos llena el corazón de orgullo. Tal vez eres líder de un equipo de trabajo y aunque el título suene elegante como “Líder de proyectos estratégicos” o “Director de transformación digital”- en realidad no se trata más que de leer interminables emails, resolver dramas, pasarte todo el día atado a un escritorio- vendiendo tu alma por el saldo que recibes cada mes- ese es el valor de tu alma, comprada para producir y hacer un trabajo que de otra forma nadie haría.

Trabajar en tus sueños en el mundo actual, es algo revolucionario. Es ir en contra de la tiranía y la opresión. Trabajar en ese maravilloso pero desafiante camino de descubrir quién eres y tener el coraje de mostrarlo al mundo requiere de mucho trabajo interno. Tienes que aprender a discernir sobre las opiniones ajenas y encontrar tu propia opinión. Organizar tu mente y ser capaz de comunicar y transmitir lo que sientes de una manera en la que puedes ser capaz de responder con fuerza y determinación cuando la tiranía se impone y la mayoría calla.

Ser uno mismo es cuestión de amor, disciplina y Fé. El amor es la fuerza transformativa y creadora del universo- Ignorar su influencia en nuestra vida es ir en contra de las leyes naturales de la creación- de la inteligencia infinita y organizadora.

Es por eso que es nuestra responsabilidad ética y moral, tomar enserio nuestros sueños.  Darles la importancia y el lugar que realmente tienen en nuestra vida: Nuestros sueños representan el potencial humano – nuestra máxima capacidad de SER.

Trabaja en tus sueños… o terminarás siendo el actor secundario, el “extra” de la película, sin pena y sin gloria.

El Verdadero Sentido del Trabajo

Tal vez te sientas identificado: Lunes a las 6:00 A.M suena el despertador, y se siente como una tortura. Después de gozar del fin de semana, en donde puedes hacer lo que quieras con tu tiempo, llega el indeseable lunes a recordarte que no eres libre, que tienes un compromiso con el “trabajo”.

Con excepción de unos pocos, la gran mayoría de la gente puede identificarse con ese escenario. “Ni modo, cuando toca, toca” porque todos necesitamos comer, y la libertad no es duradera. Siempre me ha llamado la atención la asociación del trabajo con “ganarse la vida”. ¿Qué significa ganarse la vida? En el mundo moderno, ganarse la vida significa trabajar para poder pagar las cuentas, la comida, la vivienda… en fin, poder mantener un estilo digno de vida. 

El sentido del trabajo ha perdido la su verdadera esencia: la dignificación humana, el poder darle sentido a la vida por medio de nuestras creaciones, y en el proceso, llegar a conocernos a nosotros mismos.

La única manera de sentirse digno de sí es cuando estás orgulloso de lo que haces, y lo haces con gusto. No tienes que ser un artista, poeta, escritor o cantante para sentir que con tu trabajo contribuyes a la capacidad creativa de la humanidad. Oficios como trabajar la tierra, construir algo con tus manos, servir a los demás a través de algún servicio son otras formas de encontrar un sentido más profundo y vivo al trabajo.

En mi libro “The Sucess Mindset”, enfatizo también que una vocación debería estar conectada a una visión más profunda de tu vida.  Es importante hacerte las siguientes preguntas. ¿Qué es para mí el trabajo?, ¿Para qué trabajo?, ¿Cómo mi trabajo le da sentido a mi vida?

Si al intentar responder estas preguntas te das cuenta que no encuentras otro sentido o razón más que ganar dinero, entonces querido amigo, no estás trabajando libremente, si no que estás esclavizado. 

Antes del siglo XX, los trabajos tenían un rol central en la vida de las personas. Confeccionar ropa, trabajar en el campo, construir muebles, y todo tipo de trabajo manual era indispensable para servir a la comunidad y al mismo tiempo, le daba un sentido especial a la persona que ejercía esa vocación. La satisfacción no venía del dinero ganado, si no del orgullo de la creación o de la acción.

Hoy en día, con la modernización de casi todo tipo de trabajo manual, este honor a la creación humana se ha estado perdiendo, quizás para no volver. El confeccionar una pieza de ropa con muchas horas de dedicación y con materiales elaborados ha sido reemplazado por gigantescas fábricas maquiladoras que confeccionan ropa estándar en minutos.

El arte ser agricultor, el conocimiento de los ciclos de cosecha en base a las estaciones del año y las condiciones de la tierra, se van desvaneciendo ante los campos masivos de monocultivo que se auto- regulan con fertilizantes y otras tecnologías.

El escribir una carta con puño y letra, a consciencia y bien elaborada, se ha reemplazado por escribir en teléfonos móviles tres palabras y con “emojis”.

La fuerza cultural que define al humano en base a su trabajo y a la creatividad del mismo se está perdiendo, en esta nueva forma de “trabajar”.

Los trabajos de hoy en día, requieren de habilidades estandarizadas aprendidas desde la escuela. Tienes que aprender los temas actuales que ayuden a las empresas a producir bienes y servicios. Tienes que ser un buen administrador, contador, ingeniero, informático, y lo que sea necesario para servir bien a la economía de hoy, que está enfocada en producción y consumismos excesivos, en donde los que ganan son los que ponen las reglas del juego.

A las grandes empresas no sólo les compramos los bienes y servicios que ofrecen, sino que también les regalamos nuestro tiempo y nuestra alma al contribuir activamente a la construcción, automatización y dominancia de los mismos, trabajando para ellos.

Tal vez es momento de pararse un poco a reflexionar: ¿Porqué seguir apoyando este sistema de esclavitud? ¿Porqué seguir aceptando esta forma “moderna” de trabajar, donde todo tiene que ser rápido, eficiente, al más bajo costo? 

¿Porqué tenemos tanta prisa? ¿Cuál es la obsesión de hacer todo más rápido y más barato? 

Un trabajo hecho sin sentido es una vida mal gastada.

Volvamos a lo que hace grande a la humanidad: La capacidad de crear y de hacerlo en el ritmo natural, respetando sus tiempos y con ello disfrutando la maravilla de sentirse vivo, sin prisas.

¿Somos Realmente Libres?

La virtud más grande que se le ha otorgado a la humanidad, es el libre albedrío. La libertad de elegir un camino de vida el cual vaya de acuerdo a tus propios valores, creencias y pensamientos.

El libre albedrío es un tema que debatimos desde siempre; los filósofos de todas las épocas nos hablaban del determinismo, como una corriente ideológica que atribuye toda consecuencia a una causa; y por lo tanto todo lo que pasa en nuestra vida hoy es consecuencia de las acciones, pensamientos y comportamientos del pasado.

La verdadera cuestión es ¿Hasta qué punto el ser humano puede elegir libremente? ¿Cómo saber si la libertad de elección está restringida al momento de nacer, sin siquiera darnos cuenta de ello durante el transcurso de nuestras vidas?

Como una persona soberana, yo he asumido que soy libre porque he tomado mis propias decisiones en base a mi intuición y razonamiento. Pero aún así, creo que dentro de mi consciencia había algo que me limitaba- como un techo de cristal invisible- no sabía si impuesto por otros o por mí misma. Una prisión mental llena de creencias y visiones de vida basadas en el miedo a fracasar y el miedo a morir.

El techo de cristal nos impide saltar de la barrera donde la consciencia cómodamente se ha ajustado. Con tal de no salir de la molicie, tomamos decisiones «comodinas»- Trabajar en algo que no nos gusta pero nos hace ganar algo de dinero, suficiente para conservar el nivel comodín. Aceptar situaciones mediocres o evitar conflicto con tal de no esforzarse demasiado; estos son ejemplos clásicos con los que la gente común se conforma a vivir. Acostumbrarse a la siniestra rutina de trabajo; lamentándonos cada lunes y alegrándonos cada viernes, en un ciclo que parece nunca terminar; la dorada jubilación se ve cada vez más lejana; los gobiernos europeos están subiendo progresivamente la edad del retiro para alcanzar hasta los 67 años para el 2031.

Algunas personas siendo conscientes de ello, no se atreven a cambiar su realidad.¿Porqué decidimos quedarnos en nuestra situación cómoda, aunque no sea la ideal, y no explorar el verdadero libre albedrío? Hasta parece que muy pocos humanos son realmente capaces de hacerlo, ¿Diseño o manipulación? 

Conforme van pasando los años, me doy cuenta que no sólo no vivo en completa libertad, como era lo prometido, si no que todo el asunto se va asemejando más y más a una cárcel; claro, una cárcel disfrazada de “sociedad” o “bien común”, pero que a los únicos que beneficia son a los gobiernos, agencias y a los “demasiado grandes para fallar”, ya saben a quiénes me refiero.

Resulta que en un mundo en el que alguna vez pensé que las opciones eran ilimitadas, no lo son. Ir a la escuela no fue algo que yo deseaba, fue impuesto. Elegir una carrera y trabajar fue más una presión y manipulación social que un deseo innato. La carrera profesional ni siquiera se trata de realizarte en un oficio como resultado de una actividad humana que le da trascendencia al corazón, si no que se trata de aprender un currículum estandarizado para ser capaz de trabajar en las industrias dictadas como las “Económicamente viables”.

Hay pequeños lapsos en mi vida diaria, en donde contemplo la esencia de la libertad- cuando veo el cielo estrellado con cientos de miles de estrellas adornándolo en el firmamento. Cuando me maravillo ante el vasto y hermoso mar, lleno de fuerza y misterio; cuando veo la mirada de inocente de los niños, donde todavía vive la esencia de Dios. Cuando veo al glorioso sol cada mañana aparecer desde el horizonte- esos milagros diarios que hemos aprendido a ignorar, pero están ahí como testigos que la vida es mucho más que trabajar y comprar cosas.

No sé qué fuerzas nos encarcelaron en esta prisión mental de estudio-trabajo-consumo-morir en el que la mayoría de las sociedades actuales están metidas- lo que sí sé es que el elevar la consciencia hasta el punto de ver la prisión, me da un sentimiento de mucha esperanza. Si se puede ver la prisión, también se puede ver la salida- el mundo allá afuera- esperando nuestro regreso.

Pensar nos hace libres. El pensamiento es instrumento; la llave es la intuición y el acceso directo es CREER EN EL PLAN DIOS.

¿Qué Es Lo Que Importa En La Vida?

Es una pregunta muy subjetiva. Seguramente, algunos responderán que lo más importante es la familia, los hijos, la salud, o hacer lo que amas. 

Para otros será el dinero, ser reconocida, llamar la atención o simplemente el poder y la fama.

Aunque no lo creas, todas esas motivaciones, aunque parezcan completamente distintas, tienen el mismo trasfondo:  Conectar.

Los humanos lo que realmente queremos, es conectar con otros seres humanos. Después de todo, Aristóteles dijo alguna vez que somos en nuestra más pura naturaleza, animales sociales. 

El sentirse desconectado de la sociedad y del mundo genera grandes trastornos psicológicos. Esto es un hecho probado por un gran número de médicos y científicos que han hecho estudios a miles de personas en las últimas décadas. 

Algunos de los síntomas que las personas experimentan cuando se sienten “desconectadas” son:

  • Estrés crónico
  • Insomio
  • Pobres relaciones interpersonales- impresión de conocer a mucha gente pero sin tener “amigos verdaderos”
  • Impulsividad
  • Ansiedad
  • Problemas para enfocarse en hacer una tarea a la vez
  • Inflamaciones crónicas
  • Problemas de sobrepeso
  • Narcisismo
  • Sentimiento de soledad

Seguramente has sufrido uno o más de estos síntomas y desafortunadamente, tener múltiples síntomas se ha vuelto la regla más que la excepción.

Nuestro ritmo moderno de vida, en donde todo se exige al minuto, en donde la paciencia no existe, y en donde puedes saciarte de básicamente todo a manos llenas: Comer de todo y a todas horas, enterarte de lo último que pasa en el mundo a tan sólo unos clics, entretenerte al instante con los últimos videos de Tik tok, ordenar ropa, comida o hasta pareja en una App… en fin, puedes hacer todo hoy en día con tan sólo un teléfono móvil en la mano, cuando antes necesitabas realmente interactuar con muchas personas para poder lograr todo lo anterior.

La tecnología es una maravilla cuando se usa a favor de avanzar como sociedad. Pero le hemos dado el uso inadecuado y hemos terminado siendo víctimas de la tecnología, y producto- esclavos de los que controlan esas tecnologías.

También nos hemos desconectado de la naturaleza, y de nuestra sabiduría innata. Nuestros cerebros a través de los tiempos han sido interceptados por intereses comerciales que moldean nuestras decisiones de consumo y de vida y esto pasa sin que la mayoría se dé siquiera cuenta de ello.

La desconexión con el mundo y con los demás es lo que nos impide sentirnos sanos, felices, completos y en paz.

¿Qué tenemos que hacer para volver a conectar? 

La respuesta más simple a la que pude llegar es esta: Volver a lo básico.

Buena alimentación:

Aprender de nuevo que lo que comemos tiene una influencia enorme en el estado de salud físico y psicológico de las personas. Si comes nutritivo y bien, te sientes bien y te sientes más motivado para interactuar con los demás. Si te sientes mal, lo último que quieres es interactuar con otros. Por eso, es importante mantener una dieta sana, libre de carbohidratos ultra-procesados, de comida con gluten, azúcares y cosas sintéticas.

Siempre apuesta por comida orgánica, proteína con grasas saludables como la carne, aceite de oliva, quesos (con excepción de los ultra-procesados o azules), nueces, huevos, aguacates y verduras. Limita el consumo de fructosa (e.g. jugos y frutas enteras con alto contenido de fructosa como los mangos, plátanos, etc.) una fruta entera al día siempre va perfecto.

Dormir bien:

Ser estricto con tu tiempo de dormir. Dormir al menos siete horas y evitar desvelarse sin sentido. La mente y tu cuerpo necesitan regenerarse y durante el tiempo de sueño es donde más se regenera. 

Confiar en la inteligencia innata de tu cuerpo:

Tu cuerpo es parte de la inteligencia de la creación.

Tu cuerpo sabe perfectamente lo que necesita. Se auto-regula y se auto-regenera. Muchos piensan que los médicos que “operan” o “medican” hacen algo “milagroso”. Pero nada más lejos de la verdad. Los medicamentos y los doctores son simples instrumentos que intervienen cuando es necesario para dictaminar el curso de la “posible cura” tratando de atacar los síntomas y no la enfermedad. Pero es el cuerpo el que se auto-regenera. El consumo de medicamentos puede incluso ser contraproducente si altera la capacidad auto-regenerativa del cuerpo.

Mi consejo es: menos medicamentos, mejor alimentación, más ejercicio y dormir mejor.

El contacto con la naturaleza siempre, siempre, siempre será una de las gratificaciones más grandes de esta vida y no es algo especial, es simplemente porque la inmensidad del mundo es nuestro hogar desde siempre, y no paredes grises y mini cubículos con computadoras.

Usar menos las redes sociales y buscar más la compañía real:

El título se lee solo. Tener mil amigos en Facebook nunca se va a comparar con tener un amigo verdadero que realmente te escuche y esté ahí para ti en las buenas y en las malas.

Un “like” del Instagram no te va convertir en super estrella ni en super héroe. Pero la sonrisa de un hijo, el abrazo sincero de una amiga, o una conversación profunda con alguien cercano seguramente te hará sentir tan pleno que ni siquiera vas a sentir la necesidad de llamar la atención.

Conectar es simplemente volver a vivir como fuimos diseñados para hacerlo: en la inmensidad de los bosques, selvas, mares, desiertos… libres, con alimentos provenientes directamente de la tierra o los animales… interactuando constantemente frente a frente y no enclaustrados en mini pantallas con imágenes ilusorias mientras nuestro cuerpo y alma se degradan. 

Conectar de nuevo, eso es lo que le da sentido a todo.

La Fuerza de la Verdad

Lao Tzu dijo que no hay nada más flexible que el agua, y sin embargo ninguna fuerza en este mundo puede derrotarla. La verdad es así.

En este mundo nos hemos dedicado a mistificar la verdad. La hemos ignorado y después la hemos santificado y la hemos puesto en un pedestal, como algo que tenemos que buscar, alcanzar… el fin ideal. Basándonos en esa absurda idea, vivimos después en una mentira y la convertimos en ley, reglas, principios, moralidades y creencias. La verdad entonces permanece inalcanzable, misteriosa, divina y por lo tanto, no accesible a las masas comunes.

Al menos, así nos lo pintan nuestros gobiernos e instituciones desde hace siglos. 

Lo más trágico del asunto es que generaciones y generaciones de personas han vivido así, y se han muerto en búsqueda de la verdad, o pensando que vivían en la verdad de sus tiempos, impuestas por toda clase de gente que siempre se cree superior y busca el poder: Expertos, políticos, religiosos y demás “autoridades” (¿De qué diablos?)- pero eso sí… autoridades.

Generaciones van y vienen y muy poca gente se da cuenta que la verdad está en la punta de los dedos. La verdad es simple y en términos generales-el contacto directo y perceptual con la vida y el entorno- La verdad es tu corazón que late. El aire que respiras. Los brazos que te asisten. La calidez perfecta de tu cuerpo. Las personas a tu alrededor. Los árboles enfrente de tu ventana. Me dirás: Pues obvio, ¿Qué otra cosa puede ser? – y aún así, aún sabiendo lo obvio nos perdemos en el mar de las mentiras, de ideologías baratas que destruyen nuestra visión pura y simple de las cosas.

Por ejemplo, nos creemos la babosada que nuestros cuerpos no son capaces de auto-regenerarse así mismos y que necesitamos de sustancias químicas nocivas para “curarnos”.  Vamos y gastamos todo nuestro dinero en pastillas, recetas, y cualquier menjurje que nos recomienden.  Damos como atestado a la realidad cualquier historia por más ridícula que nos presenten en las noticias; el discurso y la politiquería. En la “realidad de hoy” los hombres pueden creerse mujeres y las mujeres hombres. Los niños pueden elegir su propio sexo según sus sentimientos.

La biología pura y simple ya no tiene lugar en este nuevo mundo, donde las realidades son maleables de acuerdo a las ideologías y las opresiones del momento.

Hasta la misma historia es borrada, negada y modificada al antojo para poder sustentar las mentiras de hoy. 

La crisis social que estamos viviendo en nuestros tiempos es básicamente fruto de la incapacidad de la gente en general de poder gobernar sus propias vidas. Nos han quitado la capacidad de pensar libremente y de poder llegar a nuestras propias conclusiones sobre las cosas, atacando la libertad de expresión y oprimiendo a la gente que piensa diferente al Status Quo.

Pero como dice el sabio Lao Tzu, la opresión y la mentira nunca alcanzan los resultados deseados. Al final del camino, la fuerza de la verdad- sutil, silenciosa, omnipresente- siempre reinará y siempre triunfará. Las civilizaciones que se pierden a sí mismas caerán, y la verdad seguirá ahí- con sus dulces bondades, su esplendor y belleza- lista para ser vivida a plenitud.

Busca tu propia verdad. La verdad del mundo y lo que es realmente universal, es la unión y la convivencia entre una infinidad de seres únicos e irrepetibles. Simplemente observa la naturaleza: Ninguna flor es exactamente igual a otra; ni siquiera un grano minúsculo de arena es igual a otro- por más semejantes que parezcan, sus estructuras biológicas están diseñadas para dar y mantener vida a esa particular expresión de vida.

Las raíces de un árbol de manzanas no pueden ser las mismas que las raíces de los árboles que dan limones. Tu verdad nunca será exactamente igual a la de otra persona. Y en eso reside tu belleza infinita y define tu lugar en el mundo. Presérvala por sobre todas las cosas!

Aquellos que saben de los demás son inteligentes; Aquellos que se entienden a sí mismos son iluminados”- Lao Tzu

Mi Religión Es…

«Se me dirá: ¿Cual es tu religión?

Y yo responderé:

Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad,

aún a sabiendas de que no he de encontrarla mientras viva;

mi religión es luchar incesantemente e incansablemente con el misterio;

mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche

como dicen que con El luchó Jacob…

Es obra de misericordia suprema despertar al dormido y sacudir al parado,

y es obra de suprema piedad religiosa buscar la verdad en todo y descubrir donde

quiera el dolo, la necedad y la inepcia».

A memoria del gran Salvador Freixedo y de Miguel de Unamuno, me uno a la incansable lucha.

Sé que duele, pero duele mucho mas tener abiertos los ojos y pretender no ver. Para una alma despierta simplemente no hay marcha atrás.

El miedo no es el camino para llegar a Dios.

Nostalgia

¿Qué es lo que hace a alguien salirse de su madre patria y vivir en otro país?

Dejarlo todo: familia, a la madre, a tus amigos, a tu casa y a tu tierra: esa tierra que te vio nacer.

¿Dinero? ¿Oportunidades? ¿Felicidad? ¿Poder? ¿Amor? ¿Curiosidad?

Cada quién tendremos una respuesta diferente, si es que alguna vez la podemos responder.

Hace algunos años, pensaba que cualquier lugar puede ser tu hogar. Que el mundo y su vasto espacio es nuestra casa; que el ser humano tiene la capacidad de moldearse a las nuevas circunstancias de su entorno, aunque al inicio cueste trabajo; es cuestión de determinación y voluntad. Ahora pienso diferente. Ahora pienso que al único lugar al que realmente puedes llamarle hogar, es a ese pedazo de tierra en el que viviste tu infancia.

Cuando llegué a Suiza, pensé que el adaptarme sería pan comido. Cuando pisas estas tierras por primera vez, te enamoras de los hermosos paisajes, de la limpieza, el glamour y el perfecto orden… del aire de tranquilidad que se respira. Pensé, ¿Quién no puede sentirse en casa en el paraíso? Y sí te adaptas por un tiempo. Pero después, me di cuenta que como dice el dicho “Podéis arrancar al hombre de su país, pero no podéis arrancar el país del corazón del hombre”…

Para mí, México es la madre patria,

con sus colores vivos;

sus olores exóticos y vulnerables,

bendecida por los rayos de sol.

Bendita mi patria

de cielo siempre azul,

con su magia y su música,

sus miserias y mi amor.

El que niega su patria

no se conoce a sí mismo;

no sabe que sus raíces son lo único real.

Cuando cierro los ojos,

veo su caos, sus tormentos y huracanes;

mis sueños rotos de adolecente,

y mis realidades de vida adulta.

A veces, hay que ver a la patria desde lejos, para darse cuenta que realmente uno nunca se fué. Es como llevar a tu madre a todas partes, aunque no la soportas la mayor parte del tiempo, tampoco puedes vivir sin ella.

Algunas personas me dicen que no sienten amor por su patria, o que no se sienten orgullosos de sus raíces. Que se sienten más identificados con su país adoptivo o incluso, otras culturas que nunca han experimentado. A esas personas les digo: Tienes una tarea, y esa tarea es mirarte fijamente al espejo y descubrir quién eres.

Una persona sin amor a su propia patria, en mi opinión, no ha terminado de amarse y conocerse así misma.

A veces, las vidas humanas van en círculos. Empiezas en un punto de partida; piensas que una vez que partas, nunca volverás; vuelas lejos… y de pronto, llegas a un límite… no es un límite físico, un pedazo de tierra o una valla metálica; es un soplo en el corazón, un zumbido tímido en el pecho; un desgane inexplicable al momento de levantarte cada mañana y no saber de dónde viene.

Heimweh?

Homesick?

Heimweh… interesante palabra. Traducida del alemán sería “Hogar-dolor” y Homesick en inglés “Enfermo-Hogar”

¿Se puede enfermar uno de dolor de patria?

En español, le llamamos nostalgia.

Cuando se vive lejos, hay que darse cuenta cuando una pequeña depresión de días se convierte en una señal clara de que llegaste al límite; que el círculo sigue la línea en circunferencia… y es momento del regreso. 

¿Volver?

Sí, volver.

Justo a dónde empezaste, y cerrar el círculo.

Si vives fuera de tu país cuéntame, ¿Has sentido “Heimweh”?

¿Qué te animó a salirte de tu país?

¿Volverías algún día?

Cuéntame tu experiencia 🙂